Once futbolistas que no eran estúpidos

El despegue definitivo del fútbol como negocio se dio en España en la década de los 90 con la irrupción de ‘La Liga de las Estrellas’, que fue el primer producto de marketing grupal con el que los equipos de la Primera División se unieron para aumentar beneficios.

Manuel Ruiz de Lopera señala la maqueta del estadio que nunca terminó.
Manuel Ruiz de Lopera señala la maqueta del estadio que nunca terminó.

Eran los tiempos de dirigentes como Augusto César Lendoiro (Deportivo de La Coruña), Josep Lluis Núñez (Barcelona), José María Caneda (Compostela), Luis Cuervas (Sevilla), Ramón Mendoza y Lorenzo Sanz (Real Madrid) y los dos mayores paradigmas del fútbol de aquella época: Jesús Gil y Gil (Atlético de Madrid) y Manuel Ruiz de Lopera (Real Betis Balompié).

Los clubes y los jugadores, han ido siendo cada vez más ricos desde entonces. O eso nos han querido hacer creer, puesto que la deuda de los equipos de fútbol con Hacienda no paró de crecer y muchos futbolistas se quedaron sin cobrar las millonarias cantidades que habían firmado.

A pesar de que el fútbol de élite no ha quedado exento de los problemas de cobro y las reducciones de sueldo típicas de la crisis, los futbolistas son las estrellas del momento. Su actividad diaria, dentro y fuera del terreno de juego, depara mayor seguimiento mediático que la del presidente del Gobierno. Conducen coches de lujo, viven en urbanizaciones de lujo y están acostumbrados a que su fama les salve de pagar escándalos que sólo se perdonan a quienes tienen dinero para costearse el perdón y el olvido.

Todo esto ha provocado la irrupción de personajes ególatras que sólo se preocupan por la imagen que de ellos se muestra en televisión.

Sin embargo, no todos los futbolistas viven únicamente preocupados por la cuenta que puedan tener en una entidad como Bankia, por ejemplo. En el fútbol siempre han existido futbolistas que destacaron también por sus preocupaciones fuera del césped. He aquí que presento el once titular de los futbolistas que no eran estúpidos, formado por aquellos señores que se han preocupado de ejercitar el cerebro y/o el corazón tanto como los isquiotibiales.

1. CARLOS ROA

roaSiendo portero del mejor Mallorca de todos los tiempos, Carlos Roa lo tenía todo hasta que decidió renunciar y emprender un nuevo camino en su vida. El arquero argentino había jugado el Mundial de 1998 y estaba en la cima de su carrera cuando el Manchester United quiso contratarle. Sin embargo, Roa sorprendió al mundo del fútbol anunciando su retirada. Lo hacía por motivos religiosos.

Como miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día le estaba prohibido trabajar los sábados para dedicar ese día de la semana a Dios, lo que hacía su fe incompatible con su trabajo. Roa se retiró temporalmente, pues el Mallorca le obligó nueve meses después a volver y cumplir los dos años de contrato que le restaban. Nunca fue el mismo y acabó jugando en Segunda División con el Albacete Balompié.

2. JORGE ANDÚJAR, ‘COKE

coke“Quiero hacer Sevilla Fútbol Club: el Musical”. Eso es lo que le dijo Jorge Andújar, ‘Coke’ a los compañeros de Maasåi Magazine. Gracias a esa entrevista sabemos que ‘Coke’ estaba harto de hacer las mismas cosas de siempre en Sevilla y que, buscando alternativas, dio con la librería Un gato en bicicleta. Tuvo que acudir cuatro veces hasta que encontró el local abierto y después necesitó llamar “como cien veces” al monitor del curso de teatro al que terminó por apuntarse. Toda una muestra de perseverancia de un futbolista que decidió dedicarle un tiempo de su vida a la cultura.

‘Coke’ es uno de sus futbolistas que pasaron por la Universidad, aunque no tiene completada la carrera de Periodismo.

3. JUAN PABLO SORÍN

Juan Pablo Sorín se desempeñó en Argentina, Italia, Francia, Alemania, Brasil y España, donde defendió los colores del Barcelona y del Villarreal.

SPAIN LEAGUE SOCCER-RC BARCELONA-CELTA DE VIGOSorín destacaba, al margen de sus habilidades futbolísticas, por su larga melena rizada y su perilla. Esto ya hacía creer de él que se trataba de un tipo diferente y lo dijo un día en la sala de prensa del Camp Nou: “Soy un pibe con inquietudes: me gusta leer e ir al teatro”. De hecho, publicó un libro con fines solidarios. El día de su despedida como jugador, en 2009, se recaudaron 90 toneladas de alimentos que fueron donadas a instituciones benéficas. Sorín se dedica ahora a analizar el fútbol para ESPN Brasil y ha escrito para medios como Página 12 (Argentina) o El País (España).

