Joaquín Dholdan: “Ganarle otra vez a Brasil en Maracaná rompería el mito”

Joaquín Dholdan nació en Uruguay y, aunque lleva 15 años erradicado en Sevilla, se nota. Tiene una clínica dental en la calle Feria y su última novela, Estuario, fue publicada por Anantes a finales de 2013. No sólo escribe, sino que también actúa. Podemos verle encarnando al rey san Fernando en la webserie Capitán Nazareno inspirada en el cómic de Agustín Israel Barrera. Autor prolífico y bloguero empedernido, guarda buena relación con mucha gente, a pesar de eso, en esta entrevista, no se convidó a un mate. Será que no había desayunado todavía.

José Ibáñez y Joaquín Dholdan en un encuentro literario. Foto: Ismael Rojas.
José Ibáñez y Joaquín Dholdan en un encuentro literario. Foto: Ismael Rojas.

JOSÉ: Yo no sabía que san Fernando era uruguayo.

JOAQUÍN DHOLDAN: Ni yo lo sabía, eso fue idea de Jesús el de Un Gato en Bicicleta que me conocía y se le ocurrió que yo hiciera el personaje.

J:¿Qué es Uruguay, en qué se diferencia de Argentina y por qué existe?

JD: En una perspectiva mundial Uruguay y Argentina son la misma cosa. No debe haber dos países tan parecidos. No hay un motivo geográfico. Debería ser la misma región pero somos hijos del imperialismo. El imperialismo decidió en algún momento que ese puerto natural no fuera de nadie y fomentó la posible formación de una república independiente. Eso, con el paso del tiempo y las corrientes migratorias hizo que adquiriera una personalidad propia que podríamos llamar la república Oriental del Uruguay.

J:¿Qué le debe España a Uruguay?

JD: Haber sido el refugio, en un momento muy importante, de una cuna intelectual y política exquisita que forman los anarquistas que escaparon de la dictadura en España. Para suerte nuestra, esa gente cuajó allí y creó un país con unas características muy particulares con dos momentos cumbre. El primero se dio en la década de los 50 con leyes ultramodernas en ese tiempo como ley de divorcio, voto femenino, leyes laborales, que Uruguay fue de los primeros países que las tuvo, y el doble Campeonato del Mundo de Fútbol, que para nosotros es muy importante. Y el segundo es ahora: la legalización del aborto, de la marihuana, el matrimonio igualitario, el plan CEIBAL que logró una conexión con la educación en zonas muy muy marginales. Es uno de los países con más bajo índice de analfabetismo del mundo. Haber protegido a esa intelectualidad española repercutió en todo eso y en la misma España.

J: Tal y como está la situación en España y tal y como está en Uruguay con el gobierno de Pepe Mujica, ¿te dan ganas de volver?

JD: Sí, todas las noches. Eto’o dijo una frase preciosa que yo siempre se la robo… ¡Eto’o, eh!… dijo “Yo vivo en Europa pero duermo en África”. Yo, en cierto modo vivo en Sevilla y duermo en Montevideo. Me nombraste a Pepe (Mujica)… Hace como 3 años cuando Pepe recién estaba en el primer año de presidencia, hicieron Callejeros en Montevideo y se le encontraron en una esquina y le preguntaron por España. Entonces Pepe dijo: “España está cometiendo el error de estar más pendiente de Europa que de nosotros cuando nosotros somos realmente sus hermanos”. Yo creo que a España y a Portugal les iría mejor si hicieran alianza con el Mercosur.

J: ¿Qué te parece la situación actual de España?

JD: El imperialismo es esto. Los grandes capitales no tienen patria. Hay víctimas de guerra o de hambre. Acá el Santander te niega un préstamo pero en Uruguay te lo dan sin intereses… lo mismo que hacían acá hace 10 años. Yo a mis amigos los aviso pero es muy difícil no creer que tu vida pasa por tener el último iPad.

J: ¿Hay algún libro mejor que Las venas abiertas de América Latina de Galeano para entender la situación de esa parte del mundo?

JD: No sé si mejor pero hay varios muy buenos. Me gustaría que se escuchara más la opinión de los artistas. Jesús Vigorra le preguntaba en El Público Lee a los escritores latinoamericanos si América Latina tenía arreglo, Galeano dijo que sí. Yo tenía preparada mi respuesta si me hubieran llamado para ir al programa. Hubiera dicho que sí, que lo que no tiene arreglo es Europa. Y no había crisis.

