Lo que me llevé del SEFF

La XIII edición del Sevilla Festival de Cine Europeo (SEFF por sus siglas en inglés) se llevó a cabo en la ciudad hispalense del 4 al 12 de noviembre de 2016. Durante esa semana larga de cine tuve la oportunidad de ver hasta trece títulos distintos de muy diferentes temas y narrativas. A continuación, hago un breve resumen de lo que me llevé del SEFF a través de esas trece películas que me dio tiempo a visionar.

DOGS, Bodgan Mirica. Rumanía, Francia, Bulgaria y Catar, 2016. 104 minutos.

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A las primeras de cambio llegó la primera decepción del SEFF. Dogs tenía una pinta estupenda pero resultó un despropósito enorme. Se trata de un thriller rumano en el que no se explica nada y en el que parece que lo único que le interesa al director es vender muerte e imágenes morbosas pero olvidándose de la historia y de las necesidades del espectador al que deja totalmente desamparado cuando los títulos de crédito hacen su aparición en escena. Es entonces cuando uno se pregunta: y todo esto, ¿por qué?

Por cierto, sensación que ya me ocurrió el año pasado con otra película rumana: One Floor Below de Alexandru Baciu.

THE BALLAD OF GENESIS AND LADY JAYE, Marie Losier. Estados Unidos, Francia, Alemania, Bélgica, Holanda y Reino Unido, 2011. 72 minutos.

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Lo más extraño que he visto en el SEFF ha sido esta película documental que explora el concepto de pandroginia. Genesis P-Orridge, nacida Neil Andrew Megson, conoció a Lady Jaye en una habitación de tortura BDSM, se enamoró de ella y descubrió quién era realmente. Desde entonces, ambas se sometieron a varias operaciones de cirugía estética para convertirse en gemelas perfectas. La pareja se redescubrió en la pandroginia, una ruptura de la dualidad hombre-mujer y un canto hermoso y raro a las nuevas realidades de género. Esta balada de Marie Losier me pareció una locura maravillosa.

LA MANO INVISIBLE, David Macián. España, 2016. 84 minutos.

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Isaac Rosa es uno de los mejores escritores españoles contemporáneos, un excelente periodista comprometido con su sociedad y uno de los más certeros retratistas de la ruptura humana que ha provocado la crisis en nuestro país. Sus novelas están escritas desde las entrañas pero usando toda la materia gris del cerebro de un escritor de izquierdas. Llevar una novela de Isaac Rosa al cine no es algo que pueda hacer cualquiera. Sin embargo, David Macián sale triunfante del envite en La mano invisible, una película que es carne cruda y que merece estar en todas las salas nacionales. El mérito es aun mayor si tenemos en cuenta que ha sido realizada mediante crowfunding. Al final de la cinta uno sale preguntándose si el guión no lo ha escrito Jordi Évole y, cabizbajo y herido, surgen otras cuestiones: ¿cuándo nos robaron la conciencia de clase? ¿Qué tiene que pasar para que renazca la solidaridad obrera? ¿En qué momento los pobres aceptamos que estaba bien enfrentarnos a nuestros semejantes y no a quien nos explota?

AMERICAN HONEY, Andrea Arnold. Reino Unido y Estados Unidos, 2016. 158 minutos.

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Vi el trailer de American Honey varias semanas antes de plantearme mi agenda en el SEFF y tuve claro que no me la iba a perder, así que la marqué en rojo cuando tuve el abono del festival en mis manos. Asistí un lunes por la noche con la sensación de que me iba a ir contento de la sala de cine. Nada más lejos de la realidad. American Honey es una promesa que no se cumple. Una road movie en la que el espectador se pasa 158 minutos esperando a que llegue el momento de quiebra que lo cambie todo. El resultado es una película plana con una banda sonora para enmarcar y unas ganas terribles de preguntarle a Andrea Arnold si nos ha tomado por tontos. Hacer películas, no sé, pero venderlas se le da muy bien.

SORDAS, Génesis Lence. España, 2016. 15 minutos.

