Usted no escucha jazz

Tengo un profesor de escritura creativa que es un provocador nato. No sé si lo hace porque busca encontrarnos las palabras o porque le gusta crear cierta tensión dentro del buen rollo que se respira en el grupo.

Los artistas sabemos que no hay nada más peligroso que otro artista. Lo sabemos pero a veces caemos en la trampa. Y eso fue lo que me pasó a mí el martes, que caí en la trampa que había tejido el profesor di Pace. A la pregunta “¿Usted qué música escucha?”, yo, en vez de responder con nombres de músicos y grupos concretos, dije “No sé, rock, pop… flamenco, jazz”. Y esa respuesta tan débil y falsa recibió el duro ataque de di Pace. “¿Qué músicos de jazz escucha?”. Me quedé callado, iba a nombrar a Pink Martini, pero no es un grupo de jazz, ni siquiera sé si es un grupo. Y el profesor, el hombre que miraba desde detrás de sus gafas y me señalaba con el dedo, dijo: “Usted no escucha jazz”.

Me mató. Me sumergí en el silencio y rehusé darle la mano en varias ocasiones. Llegó a decirme que no podía seguir dando la clase si no le perdonaba. Al final lo hice. Sellé la paz con di Pace, pero él llevaba razón, yo no escucho jazz. Me suena de haberlo oído en la radio, de ver portadas de disco en tonos azulados, de aquel tiempo en que en La Máquina de Escribir dábamos la bienvenida con Louis Armstrong cantando La vie en rose, de Rayuela, de la tabla periódica del jazz que me pasó Lorena Celeff hace poco.

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Dos minutos en Oriente

Hemos tenido que esperar un año para que llegara la presentación oficial de Dos minutos en tu vida, pero la espera ha merecido la pena. Oriente Urbano abrió sus puertas a mi literatura y Neferet ofreció la elegancia de su danza para que todo saliera perfecto el pasado 20 de mayo. Hubo amigos y desconocidos entre el público que conformaban periodistas, escritores, bailarinas y profesionales de otros oficios igualmente respetables.

Tuve la indecencia de aparecer primero y tomarme mi tiempo en preparar la escena encendiendo luces, velas e incienso antes de que Neferet prendiese la llama de la pasión con la magnífica interpretación bailada que realizó de un pasaje de la novela situado en el mar de Cádiz. Nos dejamos los dos toda la energía posible para transmitir el sentimiento y la fuerza de Dos minutos en tu vida en un espacio como Oriente Urbano, cuyas paredes rezuman la quintaesencia del arte.

Llevo tiempo diciendo que esta novela tiene un carácter eminentemente femenino (no buscado objetivamente). La protagonista es una mujer, igual que lo son la chica de la portada (Eva Domínguez), la editora (Macarena Diana), la diseñadora de la cubierta y bailarina (Yolanda de Círez) y la presentadora del acto en Oriente Urbano: Reyes Aguilar, compañera radiofónica que se entregó a la causa y abrió la veda de las preguntas. Llegados a este punto, sólo me queda agradecer la participación del público, que dio sentido a toda una tarde de literatura y danza.

Buen provecho.

Presentación en Oriente Urbano

José Ibáñez presenta Dos minutos en tu vida en la sala Oriente Urbano en un espectáculo de literatura y danza con la bailarina Neferet

El escritor sevillano José Ibáñez presentará su novela Dos minutos en tu vida en la sala Oriente Urbano (Calle Castellar número 52 Acc. C, Sevilla) el próximo jueves, 20 de mayo a partir de las 20:30 horas junto a la bailarina Neferet.

El acto estará presentado por la bloguera y escritora Reyes Aguilar, colaboradora de Radio Estilo, y servirá de puesta de largo de una novela que ya han leído cientos de lectores sevillanos. La literatura de José Ibáñez y la danza de Neferet se unirán de la mano en una noche que promete ser el punto de partida a futuras colaboraciones entre ambos.

José Ibáñez, licenciado en Periodismo, presenta Dos minutos en tu vida (Editorial C&M, Sevilla, 2009), su primera novela. Narrada en segunda persona, relata la historia de una niña de catorce años que ha perdido hasta su nombre y que recupera su identidad y la verdad de su vida gracias a un extraño llamado Diego con el que coincide dos minutos al día en un viaje en autobús.

Neferet, licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, se inició en las danzas egipcias en 2001 con la profesora Laila El Jarad, de origen palestino. Dirige desde 2009 la sala Oriente Urbano. Bailarina y profesora de danzas orientales, tribal fusión y otras danzas, con la inauguración de esta sala ha cumplido el sueño de gestionar su propio recinto cultural. Actualmente trabaja por establecer en Oriente Urbano un espacio cultural que abarque cualquier manifestación  artística más allá de la danza.