4. JAVI POVES

El de Javi Poves puede que sea el más llamativo de los casos de este once. Algunos dirán que sí era estúpido, ya que abandonó una carrera en la élite simplemente porque estaba en contra del sistema capitalista que impera en el fútbol.poves

Javi Poves era defensa central en el Sporting de Gijón del carismático Manolo Preciado, quien un día le preguntó “¿A usted qué le pasa?”. Y Poves se lo dijo. Al chico le molestaba hasta cobrar por transferencia bancaria. No quería formar parte del sistema y se salió. Dejó el fútbol y se pasó tres años recorriendo el mundo para encontrarse a sí mismo. Esta temporada ha vuelto a los terrenos de juego para defender los colores del San Sebastián de los Reyes de Tercera División y está buscando trabajo.

5. JULEN GUERRERO

julenFiel a los colores del Ahtletic Club de Bilbao, Julen Guerrero fue el futbolista más amado por las jóvenes en la década de los 90. También recibió una entrada brutal del, hoy entrenador del Atlético de Madrid, Diego Pablo Simeone.

Julen Guerrero era una de las grandes estrellas de la Liga y de la selección española a la que comandó junto a otros futbolistas de leyenda como Raúl, Kiko o Alfonso. Sin embargo, fue un futbolista del siglo XX, pues justo cuando se terminaba la centuria, su estrella se apagó de la noche a la mañana. Con 26 años dejó de ser intocable y pasó al banquillo. Se dice que unos años antes el Athletic Club rechazó un cheque en blanco del Real Madrid para vender a Guerrero.

El de Portugalete fue uno de los primeros futbolistas que se licenciaron en Periodismo. Más tarde aprovecharía sus conocimientos universitarios para comentar los partidos de España con el equipo de TVE. También destaca por su afición a tocar el piano.

6. OBDULIO VARELA

obdulio.varela1A cualquiera que le guste el fútbol habrá oído hablar del Maracanazo, aquel partido en el que Uruguay le quitó a Brasil la Copa del Mundo en su propio país. Para que la pequeña república oriental fuese campeona del mundo, fue imprescindible el trabajo psicológico de su capitán, Obdulio Varela.

Lo que no todo el mundo sabe es que Varela, tras romper los sueños de todo Brasil y hacer jurar venganza a un niño llamado Pelé, salió por las calles de Río de Janeiro a beber solo y acabó brindando con los propios brasileños. Obdulio Varela se cuestionó aquella noche del Maracanazo el valor del éxito.

7. JUAN MATA

Más raro que ver a un futbolista estudiando es ver a un futbolista estudiando dos carreras a la vez. mataEso es lo que hace el asturiano ‘Juanín’ Mata, uno de los ‘bajitos’ que están llamados a reactivar el camino del triunfo para la selección española tras el fracaso de Brasil 2014.

El extremo del Chelsea estudia al mismo tiempo Marketing e INEF. Cuando un periodista inglés le preguntó por ello contestó: “No creo que sea un bicho raro, simplemente trato de hacer cosas que se hacen a mi edad”.

8. PABLO INFANTE

infanteEsto es Anduva, Anduva, Anduva, y empuja con el alma, el alma, el alma. Y te lleva en volandas, volandas, volandas…” Esta canción tan pegadiza, cántico de guerra de los aficionados del Mirandés, se puso de moda en toda España en la temporada 2011-2012. La culpa la tuvo, sobre todo, Pablo Infante, capitán del equipo de Miranda del Ebro.

Por entonces el Mirandés jugaba en Segunda División B y pasó del anonimato al estrellato tras eliminar a tres conjuntos de Primera División (Villarreal, Racing de Santander y Espanyol) y colarse en las semifinales de la Copa del Rey, donde ya no pudo con el Athletic Club que aquel año fue subcampeón de Copa y de la Europa League.

El gran culpable de aquella hazaña fue Pablo Infante, un calvo de metro setenta y cinco que se convirtió en el futbolista de moda. Los comentaristas deportivos pidieron incluso su convocatoria con el equipo nacional de Vicente del Bosque y su leyenda se agrandó en cuanto se supo que este burgalés no había llegado nunca a la élite porque prefirió jugar cerca de su casa a separarse de su familia. Por las mañanas, Pablo Infante trabajaba en un banco y por las tardes eliminaba en la Copa del Rey a equipos millonarios de Primera División.

9. ROGELIO SOSA

El Real Betis Balompié siempre ha sido un equipo vendedor y pocas veces ha vendido bien, al contrario que su vecino de Nervión.

rogelioSin embargo, el caso de Rogelio Sosa es distinto. El Betis no hizo caja con él, simplemente, porque no lo vendió nunca. Rogelio, bético de Coria del Río no se movió de la banda izquierda del Villamarín. Allí se pasó 16 temporadas saboreando glorias y fracasos. Vivió algún descenso a Segunda División y estuvo en el banquillo en la primera final de la Copa del Rey en 1977, final que ganó el Betis.