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No es más que un cortometraje de quince minutos en el que lo más importante son los pequeños detalles que el film va mostrando. Sordas podría definirse como un catálogo de situaciones cotidianas para las personas no oyentes en las que seguramente no habrás reparado antes si tienes intacto el sentido del oído. A su favor habría que decir que deja con ganas de más. Habrá que estar atento al recorrido profesional de Génesis Lence, quien no duda en prestarse a proyectos de temática social tan necesarios en nuestro cine.

MARISA EN LOS BOSQUES, Antonio Morales, 2016. 90 minutos.

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Marisa es una Amélie a la española. La protagonista de esta película se dedica a solucionar las crisis personales de los demás mientras no termina de solucionar sus propios problemas. A veces ñoño, no se le puede negar la belleza visual a este largometraje que tiene un toque absurdo bastante cómico y que presenta al espectador varias formas de vivir sobre el alambre. Algunos de los personajes mantienen el equilibrio mejor que otros pero ninguno acaba impactando contra el suelo. Una cinta correcta, aprueba sin nota.

SECUESTRO, Mar Taragona. España, 2016. 105 minutos.

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Antonio Dechent fue galardonado con el premio Canal Sur Radio y Televisión a la Trayectoria Profesional. No vamos a descubrir a Antonio a estas alturas. Huelga decir que el premio es más que merecido. Como colofón a la gala en la que se le rindió homenaje, se proyectó Secuestro, una muy buena película digna de la sobremesa de Antena 3, en la que Dechent es un policía encargado de investigar un caso cada vez más enrevesado. Blanca Portillo, José Coronado, Vicente Romero (Con el culo al aire) y Macarena Gómez completan el reparto de una película digna de ser vista.

EL DÍA MÁS FELIZ EN LA VIDA DE OLLI MÄKI, Juho Kuosmanen. Finlandia, Suecia y Alemania, 2016. 92 minutos.

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Creedme si os digo que no me gusta el boxeo pero, en cambio, me encantan las películas de boxeadores. Debe ser por la épica narrativa que suele acompañarlas. El día más feliz en la vida de Olli Mäki se salta un poco los cánones del género. Para su protagonista, lo importante no es el combate por el campeonato del mundo, sino haberse dado cuenta de que está enamorado. Basada en hechos reales y rodada en blanco y negro, esta película aguanta dieciocho asaltos sin besar la lona pero tampoco gana por K.O. Divertida, hermosa y brillante, eso es El día más feliz en la vida de Olli Mäki.

IN BED WITH VICTORIA, VICTORIA, Justine Triet. Francia, 2016. 97 minutos.

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Casi la incluí por casualidad en mi selección del SEFF. Me faltaba una entrada por canjear y me venían bien el sitio y la hora. Gracias a los planetas por alinearse a mi favor. Me reí muchísimo con In bed with Victoria y me marché a casa muy contento. Lo que vi fue una comedia fresca, en un pequeño apartamento de locos que a veces parece el camarote de los hermanos Marx y en el que vive Victoria, una abogada a la que un amigo mete en el mayor marrón de su carrera profesional. En sus 97 minutos subyace un análisis de las relaciones de pareja desde tres perspectivas bien distintas: los que se llevan a matar pero viven en un ni contigo ni sin ti, el exnovio obsesivo y acosador, y aquellos a los que los fracasos anteriores les llevan a poner en riesgo el verdadero amor. Incluye un juicio surrealista en el que llegan a declarar un dálmata y un chimpancé.

KEEPER, Gillaume Senez, Bélgica, Suiza y Francia, 2015. 95 minutos.

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Keeper no es una película para adolescentes aunque tenga todos los ingredientes para ello: protagonistas de quince años, primer amor, embarazo no deseado de una menor de edad y un prometedor portero de fútbol que sueña con jugar en la élite y hacerse millonario. Sin embargo, Keeper es un dramón para todos los públicos y también un buen número de sonrisas de complicidad con la joven pareja protagonista, que parece vivir un amor indestructible. Plantea muchas preguntas y rompe ciertos estereotipos recurrentes en el caso que nos ocupa. El mayor éxito de Keeper es que consigue mover al espectador de la butaca y colocarlo en el centro de la pantalla. ¿Qué haría yo en el lugar de él o de ella? Altamente recomendable.

UNITED STATES OF LOVE, Tomasz Wasilewski. Polonia y Suecia, 2016. 104 minutos.