Ya lo sabes, este jueves, a partir de las 20:30 horas, te esperamos en Oriente Urbano en la presentación de la novela Dos minutos en tu vida.

Presentación de Dos minutos en tu vida. Literatura + danza

Fecha: jueves, 20 de mayo de 2010

Hora: 20.30 horas

Lugar: Espacio Cultural Oriente Urbano,

Calle Castellar, 52 Acc. C, 41003 Sevilla.

Emprender la literatura

Uno no sabe cómo de interesante puede acabar resultando la tarde cuando sale de casa con prisa. Mi tarde del miércoles veinte de mayo fue muy gratificante. A las siete acudí a la Feria del Libro de Sevilla para asistir a la presentación de El sari rojo la última novela del escritor madrileño Javier Moro.

No conozco la obra de Moro, aunque en mi casa en algún estante, La pasión india aguarda con calma a que me decida a agarrarla bien fuerte por el lomo y me aventure a ojear sus páginas. El libro pertenece a mi madre, no sé si antes fue de mi abuela, pero tiene pinta de que en futuro lo heredaré entre otras cosas que me llevaré junto a mi independencia.

Javier Moro logró venderme su historia. No pasé por caja para comprar el libro, pero ya lo tengo anotado en la lista de la compra. Y aunque sé que no era la intención de Javier Moro, su presentación me llevó a otro libro: La nieta de la maharaní de Maha Akhtar.

Ahí no terminó mi jornada literaria. A las ocho se entregaban en el Paraninfo de la Hispalense los premios Universidad de Sevilla de novela, poesía y teatro. En su decimoquinta edición, los ganadores han sido: en la modalidad de poesía Isaac Páez con Diario de un poeta recién parado; en la modalidad de novela Lorena Chanes con Historia de la NO escritura; y en la modalidad de teatro premio para 237 de José Ordóñez y accésit para El sinsentido de la vida de Martín López.

Sin embargo, los protagonistas de la tarde fueron los ganadores de la pasada edición, porque se presentaban sus obras editadas por el Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. Yo voy a hablar de dos de ellos: Raúl Camarero y Diego Vaya.

Raúl Camarero consiguió engañar a toda España diciendo que había creado una editorial en papel higiénico. Tanto fue así, que Buenafuente le entrevistó en su programa de La Sexta. Al final se dijo así mismo que aquello podía ser un buen negocio y desde entonces existe Literatura en papel higiénico. La obra con la que empezó todo se llama Emprendedores. Raúl Camarero demostró en el Paraninfo sevillano ser un emprendedor con la cara muy dura y con un gran sentido del humor. Tengo la suerte de haber sumado a mi biblioteca su libro “más enrollado”. Le he prometido leerlo y hacerle una crítica, lo mismo que a Diego Vaya, un poeta que cuenta con el premio Ateneo de Sevilla en su curriculum literario.

“Adónde te volviste / para tener / este incendio de sal en la mirada”. Son sólo tres versos de Única herencia, la obra con la que Diego Vaya convenció el año pasado al jurado universitario. Su poesía parece interesante, pero él también lo es y eso significa jugar con una doble ventaja.

Javier Moro, Maha Akhtar, Raúl Camarero, Diego Vaya… la literatura es una fuente inagotable de nombres tras los que se esconden historias que merece la pena descubrir. Yo voy a seguir investigando, tengo una cita pendiente con estos autores.

Buen provecho.

Contar hasta 88 o hasta infinito

“Murió Mario Benedetti.” Sólo he podido leer hasta aquí, el resto de lo que Juan Cruz ha escrito para el diario El País acaba de vomitarlo mi impresora. Ahora mismo no soy capaz de digerir nada más. Murió el único poeta que me quedaba vivo. Los otros fallecieron mucho antes de que yo naciera. Uno era Lorca, el otro Neruda. Me quedé huérfano esta noche.

En este momento no tiene sentido explicar quién era ese viejo uruguayo pegado a un bigote, adherido a una máquina de escribir (los ordenadores, al fin y al cabo, también son máquinas escribientes, como la de un escritor o un oficinista). Voy a darme tiempo y, sobre todo, voy a darle tiempo a Benedetti (a sus versos) para encontrar la forma adecuada de rendirle homenaje, aunque me demore mucho tiempo.

Mientras tanto, no me salvaré, no me quedaré inmóvil al borde del camino. Lanzaré mi botella al mar para que alguien la recoja y extraiga de ella mi mensaje. Cantaré que el Che está vivo y rezaré un padrenuestro a Latinoamérica. Mientras tanto, Benedetti, usted sabe, que puede contar conmigo.

Descanse en paz. Buen provecho.