Una nube con la forma de Groenlandia

Miraba el cielo buscando formas en las nubes. Lo había aprendido de una amiga la vez que visité París. Desde entonces, en cualquier sitio que me encontrase, me empeñaba en alzar la vista para descifrar formas blancas sobre tapices azules, rojos, negros o grises.

groenlandia

Unos meses atrás, la nube que más llamó mi atención tenía la forma de Groenlandia. Me extrañó ver el mapa de la isla helada sobre el cielo de Mendoza. ¿Qué hacía Groenlandia sobrevolando Sudamérica? Las nubes son caprichosas.

DSC_4706

Como aquella ave fénix de algodón que escupía fuego en el atardecer invernal de Sevilla.

Pero la que estaba contemplando aquella tarde, era una nube medio suicida que se precipitaba desde lo alto hasta rozar el suelo de Aznalfarache.

DSC_4750

Era como un remolino de agua condensada; una especie de escalera al cielo o quizás un tubo de aducir abierto desde una nave extraterrestre. Me encaminé hacia la nube y comprobé asombrado cómo mi cuerpo comenzaba a elevarse. De pronto me vi subiendo cada vez más alto y más alto. Alcancé el origen del tubo y fui escupido hacia una reconfortante nube-cama. Desde aquella alfombra voladora estuve paseando durante días por los cielos de medio mundo. Al final, la nube-cama se hizo lluvia y caí con ella a pocos metros de la península Arábiga.

Anuncios

Deporte rey en Buenos Aires

Quizás alguien os diga alguna vez que el deporte rey de Buenos Aires es el fútbol. Os hablarán también de la afición de este pueblo por el rugby, el polo, el tenis o el baloncesto. Nada que ver. El deporte nacional en esta ciudad es colarse en el Subte.

Yo también lo practico. La primera vez lo hice sin querer, sin darme cuenta. No estaba seguro de en qué sentido tenía que viajar dentro de la línea B para llegar a la estación Federico Lacroze desde la estación Medrano. Buscaba un mapa del Subte a mi alrededor, pero no lo encontraba. De pronto vi uno al otro lado de una puerta que me llegaba por la cintura. La puerta estaba abierta. Vi el mapa, iba en dirección correcta. Me di media vuelta y vi que estaba dentro del Subte. Había entrado sin pagar. Era sábado, no había vigilantes ni vendedores en la estación. Vi que otra gente empezó a colarse igual que había hecho yo. Me dije a mí mismo que estaba sentando un mal precedente. Más tarde me enteré de que no.

Los bonaerenses se cuelan en el Subte cada vez que pueden. En ocasiones, hasta los vigilantes te dejan pasar si no te queda plata en la SUBE (la tarjeta recargable con la que se paga el transporte público en la ciudad). Incluso otros pasajeros te avisan de que la puerta está abierta para que te metas sin pagar. Hay personas que anda algunas cuadras hasta estaciones donde es más fácil colarse que en las que tienen al lado de sus casas.

Buenos Aires (794)

Colarse en el Subte es el deporte rey en Buenos Aires, pero también hay otros deportes muy extendidos como son los cortes de luz, de agua o del propio Subte cuando llueve, los cortes del Subte por “manifestantes que impiden el normal desarrollo del servicio”, protestar o defender al Gobierno, dejar la basura al lado de un árbol en plena calle o dudar de la honorabilidad de la Policía.

Deportes hay muchos en Buenos Aires. Deportes sucios como los nombrados en el párrafo anterior y limpios como compartir el mate, hablar con verdadero conocimiento de literatura,  comprar y vender libros usados, tomar facturas para desayunar o compartir taxi o remis con un desconocido para ahorrar plata. Lo importante es practicar alguno y llevar una vida sana.

De pronto la lluvia

Por la mañana, después del desayuno y la ducha, pasé un rato probándome pantalones cortos. Mario, mi compañero de piso, me había dejado que escogiera los que más me gustasen de su placard. Elegí tres y ya me había vestido con intención de salir a la calle cuando por la ventana de mi habitación vi que el cielo había ennegrecido. Ayer el calor era insoportable y hoy la lluvia parecía inminente. De hecho, lo era.

A pesar de la posibilidad real de que las nubes empezasen a descargar gran parte de su contenido líquido, mantuve mi idea de salir a la calle. Me dirigí por Gorriti hacia Palermo. Mi objetivo estaba a unos veinticinco minutos a pie desde Almagro. Pretendía llegar a la plaza Cortázar o plazita Serrano antes de que la lluvia hiciese acto de presencia. Era muy importante llegar hasta allí porque es en esa plaza en donde comienza el libro que estoy escribiendo. Llevaba papel, bolígrafos y la cámara de fotos con los dos objetivos. Pensé que si llegaba a la plaza y, una vez allí, se ponía a llover, no me sería difícil refugiarme en alguno de los bares del Palermo Viejo.

Como la lluvia me sorprendió mucho antes de que alcanzase mi destino final y la tormenta arreció durante horas, os dejo una fotografía que hice en agosto de 2011 de la placa conmemorativa que hay en la plaza Cortázar, pero prometo que volveré pronto y subiré más fotos de este pequeño sitio que me gustó tanto.

Al final la lluvia se vino con todo, como dirían acá. Clarín habló de diluvio. Hubo problemas en algunos barrios, sobre todo porque hace unos días se convocó una huelga de recogida de basura y esto ha aumentando los efectos del agua que cayó hoy.

Ya me avisaron antes de venir de que el tiempo era muy cambiante. En Buenos Aires llueve durante todo el año y aunque estemos en verano, no es de extrañar que el cielo se cierre de repente y empiece a descargar con furia como lo hizo hoy al mediodía. Yo salí con un impermeable, pero parece que a muchos les cogió por sorpresa el cambio del tiempo, si no, fijaos en esta foto.

En 24 horas las temperaturas han descendido 13 grados. Si uno se asoma al balcón o sale a la calle lo nota bastante. Probablemente hoy vaya a ser la primera noche que duerma con las ventanas de la habitación cerradas. Lo bueno es que no me molestarán los mosquitos, lo malo es que había asado previsto para dentro de media hora y hemos tenido que cambiar de planes.