Galeano también escribió Patas arriba. La escuela del mundo al revés, también está Prohibido pensar de Sandino Núñez. De todas formas, yo creo que la perspectiva debe ser occidental y no europea o latinoamericana.

J: ¿Dónde te sitúas con respecto al libro electrónico?

JD: Me va a gustar siempre el papel pero estamos en transición. No este, sino otro libro electrónico que todavía no se ha inventado será el libro del futuro. A mí me gusta el libro hasta cuando lo fotocopian. Los libros son caros. Tenemos que combatir la piratería pero también el precio. Los músicos y los cineastas ya entendieron que se les había ido de la mano el precio. Lo importante es que el libro llegue a la gente, no importa cómo.

J: ¿Distingues de alguna forma entre lo que publicas en papel o lo que ofreces en internet?

JD: No. Manuel Vilas dice que tiene un blog porque es gratis. Hernán Casciari ofrece su revista gratis y si te gusta la puedes comprar después de haberla leído. Creo que tenemos que aprender de este tipo de experiencias. Yo tengo ciertas cosas publicadas en mi blog que son mejores que otras que publiqué en papel.

J: ¿Quién es más conocido mundialmente Benedetti o Forlán?

JD: Lamentablemente, Forlán, que ahora se va a jugar a Japón donde quizás no conozcan a Benedetti. A mí me gustaría que la gente conociera a Benedetti pero más a Onetti o a Felisberto Hernández. Pero el fútbol tiene una penetración bestial, un Mundial es uno de los pocos momentos en que todos los países del mundo estamos de acuerdo en cuáles son las reglas del juego.

J: ¿Cómo se ganan dos copas del Mundo con sólo 3 millones de habitantes?

JD: Uno de los grandes misterios. Es un fenómeno cultural. En Uruguay, al nacer, tu primer regalo es un balón. También tiene que ver con la migración, con la cultura inglesa. La gente entiende la vida a través del fútbol, desde los intelectuales hasta las clases más populares que descargan su furia gritando en una cancha. En el último clásico Peñarol-Nacional hubo una gran pelea en la cancha y el juez condenó a los jugadores por las agresiones y por el mal ejemplo para la sociedad.

J: ¿Qué hará España en el Mundial de Brasil y qué hará Uruguay?

JD: España el Mundial lo va a perder y está bien eso. Debe aprender que no importa y recuperar la humildad perdida por culpa de los periodistas deportivos no por culpa del seleccionador o de los jugadores que, a veces, parecen más listos que los periodistas deportivos, debe ser el único lugar del mundo en el que eso pasa.

Uruguay tiene el reto de sobrevivir en el primer grupo de la historia en el que juegan tres campeones del mundo: Italia, Inglaterra y nosotros más Costa Rica que no te extrañe que sea la que pase. Si sobrevive, llegará lejos, pero será milagroso salir campeón. Soñamos con otra final en Maracaná contra Brasil pero rompería el mito del maracanazo.

J: ¿Cuántas veces hay que probar el mate para que te guste?

JD: El mate tiene un componente social que no tiene la cerveza; se puede conversar y tomar al mismo tiempo. Hay truco. Se puede empezar por el mate dulce pero al mate amargo hay que tenerle paciencia, inclusive para los tomadores de mate los primeros dos o tres son demasiado amargos.

J: ¿Qué tienen en común Montevideo y Sevilla?

JD: Tienen muchas similitudes. Montevideo es más grande pero tiene la misma población que Sevilla. La personalidad de la gente es parecida y a nivel cultural tienen mucha semejanza, ambas son ciudades del sur del país y capitales. A nosotros nos pasa que al ser capital del Uruguay tenemos una cierta actitud con respecto al resto del país que no puede ser demasiada porque tenemos Buenos Aires al lado. Yo creo que a Sevilla le pasa eso también. Es la capital de Andalucía pero tiene en Madrid y Barcelona a sus hermanos mayores.

J: Palabras prohibidas a uno y otro lado del Atlántico

JD: En Uruguay no se puede decir coger ni las señoras se pueden llamar Concha. No es buena idea decir en Uruguay que una mujer es pija. Mi mujer me dijo al llegar acá: “Trabajo en una tienda de pijas” y yo dudé de que fuera buena idea. Hay un palo flamenco que se llama cachucha, eso en Uruguay se utiliza para referirse al coño. Por el otro lado, un uruguayo no debería decir en España “correte a un lado”.

