Tragicomedia de altura

Kamikaze-729300330-largeEclipsada por el éxito de Ocho apellidos vascos aparece en la cartelera otro título español en el que también participa Carmen Machi. Estoy hablando de Kamikaze, una tragicomedia candidata desde ya a los Goya, sobre todo al de Mejor Actor para Álex García que está impecable haciendo de terrorista de Karadjistán, una región imaginaria que quiere desprenderse de Rusia.

Rodada entre un avión y un hotel de montaña y bajo el manto blanco de la nieve moscovita, Kamikaze es un pelotazo que, me temo, va a pasar desapercibido. Ojalá me equivoque porque Álex Pina, su director, ha logrado rodar una historia memorable. Este es el primer largometraje de Pina, conocido por haber puesto orden en algunas de las series más recordadas de los últimos años en la televisión en España: Los SerranoLos hombres de PacoEl barco, entre otras.

Los diferentes trailers que se han podido ver antes del estreno venden una comedia que no lo es tanto. Tiene puntos muy divertidos, sobre todo los protagonizados por el argentino Eduardo Blanco, un viejo roquero de la risa, pero no es sólo humor esta película. De hecho, es mucho más melodrama que comedia.

Kamikaze emociona y divierte, pone la piel de gallina por amor y por miedo. En definitiva, es un cóctel explosivo que sacude corazones y conciencias. Además, merece la pena dejarse enamorar por una torpe suicida encarnada por Verónica Echegui y echarle un vistazo de nostalgia al cada vez más mito, cada vez más leyenda, Héctor Alterio.

Vayan a verla antes de que otras ‘bombas’ de mayor presupuesto la hagan volar de la cartelera.

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Clemente no es vasco

 La comedia española vive días de cine. Tras películas como El mundo es nuestro, ¿Quién mató a Bambi? o Tres bodas de más, llega ahora a la pantalla grande Ocho apellidos vascos, de Emilio Martínez-Lázaro, director de la saga de El otro lado de la cama y de la hermosa Las trece rosas.

Ocho apellidos vascos (Clemente no es uno de ellos) es una película protagonizada por la madrileña Clara Lago, que hace de vasca, y el malagueño y cómico Dani Rovira, que hace de sevillano y de actor. Les acompañan Karra Elejalde, Carmen Machi, Alberto López y Alfonso Sánchez.

La elección de Rovira parece estar condicionada por la enorme y merecida popularidad del humorista malagueño. Aunque hace un amago de monólogo, Rovi se mantiene dentro de los límites cinematográficos e interpreta su papel. No es el mejor actor del mundo pero se le da muy bien poner caritas y mostrarse confuso o asustado, detalles que ya conocíamos de su actividad como monologuista.

En cuanto a Clara Lago, qué decir de ella sin mencionar su belleza. Pues muchas cosas, hay va la hostia. Por ejemplo, que logra encajar perfectamente como una euskera más; que le va bien el papel de mujer manipuladora aunque, al mismo tiempo, en apuros; y que si es lista podrá labrarse una gran carrera en el cine español. Si es lista.

Siguen a la pareja principal cuatro secundarios de lujo. El mejor de todos, un bruto, torpe y entrañable Karra Elejalde, bien acompañado por Carmen Machi, mujer odiosa a primera vista pero fácilmente querida una vez que la ves actuar. Y por el sur acuden los compadres Alberto López y Alfonso Sánchez con una versión 2.0 de sus míticos personajes Rafa y Fali con acento al estilo Manuel Ruiz de Lopera (¿por qué?).

La película está salpicada de muy buenas dosis de humor y es ideal para echar un buen rato. Me parece, además, una gran iniciativa que se haga cine de ‘unión’ entre el norte (Euskadi) y el sur (Andalucía) de España. Somos un país dividido y separatista (no sólo por los nacionalismos) que no está acostumbrado a crear sinergias entre los pueblos que componen el Estado. Sólo por eso ya merece la pena brindar por el éxito de Ocho apellidos vascos. Eso sí, no nos chupemos las pollas todavía, hablando mal y usando la jerga tarantina. No estamos ante una película memorable como sí lo fue El mundo es nuestro de la que proceden Alberto López y Alfonso Sánchez. Tampoco, mucho menos, llega este título al nivel de una gran comedia europea como la francesa Bienvenidos al norte, una película referencia para Ocho apellidos vascos y a la que se le rinde cierto tributo con una escena de tormenta repentina junto al cartel de carretera que reza “Bienvenidos al País Vasco”.

Floja en la trama, con exhibiciones de desconocimiento del enterismo sevillano (un bar en el muelle de Nueva York con salida trasera a la calle Betis o fuegos artificiales de Feria de Abril lanzados desde el Parque de María Luisa), mucho beticismo y kale borroka, Ocho apellidos vascos es una película que merece la pena ser vista, reída y recomendada pero no alzada al olimpo de la comedia española, ya ampliamente copado, aunque siempre con huecos libres para nuevos visitantes.

Comedia pasajera

La última película de Pedro Almodóvar ha sido muy esperada en España. Lo demuestran los casi dos millones de euros recaudados en su primer fin de semana en la gran pantalla nacional. Volvía a la comedia el director manchego después de una etapa dramática en la que llevaba instalado mucho tiempo.

Los_amantes_pasajeros-885537816-largeLos Amantes Pasajeros es una película que pasa levemente del 5 en una escala del 1 al 10. No es la cagada que hizo con La Mala Educación. Claro que, tampoco es la obra maestra de Todo Sobre Mi Madre. Se trata de una comedia divertida con algún altibajo que puede dar lugar al bostezo y carente de un mensaje trascendente consolidado por mucho que Cecilia Roth dijera que ese avión en el que van es España.

A Almodóvar se le ha ido la pinza. Ha hecho una obra de hora y media en la que ha mostrado y ha dicho lo que quería. Se pasa de absurda y picante, se pasa de alcohol y drogas. Un pasote en toda regla que es gracioso pero poco más. Aunque, en los tiempos que corren, hacer reír no es mérito menor.

Quizás lo mejor de Los Amantes Pasajeros sea el casting. Desde los cameos de Paz Vega, Penélope Cruz, Antonio Banderas y Carmen Machi fuera del avión, a los azafatos Raúl Arévalo, Carlos Areces y Javier Cámara, pasando por el resto de la tripulación compuesta por Hugo Silva, Antonio de La Torre y la Terremoto de Alcorcón y parte del pasaje con la ya nombrada Cecilia Roth, Miguel Ángel Silvestre, Willy Toledo, el mexicano José María Yazpik y una estupenda Lola Dueñas; con toda seguridad, la estrella en la sombra de esta película.

Pequeño homenaje a Chavela Vargas en el morro del avión y velada crítica a los aeropuertos sin aviones de España incluidos, Los Amantes Pasajeros no es una película que trascienda a los altares del cine español pero tampoco hay que condenarla a la hoguera.