Especialista en meter dentro de la portería lanzamientos de falta imposibles, un día fue a sacar un córner en un derbi disputado en el Ramón Sánchez Pizjuán, estadio del Sevilla Fútbol Club, cuando un aficionado rival le lanzó un huevo duro. Rogelio cogió el huevo, lo peló, se lo comió y sacó el córner. Décadas después, Dani Alves, jugador del Barcelona, repitió el gesto con un plátano para defenderse de un ataque racista en Vila-Real.

Rogelio Sosa fue quien popularizó la frase “correr es de cobardes”.

10. SÓCRATES

sócratesNo es fácil marcar penaltis de tacón como tampoco es fácil saber aprovechar la fama para intentar cambiar la vida de millones de personas.

Al padre de Sócrates le gustaba la filosofía griega, de ahí su nombre, y su hijo acogió con entusiasmo otro concepto de la Grecia clásica: el de democracia. Tanto fue así que el sistema que él y sus compañeros instauraron en el Corinthians llevó a su afición a portar pancartas en contra de la dictadura cuando jugaban en casa.

A pesar de que lo mejor que sabía hacer era jugar al fútbol, decía que su gran pasión era la medicina. En la puerta de su casa se anunciaba como pediatra.

11. ANTONIO DI NATALE

di nataleUno de las grandes tragedias del fútbol actual es la muerte súbita. Antonio Di Natale, delantero de la selección italiana, vivió de cerca uno de estos lamentables episodios que los médicos deportivos todavía no han logrado controlar. Su amigo Piermario Morosini murió sobre el campo cuando defendía los colores del Livorno. Di Natale, muy afectado, decidió hacerse cargo de la custodia de la hermana de Morosini. La chica, discapacitada, era huérfana de padre y madre y había vivido también el suicidio de su otro hermano, también discapacitado. Di Natale consiguió que el Udinese, club al que pertenecían él y Morosini, se hiciera cargo también del caso.

ENTRENADOR: PEPE MEL

Aunque nació en Madrid, Pepe Mel relaciona los mejores recuerdos de su vida con la ciudad de Sevilla. Allí triunfó en dos épocas distintas con el Betis, del que fue jugador y entrenador. En esa segunda etapa, cuando era el hombre más querido de Heliópolis, dio a conocer su faceta cultural publicando sus dos primeras novelas: El mentiroso El camino al más allá, en las que se adentra en el género de la novela histórica.

pepe melPor su capacidad para crear personajes y ser dueño de sus destinos, Pepe Mel parece el entrenador mejor indicado para manejar este once de futbolistas que no eran estúpidos.

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Crear y creer

Una copa para cada una.
Una copa para cada una.

El Sevilla Fútbol Club tiene ya tres títulos europeos. Eso es algo que no se consigue por casualidad o por suerte. Poco importa que se clasificara de rebote. Como Dinamarca en 1992, el Sevilla ha creído en lo que nadie creyó; que podía ganar la copa. Creyendo en sí mismos, los jugadores rojiblancos han superados todas las fases previas, la liguilla y las eliminatorias finales. Entre ellas, la remontada en campo del Betis y el gol milagroso de M’Bia en el minuto 94 frente al Valencia. Y, también, el acierto en la tanda de penaltis de la final.

El Real Betis Balompié, en cambio, ha sumado esta temporada un nuevo descenso a Segunda División. Ya es el club que más veces ha perdido la primera categoría del fútbol español. Es un equipo ascensor, tal y como lo definió su histórico estandarte Rafael Gordillo.

Hasta hace siete años, el palmarés de los dos clubes sevillanos no era tan diferente. El Sevilla había jugado más temporadas en Primera División y tenía un título más de Copa (3 por 2 del Betis) y las mismas ligas que su máximo rival (1). Una ligera ventaja a favor de los de Nervión. Los béticos sabíamos que, históricamente, éramos segundos en la ciudad aunque por poco. Nos consolábamos pensando que teníamos un origen humilde, que éramos una afición más fiel que la sevillista y que habíamos tenido que luchar contra fuerzas ajenas para levantarnos una y mil veces.

Desde ent0nces, el Sevilla ha ganado tres títulos europeos y el Betis ha descendido dos veces a Segunda División.

Yo soy bético y lo voy a seguir siendo por muy mal que le vaya a mi equipo. No sabría defender otros colores. Siento que ser bético define buena parte de mi personalidad y que es el mejor club al que yo podría animar. Pero ya estoy harto de ver cómo las finales las juegan otros. Tenemos más de cien años de historia y no hemos sido nunca grandes salvo en momentos puntuales. Al Betis le toca cambiar su destino. Una afición tan numerosa no merece otra cosa.

La próxima temporada jugaremos en el infierno, la Segunda División. Se me antoja que será una campaña difícil y que el Betis deambulará por la mitad de la tabla. Llámenme pesimista si quieren pero en agosto de 2013, en plena euforia verdiblanca, pronostiqué que bajaríamos y no me he equivocado.

