Neferet: “Ahora me dicen que soy yo en el escenario”

neferet (por Rosa de Trazegnis)
Yolanda de Círez, ‘Neferet’. Fotografía de Rosa de Trazegnis en Bruselas, Bélgica.

Yolanda de Círez (Sevilla, 1976) hace ya tiempo que atiende al nombre artístico de Neferet. Con él se ha labrado una carrera profesional a su medida en la danza oriental y la fusión tribal. Licenciada en Relaciones Públicas y Publicidad, atiende a la entrevista con una sonrisa serena y alguna carcajada hasta que habla de su hija, cuando rompe a llorar. A finales de septiembre trae por primera vez a Sevilla a Hossam Ramzy, maestro egipcio de la percusión oriental.

Información sobre Hossam Ramzy en Sevilla del 26 al 28 de septiembre

JOSÉ: No recuerdo gran cosa de la primera vez que te entrevisté (Radio Betis, 2008).

NEFERET: Yo recuerdo que pasé mucho calor en el coche yendo para allá y pensé que tenía que merecer mucho la pena la entrevista para hacer todo ese esfuerzo.

J: ¿Mereció la pena?

N: Hombre, sí. Claro que sí.

J: Te pregunté entonces si habías enamorado a alguien con la danza. ¿Qué me dirías ahora?

N: Con la danza se enamora. Aunque también a veces los hombres se cortan pero eso le da un aire de romanticismo. En realidad he tenido más de una historia bonita con la danza. En la primera entrevista te dije que no y, en realidad, te mentí.

J: ¿Me mentiste por algo en concreto?

N: Porque quise hacerme la interesante (se ríe).

J: He comprobado que sigues siendo una ‘analógica bailarina’. ¿No te han dicho que a los blogs hay que darles de comer?

N: Me lo dijeron pero cuesta mucho trabajo. Las tecnologías evolucionan y ahora utilizo más Facebook… que tampoco. Me resulta complicado mantenerlo todo al día porque tengo otro trabajo.

J: Ese otro trabajo también es creativo. ¿Cuál de los dos te representa mejor?

N: Ambos representan facetas diferentes de mi vida. El trabajo ‘de la nómina’ es diseño multimedia y me gusta, es creativo, pero hay veces que necesito desconectar de tanto ordenador. Mi jefe me conoce muy bien y me ha preguntado si para el próximo proyecto, que es en Rusia, puede contar conmigo o voy a abandonarle por la danza. Le dije que cuente conmigo.

J: ¿La danza no da de comer?

N: Hay que dedicarle muchas horas, tener suerte y arrojo para que te dé de comer. Hay que saber estar en el momento adecuado y el sitio indicado. Yo no tengo tiempo para eso porque siempre me he dedicado también a otras cosas.

J: Te cuesta menos vender a los demás que a ti misma. Ahora traes a Hossam Ramzy a Sevilla a finales de este mes. ¿Cómo va ese proyecto?

N: Cuesta porque, aunque es una experiencia única, tenemos en cuenta que estamos en época de crisis y la gente se lo piensa. Es una inversión, aunque el precio final sale a menos de diez euros la hora.

Yo decidí involucrarme porque me lo comentó mi amiga Serenay. Hossam Ramzy es una estrella de la música oriental, es algo que no hay que perderse. Tenemos el apoyo de la Universidad de Sevilla y eso da mucha alegría porque nos hace ver que no somos las únicas que confiamos en el proyecto.

Hossam Ramzy es un músico reconocido internacionalmente. Le llaman el ‘sultán del swing’ porque en los años 70, cuando llegó a Londres, mezclaba el jazz y el swing con la percusión árabe.

Recomiendo a la gente que vea el vídeo de su actuación con Led Zeppelin y la London Orchestra.

J: Lo haces con el CICUS, ¿te vas a institucionalizar?

N: Ya me gustaría. Son un encanto. Yo no me esperaba que fueran a apoyar algo tan específico.