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Situación inicial: Polonia ha dejado atrás el comunismo y se abre al mundo. Sus protagonistas también desean hacerlo: se habla de viajar al extranjero y de la posibilidad de comprar un coche mientras las mujeres se empoderan en una sociedad cien por cien machista y ultracatólica. La fotografía nos muestra una ciudad helada, desértica y decadente en la que conviven personas con ansias de libertad y modernidad. Parte de esas ansías encuentran respuesta en el sexo y, sobre todo, en las relaciones prohibidas. Eso es United States of Love, cuatro maneras de amor prohibido. Buena película situada en el siglo pasado pero con una temática bastante actual.

LAND OF MINE, BAJO LA ARENA, Martin Zandvliet. Dinamarca, 2015. 100 minutos.

Under sandet (Martin Pieter Zandvliet, DK/DE, 2015)
Under sandet (Martin Pieter Zandvliet, DK/DE, 2015)

Lo mejor que vi en el SEFF se llama Land of Mine, que en su versión en castellano se ha titulado Bajo la arena. Ahí, bajo la arena de una playa danesa, es donde se sitúa la acción. La II Guerra Mundial ha finalizado y un grupo de soldados alemanes menores de edad es obligado a encontrar y desactivar las minas antipersona que han dejado sepultadas sus camaradas durante la invasión nazi de Dinamarca. Al grupo lo vigila un sargento muy agresivo, al estilo de La chaqueta metálica, cuyo corazón no es tan de piedra como parece a simple vista. Enorme trabajo de Martin Zandlievt y del reparto al completo para hacer de Land of Mine una película digna de enmarcar. Aplaudan de pie si la ven. Se lo merece.

NOCTURAMA, Bertrand Bonello. Francia, 2016. 130 minutos.

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Película prohibida en Francia. ¿Cómo no sucumbir ante tal reclamo? Nocturama “cuenta” la historia de un grupo de jóvenes que no tienen demasiado en común y que, no se sabe por qué, decide cometer en París una serie de atentados de forma sincronizada para luego, tampoco se sabe por qué, esconderse en un centro comercial a esperar que pase la noche. Necesito explicar cuánta rabia me produjo perder 130 minutos de mi vida viendo semejante despropósito. Mi reacción fue dormirme varias veces ante algo tan infumable. Me parece una tomadura de pelo. No hay más que morbo y violencia gratuita jugando con el sentimiento de millones de personas que se vieron afectadas de una u otra forma por los  auténticos atentados de París hace un año. Por mí, como si la prohíben en Arkansas o en Navalmoral de la Mata. Les estarían haciendo un favor a los cinéfilos del lugar.

EN RESUMEN

No ha sido para mí la mejor edición del SEFF pero siempre resulta una suerte poder visitar en noviembre varias de las cinematografías que se están dando en el viejo continente. Me quedé con ganas de ver Gurumbé, Canciones de tu memoria negra; La voz en lucha; Sólo el fin del mundo; La prunelle de mes yeux; Le cancre; Ma loute; Personal Shopper; Albüm; Belle dormant; Europe, she loves; Toni Erdmann; Aunque tú no lo sepas, la poesía de Luis García Montero;Mister Universo. Llamadme fatiguita si queréis pero es que me encanta el cine.

Se confirma mi maldición con el Giraldillo de Oro. Nunca he visto la película ganadora del festival. Parece que no se me da bien elegir. Este año, el premio más importante del SEFF se lo llevó Ma loute, de Bruno Dumond.

 

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El amor no tiene límites

Es pronto para decirlo y no he visto mucho cine aún este año, pero se me hace difícil pensar que pueda ser espectador de una película mejor que Amor de Michael Haneke en este 2013.

Anne (Emmanuelle Riva) y Georges (Jean-Lous Trintignant) son un matrimonio de profesores de piano jubilados que mantienen viva a su manera la llama del amor después de una vida juntos. De repente, Anne sufre un grave problema de salud que empieza a mermar sus facultades. Georges decide no abandonarla y promete cuidarla hasta el último momento, pero la situación se complica cada día más por la enfermedad de Anne.