El Betis es un club sin rumbo en estos momentos. Nadie tiene claro quién manda, quién es el dueño. El destino de esta institución centenaria se perfila en los juzgados desde hace cuatro años y a la jueza Alaya no parece entrarle la prisa por dictar sentencia.

Quienes salimos a manifestarnos el 15 de junio de 2009 para exigir la marcha de Manuel Ruiz de Lopera, acogimos de buen agrado las primeras medidas judiciales que anularon la venta del club al empresario de dudoso honor Luis Oliver. La nueva directiva que se gestó en 2010, llevó al club de regreso a Primera División y a Europa de la mano de un entrenador que siente los colores del Betis: Pepe Mel. Todo se rompió en la primera vuelta de esta ruinosa campaña 2013-2014. Un estúpido error en el último minuto del defensa Jordi Figueras (quedará desvinculado gracias al descenso) evitó que el Betis ganase en casa al Rayo Vallecano y supuso la destitución de Mel, que se marchó llorando.

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Stephen Andersen, no para ni los taxis.

A partir de entonces, el esperpento se apoderó de nuevo de las trece barras del escudo verdiblanco. Despedir a Mel significaba echarle las culpas al entrenador y validar la labor de Vlada Stosic, el director deportivo que había confeccionado un equipo nuevo con fichajes que no satisfacían los deseos de Mel ni de la afición bética. Llegó al banquillo Juan Carlos Garrido, cuya última experiencia en España había dado con los huesos del Villarreal en Segunda División. Salió Garrido tras cinco partidos en los que sólo obtuvo un punto. Ya antes había dimitido Stosic y la directiva había cesado a José Antonio Bosch, puesto por la jueza Alaya para gestionar las cuentas del club. A Bosch, que no es hombre de fútbol ni tampoco bético, se le subió la gloria a la cabeza y se fue creyendo el nuevo dios del Betis. Todo se lo había consentido el presidente Miguel Guillén, quien también dimitió más tarde cuando ya se había contratado al tercer entrenador de la temporada, Gabriel Humberto Calderón, que no tuvo suerte ni supo cambiar el destino del equipo aunque nos permitió soñar levemente durante algunos partidos (fin del sueño: Betis 1-2 Málaga, jornada 31). En medio de todas estas dimisiones y cambios de entrenador, salieron también algunos de los jugadores que fueron fichados por Stosic en verano. Es decir; la planificación había sido un desastre y el Betis descendía a Segunda División por méritos propios, aunque a mayor velocidad de la prevista gracias a los errores arbitrales en su contra.

Ésta es la crónica de la temporada 2013-2014 pero puede ser muy parecida a la de otros descensos. Los béticos hemos visto a nuestro equipo bajar a Segunda teniendo en la plantilla a futbolistas de la talla de Gordillo, Esnaola, Pepe Mel, Alfonso, Finidi, Jarni o Rubén Castro. No importa. Hay algo en el Betis que le hace volver a caer cuando uno menos se lo espera (o no, que ya nos conocemos).

Entonces, ¿se puede hacer algo para revertir esta cíclica historia de ascensos y descensos? Yo pienso que sí. Creo que un club con un millón de seguidores en todo el mundo y que (normalmente) genera simpatías en otras aficiones, debe ser un equipo que aspire a conseguir cuotas más altas que las logradas por el Real Betis en la última década. Se necesitan tan  sólo dos cosas: crear un proyecto y creer en las posibilidades de éste.

Crear y creer son, por tanto, los verbos que deben conjugar el Betis para ponerse a la altura de su afición. Una afición que tiene que exigir más. No vale permanecer eternamente en el ‘manque pierda’. Éste sólo debe ser un lema circunstancial que usemos cuando un mal árbitro o la mala suerte se crucen en nuestro camino. Nunca se debe entonar el ‘manque pierda’ cuando lo que nos impida crecer sea un mal gobernante o un mal futbolista.

El Betis debe crear un equipo y creer que puede ser el mejor equipo de esta ciudad, el mejor equipo de Andalucía y de Europa cuando se tercie jugar competición continental. Porque eso es lo que ha hecho el Sevilla y lo que le ha llevado a conquistar tres veces el viejo continente.

La temporada pasada, el Betis logró en el campo su clasificación para la Europa League. El Sevilla la obtuvo gracias a los despachos (sin tener culpa de ello) por la negativa de la UEFA a que Málaga y Rayo Vallecano (clasificados por encima del Sevilla) pudieran disputar competición europea. Unos llegamos por méritos propios y los otros entraron de rebote. ¿Qué más da eso? La cuestión es que para el Betis era un premio jugar la Europa League mientras que para el Sevilla el único premio posible era llevarse el trofeo, porque no existe la derrota en el corazón de los valientes y el Sevilla es un equipo valiente. Mientras tanto, el Betis… ¡Valiente, Betis!