J: ¿Se va a poder ver a Hossam Ramzy fuera del taller?

N: Sí. Habrá una conferencia con entrada gratuita en el Salón de Grados de la Facultad de Filología el viernes 26 a las 12 de la mañana. Los talleres se extienden entre el viernes y el domingo. El sábado 27 hay una gala de danza oriental a partir de las 9 de la noche en el CICUS, la entrada son 10 euros.

J: ¿Cómo marcha tu proyecto ‘Oriente Urbano’?

N: Mantuve mi sala propia durante dos años. Actualmente doy clases, sobre todo, en la escuela Latidos, donde estoy muy contenta. Por mi parte, ‘Oriente Urbano’ consiste en las clases que doy, las actuaciones que tengo con mis alumnas y los eventos que organizamos. Mi compañera Maytz es una trabajadora nata y organiza muchas actividades de tribal fusión. También nos ayuda a veces Itimad, que ahora va a ser mamá. Para 2015 queremos organizar en Sevilla un festival de tribal con bailarinas internacionales.

J: ¿Por qué el tribal le ha ido ganando terreno a la danza oriental en tu carrera?

N: Tiene que ver con mi personalidad. Yo no soy egipcia ni he ido nunca a Egipto. Me gusta mucho la danza de ese país pero creo que se necesita involucrarse más. Por otra parte, me gusta cambiar y me gusta la fusión. El tribal fusión consiste en conocer las raíces de la danza oriental pero utilizarlas para crear tu propio estilo mezclando otras cosas. A mí me gusta usar elementos teatrales que no se pueden incorporar a la danza oriental.

J: ¿Sigues siendo conocida como la bailarina elegante?

N: No sé cómo me llaman en el tribal. Estoy menos pendiente de lo que dicen de mí. En mi entorno me siguen diciendo que me crezco en el escenario. El tribal es más minoritario y yo estoy más cómoda.

J: ¿Te sientes ahora más auténtica?

N: Mira, sí. Con el oriental decían que ‘la Yoli’ bailaba muy bien. Ahora me dicen que soy yo en el escenario.

Me influyó mucho Bárbara Barretto, que era como una María Jiménez brasileña, y decía que la mujer tiene que bailar con el coño. Es decir, que en el escenario estás tú y lo transmites todo. No hay tapujos.

J: ¿Bárbara ha sido tu principal maestra?

N: Bueno, yo la quiero mucho. Seguimos hablando aunque ella vive ahora en Sao Paolo. Bárbara y yo decíamos que cada una era la coach de la otra. Ella decía que no podía enseñarme nada que yo no supiera pero aprendí mucho de Bárbara después de las clases hablando de la vida, de las mujeres y los hombres. Me aportó una amplitud de miras que yo no tenía antes.

También hubo otra profesora que me influyó mucho: Tatyana Popova, una kazaja que era todo lo contrario de Bárbara; dejaba las emociones fuera, se concentraba mucho en su trabajo. Tatyana Popova me dio la oportunidad de cambiar de registro porque me dio el papel de mala en una coreografía que hicimos juntas para su espectáculo “Las andanzas del capitán Giróvagus”. Me enseñó a reinterpretar el uso del sable. Dimos clases de esgrima juntas.

J: ¿Te has cruzado con alguna alumna a la que no podías enseñarle nada más?

N: Sí, con mucha gente. Se lo he dicho a alguna.

J: ¿Dónde te has sentido tú más incómoda como bailarina?

N: En las discotecas. No es mi sitio. La gente no valora tu trabajo ni te respeta. Se cree que no hay límites y se puede ‘interactuar’ contigo. Hace mucho tiempo que no bailo en sitios así.

J: ¿Has notado alguna vez que se te usaba como un reclamo sexual?

N: Por supuesto. La danza oriental tiene mucho erotismo, aunque no es la única danza que lo tiene. Todo puede tener erotismo.

J: ¿Has notado la excitación del público? ¿Cómo te has sentido con eso?