La población de Europa hoy en día es tan vieja como su propia historia, sin embargo, no abundan las películas protagonizadas por gente de la tercera edad. Ese es un primer punto a favor de Amor. La otra gran victoria de este largometraje ganador de la Palma de Oro en Cannes es la forma de abordar el dilema moral que plantea justo al final de sus más de dos horas de duración.

Apenas cuatro piezas de música clásica tocadas a piano sirven de escasa y selecta banda sonora para esta obra maestra que nos lanza la siempre controvertida pregunta “¿qué harías tú en mi lugar?”.

El cine, bien

En el tiempo que llevo en Buenos Aires estoy cumpliendo con mi habitual cita con el cine. Hoy he disfrutado de la segunda sesión. La primera fue la semana pasada en el Abasto Shopping y la segunda ha sido en el cine Lorca de la avenida Corrientes. De momento llevo una película argentina y una franco-libanesa. Ambas con buen resultado. Ambas con un toque de comedia, la argenta más que la segunda.

Ni un hombre más es la absurda historia de un plan perfecto que sale mal. La protagoniza Valeria Bertuccelli, a quien en España pudimos ver en Un novio para mi mujer haciendo el papel de ‘la Tana’. Esta nueva comedia argentina me gustó por muchas cosas: las localizaciones en Puerto Iguazú, el creciente enredo que empieza con un secuestro-homicidio involuntario, el toque guaraní de la cinta y el tema del reparto del botín, que, como dirían acá, es todo un tema.

Por otro lado, Y, ahora ¿dónde vamos? (Et maintenant, on va où?), fue una grata sorpresa. Entré a la sala sin saber de qué iba y pensando que vería una película en lengua francesa. Sin embargo, toda la acción transcurre en un pequeño pueblo de Líbano y los diálogos, salvo pequeñas irrupciones del inglés, son en idioma árabe. La película ya rompe la estética habitual del cine en el inicio, cuando vemos a un grupo de mujeres enlutadas bailando camino del cementerio en el que descansan a un lado los cristianos y al otro los musulmanes. Hermosa historia la de Y, ahora ¿dónde vamos?, que en ciertas ocasiones recuerda a la francesa 8 mujeres y que concluye con el mismo recurso estilístico que utilizara en su día la española Y, tú ¿quién eres?. Si no fuese una película excelente, que lo es, bastaría con la escena del hachís para recomendarla.

El cine, bien. En cambio, la lectura me dejó decepcionado hace unos días. Terminar El libro de las ilusiones de Paul Auster se convirtió en un reto y en una agonía al mismo tiempo. El escritor neoyorquino me defraudó por segunda vez, como ya hiciera con Sunset Park, aunque todavía no le pongo en la lista negra. No lo hago porque me parece que Auster tiene grandes historias que contar y que cuando se limita a narrarlas, lo hace muy bien. Pero si no disfruto con sus libros es porque se pierde en detalles que para mí son superfluos y que me aburren. Ahora estoy con Murakami, leyendo Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, un libro de 900 páginas. Difícil me parece que no le sobre ninguna. Y mientras tanto, exploro Los perros románticos de Roberto Bolaño.

Por Auster, en una librería de Corrientes, me dieron 10 pesos.

Felices y verdes para siempre

La saga Shrek se despide para siempre, o eso parece, y lo hace con la película más emotiva de sus cuatro entregas. Sí, sí, la más emotiva. Toda una historia de amor pintada de verde cuya acción se desarrolla en un solo día en el reino de Muy Muy Lejano.

En Shrek. Felices para siempre, el ogro más querido por el pueblo se ha cansado de vivir en el día de la marmota y quiere volver a ser libre y temido por el populacho. Entonces aparece en escena Rumpelstiltskin, un avaro sin escrúpulos cuyos contratos son temidos por su letra pequeña. A pesar de ésta y otras nuevas incorporaciones, la cuarta parte de Shrek no deja ningún personaje para el recuerdo más allá de los que ya conocíamos. El mayor logro de esta película es el haber reinventado al Gato con Botas, que aparece como un felino consentido gordo de felicidad (literalmente gordo).