El amor de mi vida

Busco y no encuentro una compañía fiel. Busco y no encuentro a quién devolverle esa fidelidad. Me han defraudado varias mujeres y varios hombres. He defraudado a varias mujeres y a varios hombres. A veces he dicho “te quiero”. A veces he sentido que quería a alguien. He reído y llorado. He sudado amor. He estado más vivo que nunca y también al borde de la muerte. He saltado de alegría y he rodado por el suelo tirándome del pelo (cuando tenía, no fue por eso que lo perdí). He compartido un hogar, dos butacas de cine, el asiento trasero de algunos coches, hoteles y casas ajenas en París, Sevilla, Granada, Buenos Aires… He dejado que me engañaran y he engañado. Me he dejado ilusionar y he ilusionado. He escrito poemas y me los han dedicado a mí. He perdonado, he sido perdonado, no he tenido perdón. He buscado en pieles blancas, morenas y negras. He buscado en cabellos rubios, castaños, morenos y pelirrojos. También en ausencia de cabellos. He buscado cuerpos gruesos y delgados, acentos del sur y del norte. He ganado por momentos y he acumulado siglos de derrotas.
No he encontrado el amor de mi vida. Lo más parecido que tengo se llama Betis.

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Euroderbi

Sevilla (3)¿Sevilla tiene un color especial? No, Sevilla tiene dos colores especiales: el rojo y el verde. Y cada uno se corresponde con un equipo de fútbol totalmente diferente al otro. El rojo pertenece al Sevilla Fútbol Club y el verde al Real Betis Balompié. Hermano rico y hermano pobre respectivamente. Aunque estos hermanos están mucho más igualados que otros del fútbol patrio como pueden ser Real Madrid y Atlético de Madrid, Fútbol Club Barcelona y Real Club Deportivo Espanyol o Valencia Club de Fútbol y Unión Deportiva Levante.

En Sevilla hay diferencias históricas entre el rojo y el verde. Los palanganas son más antiguos (2 años de diferencia), tienen más copas, más temporadas en Primera División, más triunfos en los enfrentamientos directos y más títulos europeos (tres). De hecho, son los únicos de Sevilla que tienen títulos europeos. El Betis a lo máximo que ha llegado ha sido a cuartos de final de la extinta Recopa de Europa (cayó ante el Dinamo de Moscú en 1978 y ante el Chelsea Football Club en 1998). Igualan, eso sí, en títulos de Liga, que tristemente son uno por cada bando.

Los verderones, en cambio, suelen ser los primeros en llegar. Así fueron el primer equipo sevillano y andaluz en jugar una final de Copa, en subir a Primera División, en jugar la Champions League (el Sevilla había jugado antes la Copa de Europa). Fue también el Betis el primer campeón de la Copa del Rey.

Diferencias las hay y más esta temporada en la que el Betis es colista y depende de un milagro para salvarse del descenso. Pero existe un momento en el que las diferencias no importan y en el que la palabra favorito carece de significado. Ese momento son los derbis. Ha habido muchos, dos por cada temporada en la que Betis y Sevilla han coincidido en la misma categoría ya fuera en Primera o en Segunda, los ha habido también en el torneo de Copa, pero nunca los ha habido en Europa. Y eso es lo que viene esta noche, euroderbi. Lo nunca visto.

Esta noche se juega el primer asalto en el Ramón Sánchez Pizjuán, propiedad del Sevilla y el jueves que viene se disputará la vuelta en el Benito Villamarín, casa del Betis. Ni en esto fueron capaces de ponerse de acuerdo porque Sevilla y Betis podían llevar años compartiendo el estadio de La Cartuja pero eso en esta ciudad es impensable. ¿Hermanos compartiendo casa? Nunca.

Sevilla tendrá hoy sus dos colores especiales brillando ante los ojos de Europa. Conviene que las aficiones se comporten, conviene que el partido y la eliminatoria sean disputados hasta el último minuto, conviene que las gradas se llenen, conviene que la televisión haga primeros planos de la palabra que ambos equipos lucirán en sus camisetas: “ANDALUCÍA”. El fútbol, desgraciadamente, es un negocio y en este primer euroderbi la ciudad se juega mucho. Sevilla tiene que mostrar ante Europa una imagen impecable de rivalidad sana. Parece que estas cosas generan turismo. Pues nada, aprovechemos el momento.

Salvo goleada de escándalo, todo quedará pendiente de lo que ocurra el próximo jueves en Heliópolis. Lo que no quedará pendiente serán las bromas del día después. Mañana habrá chistes, codazos y mucha guasa en los bares, en el trabajo, en la casa (muchas familias están divididas) y en la cola del paro, que en Sevilla es tan larga que podría darle la vuelta a Europa.