N: Sí, claro. Puede ser muy frustrante. Nunca me he sentido ‘violada’ o ‘atacada’. Es frustrante porque tú te preparas un vestuario y una coreografía y la gente no ve ese trabajo que hay detrás de la actuación.

Hace poco hablé con un egipcio que me dijo: “A mí mujer no le gusta la danza del vientre porque dice que es denigrante para las mujeres.” Y yo le respondí que los egipcios tienen mucha culpa de eso por exportar la imagen de la bailarina tetona que se contonea y exhibe para los hombres. Es muy triste que Egipto no venda la verdadera esencia de su folclore musical.

J:  ¿Qué le dirías a las niñas de veinte años que van a bailar a una tetería por treinta euros la noche?

N: Que por algún sitio hay que empezar pero que lo realmente importante es formarse. Tienen que aprender de otras bailarinas. Además, le hacen un flaco favor a la danza y a sí mismas tirando el precio por los suelos.

J: ¿Cómo definirías tu trayectoria profesional?

N: (Se ríe y se lo piensa). Suelo decir que soy polifacética. Picoteo de un lado y de otro y evoluciono constantemente. Me dicen que sorprendo. Soy innovadora porque va con mi forma de ser. Soy… cambiante.

J: Nos conocimos en 2008, ¿qué eres ahora que no fueras entonces?

N: Disfruto más. Antes me dedicaba 100% a la danza y eso me generaba estrés. Todo lo que se dijera de mí me afectaba.

J: ¿Cuándo le dijiste a tu madre que querías ser artista?

N: Hace mucho tiempo. Me apoyó porque ella también tiene su vena artística. Sufre con mi estrés. Me dice que valore mi salud. Ella siempre me ha apoyado. Mi padre, no. Nunca me ha visto bailar. Es un personaje.

J: ¿Estás satisfecha con lo logrado?

N: Sí. No he tenido grandes aspiraciones. Para mí la danza es una forma de expresión. No me siento comercial como otras compañeras que han querido proyectarse cada vez más. Yo siempre he hecho lo que he querido.

J: ¿No has pensado nunca en exportarte a ti misma?

N: Lo he pensado muchas veces. Hubo una época en que viajaba para bailar en ferias medievales, sobre todo. Reflexioné y me di cuenta de que eso no estaba hecho para mí. Necesito más estabilidad.

J: ¿Cómo se porta la ‘Zoidociudad’ con la cultura?

N: Tengo relación cero con lo institucional. Terminé hace años cuando impartí talleres en los centros cívicos. Me di cuenta de que les importaba cero. Nos dieron un cubículo enano con un suelo de piedra malísimo para bailar descalza y sin aire acondicionado. Un día vino la concejala de turno a hacerse la foto. Nos cortó la clase para hacerse la foto.

Este tipo de políticos que tenemos ahora simplemente quiere mantener a una élite privilegiada y tener a los demás como sirvientes. No tiene sentido nada. A los políticos y banqueros que roban no les hacen nada. La Infanta… Como hemos cambiado de rey de un día para otro.

J: ¿Cómo ves los nuevos movimientos políticos que hay en estos momentos?

N: Estoy muy contenta con lo que está pasando. Convencí a mis padres para que votaran a Equo. Mi padre llevaba años sin ir a votar. Creo que Podemos va a conseguir que mucha gente desencantada con la política vuelva a votar.

Pablo Iglesias es un político con formación. Ana Botella no tiene curriculum. ¿Qué va a poner? ¿Que es una maruja que se casó con ‘Ansar’? Creo que Podemos es necesario ahora aunque es peligroso porque Pablo Iglesias deja a todo el mundo callado en los debates pero también entra en el juego de la provocación. Yo voy a seguir con Equo porque me gusta el trabajo de fondo.

El PP y el PSOE están acojonados. Que llegue Felipe González y diga que el PSOE se tiene que aliar con el PP contra Podemos es muy fuerte.