J: ¿Hay mucha guasa con la marihuana?

JD: Hay drogadictos de todo el mundo queriendo irse a vivir al Uruguay ahora (se ríe).  Es un tema de evolución, no es obligatorio fumar marihuana, simplemente está permitido.

J: ¿Cómo tiene los dientes un odontólogo?

JD: Tristemente depende de la cuna de la que uno venga. En Uruguay uno puede conocer la clase social de la persona por la boca y en España va a empezar a pasar lo mismo. Yo sufrí una boca peor porque venía de un barrio humilde y tuve que hacer la carrera para arreglármela.

J: ¿Por qué saliste de la Facultad de Odontología de Sevilla?

JD: Yo viene a Sevilla gracias a la Facultad pero llegó un momento en que tuve que elegir porque tenía tres profesiones: mi consulta, las clases en la Facultad y escribir. El ambiente universitario es muy competitivo con unos valores que no son exactamente los que a mí me gustan. En Uruguay la Universidad es pública, es laica, gratuita, cogobernada, autónoma, se dan debates, la presencia estudiantil es muy importante… Yo propuse una serie de cambios que no se iban a dar con una serie de talleres, fundé una ONG que hoy se mantiene pero me tuve que salir de la Facultad.

J: ¿Cómo resumimos tu biografía?

JD: Mi prioridad es escribir. Con diez años dije en mi casa que quería escribir y entonces mi familia me respondió que me iba a morir de hambre porque en Uruguay ya había dos o tres escritores de éxito que lo iban a seguir siendo hasta que se murieran. Me dijeron que eligiera una profesión con la que vivir y con la que me identificara. Tuve un momento en que pensé que me había equivocado, que me tenía que haber dedicado solo a escribir pero he podido compatibilizar ambas cosas, aunque tengo cierto estigma de que entre los escritores soy el dentista y entre los dentistas soy el escritor.

J: ¿Con qué personajes te identificas?

JD: Me gustan mucho las obras de Manuel Vilas. Me identifico también con los personajes y con la obra de Sara Mesa. En Uruguay me gusta mucho Henry Trujillo por el suspenso y Mario Delgado Aparaín que tiene un libro que se llama La balada de Johnny Sosa que es un negro sin dientes que canta blues en prostíbulos. El negro tiene una prótesis dental. Me identifico con él como paciente.

J: ¿Qué le debes a otros escritores?

JD: Todo. Ojalá le dieran el nobel a Stephen King, un escritor popular que tiene cosas excepcionales y que me dio el mejor consejo para un escritor: escribir mucho y leer mucho. Luego hay otros autores a los que les debo mucho como Quiroga, Alejandro Dolina, Manuel Vilas, Vila-Matas, Fernando Mansilla… seguramente a vos.

J: ¿Te han dado las gracias por escribir alguna vez?

JD: Sí. Yo escribía cuando estudiaba en la revista Prisma de la Asociación Odontológica de Uruguay. Hacía una página de humor en una revista que llegaba a todo el país a dos mil odontólogos y recibía la repercusión de forma inmediata en la Facultad. Recientemente sacaron un cuento mío en una separata.

J: ¿Qué te gustaría que le pasara a Estuario?

Estuario, Joaquín Dholdan. Anantes Gestoría Cultural, Sevilla, 2013.
Estuario, Joaquín Dholdan. Anantes Gestoría Cultural, Sevilla, 2013.

JD: Que lo leyera mucha gente, que fuera de mano en mano y trascendiera. También quisiera que la gente fuera a otras lecturas a través de Estuario y que la gente se acercara a la duda, a las dudas que planteo en la novela. La duda acerca. No le hagas caso a las cosas de las que estoy seguro porque te puedo alejar si no estás de acuerdo, en cambio si te planteo una duda nos hacemos compañeros de duda.

J: ¿Cuál es el sol de tu bandera?

JD: Mi familia. Yo dudo mucho de poner agradecimientos en mis libros porque siempre se queda fuera mucha gente pero me cuesta obviarlo porque yo tengo un espacio y un tiempo para escribir gracias a mi esposa y mi hijo. Hace muchos años que tengo resuelto con quién duermo cada noche y eso me hace ganar tiempo para ponerme a escribir.