Reyes Aguilar: “Le negaría mi firma a Wert y al rey Juan Carlos”

La mañana del miércoles, una mujer me espera en la Alameda. Sabe que le voy a hacer algunas preguntas, pero no espera que haya algunas tan comprometidas que tenga la opción de elegir si se publican o no sus respuestas. Reyes Aguilar, escritora, es la primera persona que se somete a la entrevista indiscreta de Café José.Reyes (1)

JOSÉ: Reyes, para verte casi que hay que pedir cita por adelantado. ¿Qué te ha traído hoy hasta aquí?

REYES: Tus barbas (carcajada). El aprecio que te tengo y que al fin y al cabo estamos en el mismo barco.

J: ¿Estás preparando otro libro?

R: Sí, el cuarto. El tercero sale ahora en diciembre. Es un ensayo sobre un ilustrador sevillano poco conocido que fue el autor del “Manque pierda”, Martínez de León. Lo que verdaderamente estoy escribiendo con placer es mi cuarta novela. Espero no terminarla nunca, porque eso significará que se me acaba el placer de escribirla.

J: ¿Va a ser tu mejor novela?

R: No, la mejor es la primera, El juego del hombre invisible.

J: Si la primera es la mejor, ¿cómo vendes el resto?

R: Porque el escritor escribe por puro placer y pura satisfacción personal. El tema económico es completamente paralelo a la palabra escritor.

J: ¿Te consideras ya escritora?

R: Pues sí porque cotizo a Hacienda por ello. Ya me meten el cuchillo del 21%. Por eso me lo creo, pero por lo demás no.

J: ¿La cultura debería estar exenta de impuestos?

R: Totalmente. Y, además, que se dieran facilidades para su difusión. La cultura es lo que nos hace libres. Ahí no deberían entrar los recortes, no ha lugar, para nada, en absoluto.

J: ¿Le negarías a alguien tu firma?

R: A Wert, al ministro Wert, por supuesto. Y al rey Juan Carlos.

J: ¿Y a del Nido?

R: No. Bueno, ahora sí, porque está condenado y es un delincuente, pero José María del Nido es el presidente del Sevilla, yo tengo muchos amigos sevillistas y el Sevilla forma parte de esta ciudad. Yo lo conocí, le di la mano y me pareció una persona muy coherente. Pero ya no. Ahora es un delincuente y no le doy ni mi mano ni mi autógrafo.

J: Pero tú eres del Betis. El Betis ahora mismo ¿da para una novela de terror?

R: Da para una novela de terror psicológico de Stephen King. En el Betis está pasando una cosa terrorífica que es que se está acabando con el sentimiento sustituyéndolo por los números y eso en el Betis es imposible. Es como quitar el verde y poner el negro. Eso no puede ser.

J: Pero sigues dentro del Betis.

R: Soy socia del club, miembro de la Peña Bética Rafael Gordillo y formo con otra bética la Asociación Bética Más Betis. Pretendemos unir dos cosas tan compatibles como la cultura y el Betis. Yo lo vivo, porque el Betis es uno de los ejes de mi vida.

J: La filosofía del manque pierda ¿se puede aplicar también a la vida?

R: El fútbol es lo de menos, el manque pierda es una manera de no desfallecer, de ser fiel a ti misma y de conseguir las metas que te propones. A mí el manque pierda me va a llevar a Nueva York y a vivir en el centro. El bético sufre mucho y sabe siempre cómo animar, luchar y salir adelante.

J: José de la Tomasa dijo una vez que el se hizo del Betis para perder, porque para ganar ya estaban los bancos, pero alguna vez estaría bien ganar algo, ¿no crees?

R: El Betis ha ganado la primera Copa de la democracia. Eso no lo ha hecho nadie. La final del 77 estaba preparada para que la ganara el Athletic de Bilbao. Habría sido una bomba que el rey recién nombrado en el cargo le hubiera entregado la primera Copa a los vascos. Para eso el Betis es diferente. Es el trofeo más importante que se ha conseguido en el fútbol nacional, ni UEFA ni Champions ni nada. Ése y la Liga del 35. Date cuenta que el Betis gana la Liga en 1935, la última Liga de la república, y al año siguiente estalla la Guerra Civil.

J: Si hoy se proclamase la Tercera República, ¿el Betis debería dejar de ser ‘Real’?

R: Lo de ‘Real’ es un mero atributo más. El Betis es grande por sí mismo. La monarquía es completamente innecesaria en estos momentos que corren.

J: ¿Qué edad tienes?

R: ¿Yo? Cuarenta y cuatro hermosos años. Soy como Benjamin Button, voy para atrás (se ríe descaradamente).

J: Y con cuarenta y cuatro años, ¿te consideras una madurita interesante?

R: Por supuesto. Decía Chavela Vargas que una mujer con pasado y un hombre con futuro es la pareja perfecta. La experiencia es un grado. Yo estoy ahora muchísimo mejor de coco y de todo que cuando tenía 20 años. En mi mejor momento.

J: Porque, ¿tú de dónde vienes?

