Es un mito

“Tengo los ojos cerrados y pienso en Paloyo. Le veo con sus cabellos rizados, con sus ojos de dulce de leche, con su piel morena, su pecho velludo y fuerte, sus brazos y piernas que no dejaban dudas sobre su condición de deportista, las chanclas con una tira entre el dedo gordo y el índice,…