J: Pero parece que Equo se va aliar con otras formaciones en Ganemos con Rubén Sánchez de Facua y Chamizo, exdefensor del Pueblo Andaluz.

N: Es verdad que necesitamos unirnos entre todos los de la izquierda. La derecha es una piña.

J: Volvamos a la danza. ¿Sientes que te transformas en otra persona sobre el escenario?

N: Es otra faceta. Neferet no es Yolanda. No soy otra persona pero sí muestro otra faceta.

J: ¿Tiene eso algo que ver con que eres muy reservada con tu vida privada?

N: Tiene algo que ver. Mi madre me decía que mostrara mi feminidad porque iba con pantalones anchos y yo no le echaba cuenta. Fíjate, luego acabé enseñándolo todo en el escenario.

J: ¿Hay algo de tu vida privada de lo que no quieras hablar?

N: Me pongo más nerviosa. Hace poco me ocurrió algo muy fuerte. Se me murió mi hija y me hizo mucho bien hablar del tema. En realidad no tengo muchos tapujos. ¿Qué me ibas a preguntar?

J: En realidad iba a eso. A hablar de Leah (su hija).

N: La verdad es que fue muy duro. Iba todo muy bien. Fue un embarazo no buscado. Al principio un shock, después una alegría. A mí me aportó una explosión de sentimientos. Estaba hiperactiva. En el último momento no se sabe qué pasó. Ella decidió que no éste no era su sitio. No llegó a nacer viva. La tuve en mis brazos y la besé. Yo pedí que me durmieran y no enterarme de nada pero las matronas me dijeron: “No, Yolanda, esto es muy duro y tienes que pasar a través del dolor. Si no, te va a quedar la huella para toda la vida. Tienes que verla y despedirte de ella como se merece, como cualquier otra persona que se te vaya”.

Esas palabras fueron un cambio radical. Antonio (su pareja) y yo lo hablamos y estuvimos de acuerdo. Fue muy duro. Me acuerdo cada día de ella y a veces me echo a llorar pero, ¿qué vamos a hacerle? Eso fue así. Yo ahora veo las cosas de otra manera. Pienso que la muerte es una transformación. Mucha gente me dijo que en Oriente se piensa que cuando alguien deja este mundo es porque su misión aquí ya ha terminado. Ella vino a darme muchas cosas. A mí y a mucha gente de mi alrededor. A todo el mundo le aportó algo. La gente lo sufrió conmigo y me lo demostró. Después de todo, ahí sigue.

(Llora y no puede seguir hablando. Hacemos un parón).

J: Yo te vi cambiada a raíz del embarazo, que incluso retomabas la danza, pensé que la estabas abandonando, y volvías con las ideas más claras.

N: Realmente sí. Pensé que ella no querría que yo dejara el baile.

J: Entonces, ¿te veremos el día 27 de septiembre junto a Hossam Ramzy en el escenario?

N: Sí, estoy preparando una coreografía de folclore egipcio con toques de fusión que bailaré con mis alumnas. Me he basado en una canción de Hossam Ramzy, muy bonita, que se llama “Nefertari’s Dream”.

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Yo he ido

15-J Yo fui. Yo y miles de béticos más, (al menos cuarenta mil y es posible que hasta sesenta). Por su dignidad y su futuro yo me concentré a los pies de la Giralda para reclamar un Betis de los béticos, el Betis de siempre. Ese equipo perdedor que me regaló mi padre. Ese equipo del que somos manque pierda y también manque gane. Hoy he leído que José de la Tomasa dijo una vez: “Me hice del Betis para perder. Para ganar ya están los bancos”.