R: Yo vengo de las nubes. Yo me he llevado toda mi vida en las nubes, viviendo un mundo de fantasía hasta que decidí que había que sacar todo eso. Entonces me dio por escribir.

J: ¿Crees en el amor?

R: (Se lo piensa mucho y responde con la boca pequeña). Pues… sí, pero con muchos matices.

J: ¿Y en el pecado?

R: (De inmediato) Sí, es lo mejor del mundo. El pecado es fundamental para entender el amor (se ríe).

J: ¿Las aventuras son sólo para los libros?

R: Las aventuras son fundamentales para vivir. Son buenas para todo; para el amor, para el trabajo…

En este momento, la entrevista entra en su fase indiscreta. A continuación se muestran sólo las preguntas que Reyes contestó on the reccord. El resto, quedan en el ámbito privado.

J: ¿Has cometido actos impuros?

R: Sí.

J: ¿Te arrepientes de algo?

R: No. Bueno, sí. Me arrepiento de no haber vivido más intensamente durante 20 años.

J: ¿Cuántos hombres se te escaparon y a cuántos escapaste tú?

R: Yo he escapado de muchos pero a mí sólo se me escapó uno. Y me arrepiento porque ya no está entre nosotros.

J: ¿Usarías una novela para vengarte de alguien?

R: Sí, ya lo he hecho. Me vengué de una profesora del colegio en mi primera novela. Ella podría verse reflejada, pero no lo entendería, porque para eso hay que ser inteligente. Pero el mensaje está ahí.

J: ¿Dices muchas palabrotas?

R: Alguna. Suelo decir “me cago en la leche” y cuando estoy súper cabreada digo “me cago en la puta de oro”.

J: Y cuando dices eso, ¿piensas en alguna puta en concreto?

R: No, porque es una expresión que usaba mi tío. A lo mejor era una puta muy famosa de la antigua Grecia.

J: ¿Cuándo tuviste sexo por última vez?

R: Hace dos días.

J: ¿Fue bien la cosa?

R: Estupendo.

J: ¿Por qué te gustan los hombres con barba?

R: Porque son masculinos. Me gusta que los hombres tengan pelos en las piernas y en los brazos y barba. Ahora se llevan los tíos con pendiente, con caras brillantes, con cejas depiladas, con vestidos brillantes… y a mí me parece que no hay nada como un tío en un andamio y un tío lo más masculino posible.

J: ¿Qué te parece la infidelidad?

R: A veces necesaria y a veces peligrosa.

J: ¿Y la culpa de quién es?

R: De nadie. Es la vida. Hay que ser del carpe diem. El sexo y el amor son cosas diferentes. Si tienes sed, bebes agua aunque lo que te guste sea la Casera. El problema es cuando te enamoras de la aventura.

J: En un momento de sed, ¿beberías de una fuente joven?

R: Pues… (se lo piensa) no. La experiencia es un grado para todo.

J: Para que todo vaya, ¿a ti qué te haría falta?

R: On the reccord, tener cierta estabilidad personal y mental. Libertad de pensamiento.

J: ¿A quién resucitarías?

R: A mi amigo Quini, el único hombre que dejé escapar. Hace 21 años que se fue sin decirme adiós.

SEVILLA

Miércoles, 11 de diciembre de 2013.

Café Piola, Alameda de Hércules, 57.

2 tés verde: 3 euros.

Ser del Betis

Llevo en mi vida tres derbis fuera de Sevilla y en los tres perdió el Betis. Me pasó por tierras extremeñas hace diez años cuando volvía de Galicia de limpiar el chapapote de una playa coruñesa, me volvió a ocurrir en La Martinica en el primer año de facultad y me ha pasado hoy en Buenos Aires. Eso sí, esta es la primera vez que veo a mi equipo hacer el ridículo ante el eterno rival. No es como para estar orgulloso.

Sin embargo, ser del Betis es algo que no tiene explicación o que necesita mil explicaciones distintas para hacerse entender. El beticismo se hereda, el beticismo se vive y se sufre. Sobre todo se sufre. Hace cinco años, cuando celebramos nuestro primer centenario, se puso de moda un lema “Sólo los elegidos son del Betis”. Ser bético es como tener un gato. Uno se cree dueño de una pasión (o de un animal doméstico) pero la verdad es que la pasión (el gato) lo posee a uno. A los béticos, antes de nacer nos hacen una entrevista de trabajo. Nos examinan el color de la sangre que, por supuesto, es verde. Nos miden la fortaleza del corazón y la templaza de los nervios. Todo tiene que estar dentro de unos parámetros muy exigentes. Y después del examen físico nos hacen el examen psíquico. Nos preguntan si estamos preparados para sufrir y si estamos preparados para la victoria. Eso sí, nos advierten de que lo de la victoria es un ‘poné’, que lo más seguro es que no vaya a pasar, pero que a veces pasa.

Ser del Betis no es cosa fácil. Hoy menos que ayer. Pero no por eso voy a dejar de serlo.