En general, estamos ante la película más floja de la saga. También es la que menos se adapta al público infantil. Por otro lado,  se echa de menos a personajes de otras entregas como Harold, el rey rana o el loco mago Merlín. Hay algunos momentos de carcajada, pero se cuentan con los dedos de una mano. Eso sí, el susto que se dan Asno y Gato a sí mismos merece quedar en la memoria de los espectadores. Esa escena y muchas más están pensadas para el 3D, por lo que puede ser mejor optar por ponerse las gafas verdes y rojas para ver esta película.

A pesar del bajo nivel de la cinta y de que la música tampoco hace honor a las anteriores bandas sonoras (ni siquiera hay un número musical con todos los personajes acompañando a los créditos), merece la pena ir al cine a ver este film, aunque sólo sea por despedirse del ogro y quedar verdes y felices para siempre.

Ficha técnica:

Shrek. Felices para siempre. Mike Mitchell. 2010

País: Estados Unidos.

Título original: Shrek. Forever After.

Duración:93 minutos.

Intérpretes (voces originales): Mike Myers (Shrek), Cameron Diaz (Fiona), Antonio Banderas (Gato con Botas), Eddie Murphy (Asno) y Walt Dohrn (Rumpelstitskin).

Guión: Tim Sullivan y Josh Klausner

Producción: Teresa Cheng y Gina Shay.

Música: Harry Gregson-Williams.

Fotografía: Yong Duk Jhun.

Montaje: Nick Fletcher.

Dirección artística: Peter Zaslav y Max Boas.

Calificación: ** Se deja ver.

Buen provecho.

Una comedia agradable

un engaño de lujo

En Un engaño de lujo, Audrey Tautou que enamoró al mundo con su interpretación de Amélie Poulain, se dedica a seducir hombres ricos con el único propósito de satisfacer todos sus caprichos; unos antojos  excesivamente caros.

Hors de prix (carísimo) es el título en francés de una comedia agradable; una cinta que no pone en peligro la estabilidad de las mandíbulas de los espectadores, pero que ofrece algunos gags memorables (la escena de la bandeja de champán, por ejemplo).

Estamos ante una comedia muy francesa. En un mundo lujoso y altamente selectivo se cuela una pícara de profesión (Audrey Tautou) a la que sigue un camarero de hotel (Gad Elmaleh) que se convierte en gigoló de alto standing casi por casualidad. Todo a lo grande pero a la vez muy bien medido. La Francia presumida con su saber estar y su esplendorosa imagen. Pero para imagen la de Tautou, la Audrey del siglo XXI, a la que en Un engaño de lujo le crecen el pelo y la cara dura con respecto al hada madrina que interpretó en Amelie.

Con toda seguridad el primer acierto de Un engaño de lujo es la capacidad de su director, Pierre Salvadori, para borrar del rostro de Tautou la imagen de Amélie Poulain. Además, Salvadori encuentra una pareja perfecta para la chica de Beaumont. Los ojos azules de Gad Elmaleh y su forma de mirar hacen de él un auténtico dandi capaz de poner a sus pies una inmensa fortuna.

Como suele ser habitual en las comedias de enredo, el final es previsible, aunque me privaré de comentarlo por si alguien no se ha dado cuenta todavía. Lo que sí puedo decir a favor de la película es que las hazañas del héroe para alcanzar el happy end son más creíbles que aquellas a las que nos tiene acostumbrados Hollywood. Se nota (se agradece) que estamos ante cine europeo.

En definitiva, una buena película especialmente diseñada para los que quieran reírse un poco y también ilusionarse. Eso sí, es mejor encararla con buen humor; Un engaño de lujo no es ningún antidepresivo.

Buen provecho.

Ficha técnica:

Un engaño de lujo, Pierre Salvadori, 2006.

País: Francia.

Título original: Hors de prix.

Duración: 104 minutos aprox.

Género: Comedia.

Intérpretes: Audrey Tautou (Irène), Gad Elmaleh (Jean), Marie-Christine Adam (Madeleine), Vernon Dobtcheff (Jacques), Jacques Spiesser (Gilles) y Annelise Hesme (Agnès).

Guión: Pierre Salvadori y Benôit Graffin.

Producción: Philippe Martin.

Música: Camille Bazbaz.

Fotografía: Gilles Henry.

Montaje: Isabelle Devinck.

Vestuario: Virginie Montel.

Calificación: *** Necesaria.