No saber y no ganar

-Hoy es 22, es cuando sales en la tele, ¿no? -me dijo mi madre por la mañana.

Efectivamente, el 22 de enero salí en televisión concursando en Saber y ganar, un concurso que sigo a rachas intermitentes desde que empecé a tener control sobre el mando a distancia.

Hacía ya tiempo que quería verme concursando en la tele. Bueno, ya tuve la experiencia una vez cuando estaba cursando la ESO en un programa de Canal Sur 2 (¿qué han hecho contigo, ‘Canaldó’?), pero aquello fue por equipos con otros dos estudiantes del IES Mateo Alemán y yo no tuve la iniciativa de escribir para participar. Si os lo estáis preguntando, perdimos. Por mucho.

La cuestión es que quería sentir en mis carnes la sensación del que va a jugar. Y eso hice. El concurso no me fue muy bien. Tuve dos contrincantes muy buenos, con varios programas a sus espaldas (Josep ya era “magnífico” antes de empezar a grabar conmigo) y me puse muy nervioso. La verdad es que, aunque perdí, me alegro mucho de haber concursado con Antonio y Josep, porque fueron muy amables y me ayudaron mucho antes de empezar. Lástima que no supiese templar los nervios tan bien como ellos.

Me volví a casa con 50 puntos (o euros, lo mismo es), pero con una experiencia inolvidable de la cual no me arrepiento para nada. Si ahora la gente me recuerda los fallos (revés, casuística, expatriado… algunas me las sabía, lo juro), no me importa, yo me lo pasé muy bien. Mi único lamento es no haber superado el reto para seguir concursando porque ya le empezaba a coger el gustillo cuando me vi fuera de la competición.

Quiero agradecer a todo el equipo de Saber y ganar su atención y el buen trato que me dio. Especialmente al jefe de producción Marc Royo, que estaba pendiente de que no nos faltase de na.

¿Volveré? Tengo que pensarlo, pero puede que sí.

Saber y ganar, 22 de enero de 2014

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LobatónAyer tenía puesta la radio mientras iba conduciendo. Paré el motor y dejé la radio encendida porque me sedujo lo que estaba escuchando. En la Cadena Ser estaban entrevistando a Paco Lobatón, que narraba con mucha humildad cómo pasó de Radio Nacional de España a presentar ¿Quién sabe dónde? en la primera cadena de Televisión Española, el programa que lo lanzó a la fama y por el que todos lo recordamos. Lobatón comentaba que su nombre fue el último que pensaron para conducir aquel espacio, pero que son esas pequeñas casualidades de la vida las que hacen que triunfemos cuando menos lo esperamos. Mientras trataba de explicar el éxito de ¿Quién sabe dónde? Lobatón dijo: “La clave estaba en no añadir dolor al dolor”.

“La clave” como lo llamó ayer este periodista andaluz, es uno de los axiomas básicos de la ética periodística. Los periodistas estamos para informar, no para dramatizar la información. Lobatón dijo otra verdad que es necesario aplicar al periodismo: “El periodista no debe convertirse en protagonista de la noticia”. No creo que sea necesario añadir mucho más, sólo que a veces el profesionalismo y la ética están tan perdidos detrás de los niveles de audiencia que ni Lobatón y su antiguo equipo de ¿Quién sabe dónde? podrían encontrarlo.

Buen provecho.