Yo he ido

15-J Yo fui. Yo y miles de béticos más, (al menos cuarenta mil y es posible que hasta sesenta). Por su dignidad y su futuro yo me concentré a los pies de la Giralda para reclamar un Betis de los béticos, el Betis de siempre. Ese equipo perdedor que me regaló mi padre. Ese equipo del que somos manque pierda y también manque gane. Hoy he leído que José de la Tomasa dijo una vez: “Me hice del Betis para perder. Para ganar ya están los bancos”.

José de la Tomasa estuvo en el histórico 15-J, al igual que Jesús Quintero (dueño de sus silencios), Manu Sánchez (Manu, lee mi libro, ayer me lo prometiste), Rafael Gordillo (o cómo decir Dios), Curro Romero (Currobetis), Alfonso Jaramillo (casi tan antiguo como el Betis), Emilio Carrillo, Juan “capitán” Ureña, Vlada “flacucho” Stosic, Hristo Vidakovic, el entrañable José Mari (no el palangana, sino el que vino del Barcelona), Alabanda, héroe López, Cardeñosa (o cómo decir diez), Poli Rincón (o cómo decir gol), Antonio Biosca (ídolo en mi querido San Juan de Aznalfarache), José Manuel Soto que lo dijo todo, Rafa Serna, Pascual González, Jaime Raynaud, Joaquín Parra, Kiko Veneno (vetado por el club, venerado por los béticos), Quino, José Rodríguez de la Borbolla, el médico Víctor López, Jaime Quesada, Ramón Moyano, presidente del Écija, Roberto Ríos (o cómo sacarle dinero a la cantera por única vez en diecisiete años de gestión loperista), Francisco Lola (cómo me hizo reír en su época con Los Morancos), los hermanos Vázquez, hijos del antiguo socio número uno del Betis… Todos ellos y todos los hijos del Betis, del auténtico. Porque, como dijo Gordillo, “Siempre ha habido béticos. Ahora también hay loperistas” y, claro, ésos últimos no estuvieron.

Uno que no pudo estar pero que no por eso dejó de ser aclamado fue Lorenzo Serra Ferrer. De Mallorca vino él dos veces para hacernos un poco más grandes y para hacerse grande a sí mismo. La última vez se fue diciendo: “El Betis será lo que quiera Lopera”. Pero el beticismo se ha cansado de que su equipo sea lo que quiere su máximo accionista.

Hubo una época en España en la que no se podía reivindicar nada. Guillermo Summers, otro bético, reflejó aquella etapa en una viñeta en verdiblanco. La Policía disolvía una manifestación a golpes y un manifestante, un amante de la libertad, un resistente, gritaba: “Viva el Betis manque pierda”. Como en aquella viñeta, ayer entre la Plaza Virgen de los Reyes y la Plaza Nueva gritar Viva el Betis manque pierda era como gritar Libertad.

Una pancarta rezaba: “Lopera, no te quiere ni el Gran Poder”. Y todos le dimos la razón, el Señor de Sevilla no puede querer a quien se cree el Señor del Betis. Mientras una cantidad de béticos mayor a la que salió a celebrar la Copa del Rey de 2005, ésa que Lopera secuestró en su casa durante un año, le gritaban al máximo accionista que su tiempo ya ha pasado y que no le queda otra que marcharse, el Consejero Delegado se recluyó en su casa de la calle Jabugo, sosteniendo su organigrama de chóped y emitiendo una nota de prensa en la que dijo lo de siempre. Y la transmitió a través de la radio oficial del club, ese medio de comunicación en el que yo tomé mi alternativa periodística.

Sí, porque yo que fui el 15-J, empecé en Radio Betis y trabajé por amor al arte (al arte bético) durante más de un año y al final salí por mi propio pie orgulloso de haber hecho feliz a algunos béticos, de haber entrevistado a algunos béticos, de haber dado su primera oportunidad radiofónica a mis amigos béticos Antonio Moreno, Laura Montes y Pepe Oropesa y de haber hechos nuevas amistades béticas como Reyes Aguilar y Nuria Tomás. Y de otras cosas y personas inconfesables.

Y yo que fui el 15-J y que trabajé en Radio Betis renegando de Lopera desde 1999, cuando me di cuenta de quién era semejante personaje, antes de salir ayer de mi casa enfundado en las trece barras de mi corazón verdiblanco, sintonicé Radio Betis por primera vez en cuatro meses (por primera vez desde que abandoné ese barco) y escuché estupefacto mi voz de bético dirigiendo un programa que ya no existe. O tengo el don de la ubicuidad o mucho me temo que Lopera, a través de sus pretores, se sirvió de mi voz de bético en una redifusión con sonido de disco rayado para no dar la cara, para no dar la oportunidad de decir: Aquí estamos, Lopera; pero sin poder evitar que dijéramos: “Aquí estamos, Betis. Por tu dignidad y tu futuro”.