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Planeta solar

Tengo una asignatura pendiente con los museos de Buenos Aires. Afortunadamente, este jueves he empezado a pagar mis deudas con una doble visita. La primera fue a la casa de Carlos Gardel en la calle Jean Jaures 735. La entrada cuesta el simbólico precio de 1 peso. La visita es breve pero no está mal. La casa-museo de Gardel hace un repaso a toda su vida y obra desde su nacimiento supuestamente en Toulouse hasta su trágica muerte en Colombia en un accidente de avión.

Sobre su nacimiento me gustaría decir que el museo da por sentando que vino al mundo con el nombre de Charles Gardes en Toulouse (Francia), algo que todavía se discute. De hecho, si uno cruza el río de La Plata y pregunta en Montevideo, le dirán que Gardel nació allí. A mí, en realidad, la teoría que más me seduce es la que cuenta que el rey del tango nació en Buenos Aires como Carlos Gardés y tuvo que refugiarse en Montevideo acusado de asesinato, cambiando la última letra de su apellido y su lugar de nacimiento.

Pero para museo interesante, el de Xul Solar, pintor amigo de Jorge Luis Borges que anunció en los años sesenta: “Mi obra se apreciará en el año 2000”. Por lo que vi en los recortes de prensa de su museo, se le empezó a reconocer en los 90 (hubo una exposición en Madrid en 1993).

La entrada al museo Xul Solar en la calle Laprida 1214 cuesta 20 pesos. Está prohibido hacer fotos, grabar, tocar los cuadros y no sé cuántas cosas más con las que dan la bienvenida al visitante en un cartel que hay en la entrada.

Xul Solar se llamaba en realidad Alejando Schulz Solari. Era un creador nato desde el nombre que eligió (Luz del Sol) hasta un juego de mesa llamado panajedrez pasando, por supuesto, por sus obras en las que destacan los signos del zodiaco, la religión, el movimiento indígena, la pérdida de la verticalidad, los colores y el lenguaje especial que él mismo inventó.

Zodiaco, 1953. Xul Solar.

Xul terminó sus días trabajando en la casa que compró en Tigre, un lugar maravilloso de la provincia de Buenos Aires que fue el último sitio que visité en 2011 la primera vez que estuve en Argentina.

Maradona en el mundial

Maradona no es una persona cualquiera, ya lo dijo Calamaro, y ayer el genio del fútbol mundial volvió a demostrarlo tanto en el banquillo dirigiendo a la selección argentina como en la rueda de prensa posterior al partido digiriendo gustoso la carne cocinada de más de un periodista.

Argentina disputó anoche uno de esos partidos del siglo o como lo llamaron en Sudamérica; “La batalla del Río de la Plata”. Uruguay contra Argentina en el Estadio Centenario de Montevideo, el mismo escenario en el que los uruguayos ganaron la primera Copa del Mundo de Fútbol frente a los argentinos en 1930.

El de anoche (madrugada en España) fue un partido tosco, en gran parte aburrido. Uruguay tuvo a Argentina contra las cuerdas durante bastante tiempo, pero al final se impuso el equipo de Maradona. El D10s del fútbol, mil veces convertido en ceniza y mil y una renacido de ellas, estalló de júbilo al ver como Mario Bolatti, centrocampista de Huracán, un obrero entre las estrellas albicelestes, llevaba el balón (en argentino, la pelota) hacia el fondo de la red uruguaya.

Atilio Costa Febre, locutor de Radio Mitre se volvió loco con el gol de Bolatti. Su narración del tanto fue espectacular. En ella mezcló política con geografía y evocó la mítica canción La argentinidad al palo de Bersuit Vergarabat. En Radio Continental, en cambio, Víctor Hugo Morales se lo tomó con más calma. Seguramente en su narración pesara algo su nacionalidad de origen; la uruguaya, y eso condicionó su alegría de argentino naturalizado.

Gol de Bolatti por Víctor Hugo Morales

Sin embargo, si hablamos de Maradona, de goles que valen su peso en oro y de Copa del Mundo de Fútbol, es inevitable evocar la voz de Víctor Hugo Morales y recordar mientras se eriza la piel la narración del gol de México’86 en el Estadio Azteca con el trasfondo de la Guerra de las Malvinas. Calamaro también mencionó el Estadio Azteca en una canción hecha con política y fútbol, al fin y al cabo, los materiales con los que está hecha Argentina.

Buen provecho.