José de la Tomasa estuvo en el histórico 15-J, al igual que Jesús Quintero (dueño de sus silencios), Manu Sánchez (Manu, lee mi libro, ayer me lo prometiste), Rafael Gordillo (o cómo decir Dios), Curro Romero (Currobetis), Alfonso Jaramillo (casi tan antiguo como el Betis), Emilio Carrillo, Juan “capitán” Ureña, Vlada “flacucho” Stosic, Hristo Vidakovic, el entrañable José Mari (no el palangana, sino el que vino del Barcelona), Alabanda, héroe López, Cardeñosa (o cómo decir diez), Poli Rincón (o cómo decir gol), Antonio Biosca (ídolo en mi querido San Juan de Aznalfarache), José Manuel Soto que lo dijo todo, Rafa Serna, Pascual González, Jaime Raynaud, Joaquín Parra, Kiko Veneno (vetado por el club, venerado por los béticos), Quino, José Rodríguez de la Borbolla, el médico Víctor López, Jaime Quesada, Ramón Moyano, presidente del Écija, Roberto Ríos (o cómo sacarle dinero a la cantera por única vez en diecisiete años de gestión loperista), Francisco Lola (cómo me hizo reír en su época con Los Morancos), los hermanos Vázquez, hijos del antiguo socio número uno del Betis… Todos ellos y todos los hijos del Betis, del auténtico. Porque, como dijo Gordillo, “Siempre ha habido béticos. Ahora también hay loperistas” y, claro, ésos últimos no estuvieron.

Uno que no pudo estar pero que no por eso dejó de ser aclamado fue Lorenzo Serra Ferrer. De Mallorca vino él dos veces para hacernos un poco más grandes y para hacerse grande a sí mismo. La última vez se fue diciendo: “El Betis será lo que quiera Lopera”. Pero el beticismo se ha cansado de que su equipo sea lo que quiere su máximo accionista.

Hubo una época en España en la que no se podía reivindicar nada. Guillermo Summers, otro bético, reflejó aquella etapa en una viñeta en verdiblanco. La Policía disolvía una manifestación a golpes y un manifestante, un amante de la libertad, un resistente, gritaba: “Viva el Betis manque pierda”. Como en aquella viñeta, ayer entre la Plaza Virgen de los Reyes y la Plaza Nueva gritar Viva el Betis manque pierda era como gritar Libertad.

Una pancarta rezaba: “Lopera, no te quiere ni el Gran Poder”. Y todos le dimos la razón, el Señor de Sevilla no puede querer a quien se cree el Señor del Betis. Mientras una cantidad de béticos mayor a la que salió a celebrar la Copa del Rey de 2005, ésa que Lopera secuestró en su casa durante un año, le gritaban al máximo accionista que su tiempo ya ha pasado y que no le queda otra que marcharse, el Consejero Delegado se recluyó en su casa de la calle Jabugo, sosteniendo su organigrama de chóped y emitiendo una nota de prensa en la que dijo lo de siempre. Y la transmitió a través de la radio oficial del club, ese medio de comunicación en el que yo tomé mi alternativa periodística.

Sí, porque yo que fui el 15-J, empecé en Radio Betis y trabajé por amor al arte (al arte bético) durante más de un año y al final salí por mi propio pie orgulloso de haber hecho feliz a algunos béticos, de haber entrevistado a algunos béticos, de haber dado su primera oportunidad radiofónica a mis amigos béticos Antonio Moreno, Laura Montes y Pepe Oropesa y de haber hechos nuevas amistades béticas como Reyes Aguilar y Nuria Tomás. Y de otras cosas y personas inconfesables.

Y yo que fui el 15-J y que trabajé en Radio Betis renegando de Lopera desde 1999, cuando me di cuenta de quién era semejante personaje, antes de salir ayer de mi casa enfundado en las trece barras de mi corazón verdiblanco, sintonicé Radio Betis por primera vez en cuatro meses (por primera vez desde que abandoné ese barco) y escuché estupefacto mi voz de bético dirigiendo un programa que ya no existe. O tengo el don de la ubicuidad o mucho me temo que Lopera, a través de sus pretores, se sirvió de mi voz de bético en una redifusión con sonido de disco rayado para no dar la cara, para no dar la oportunidad de decir: Aquí estamos, Lopera; pero sin poder evitar que dijéramos: “Aquí estamos, Betis. Por tu dignidad y tu futuro”.