Comedia pasajera

La última película de Pedro Almodóvar ha sido muy esperada en España. Lo demuestran los casi dos millones de euros recaudados en su primer fin de semana en la gran pantalla nacional. Volvía a la comedia el director manchego después de una etapa dramática en la que llevaba instalado mucho tiempo.

Los_amantes_pasajeros-885537816-largeLos Amantes Pasajeros es una película que pasa levemente del 5 en una escala del 1 al 10. No es la cagada que hizo con La Mala Educación. Claro que, tampoco es la obra maestra de Todo Sobre Mi Madre. Se trata de una comedia divertida con algún altibajo que puede dar lugar al bostezo y carente de un mensaje trascendente consolidado por mucho que Cecilia Roth dijera que ese avión en el que van es España.

A Almodóvar se le ha ido la pinza. Ha hecho una obra de hora y media en la que ha mostrado y ha dicho lo que quería. Se pasa de absurda y picante, se pasa de alcohol y drogas. Un pasote en toda regla que es gracioso pero poco más. Aunque, en los tiempos que corren, hacer reír no es mérito menor.

Quizás lo mejor de Los Amantes Pasajeros sea el casting. Desde los cameos de Paz Vega, Penélope Cruz, Antonio Banderas y Carmen Machi fuera del avión, a los azafatos Raúl Arévalo, Carlos Areces y Javier Cámara, pasando por el resto de la tripulación compuesta por Hugo Silva, Antonio de La Torre y la Terremoto de Alcorcón y parte del pasaje con la ya nombrada Cecilia Roth, Miguel Ángel Silvestre, Willy Toledo, el mexicano José María Yazpik y una estupenda Lola Dueñas; con toda seguridad, la estrella en la sombra de esta película.

Pequeño homenaje a Chavela Vargas en el morro del avión y velada crítica a los aeropuertos sin aviones de España incluidos, Los Amantes Pasajeros no es una película que trascienda a los altares del cine español pero tampoco hay que condenarla a la hoguera.

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Felices y verdes para siempre

La saga Shrek se despide para siempre, o eso parece, y lo hace con la película más emotiva de sus cuatro entregas. Sí, sí, la más emotiva. Toda una historia de amor pintada de verde cuya acción se desarrolla en un solo día en el reino de Muy Muy Lejano.

En Shrek. Felices para siempre, el ogro más querido por el pueblo se ha cansado de vivir en el día de la marmota y quiere volver a ser libre y temido por el populacho. Entonces aparece en escena Rumpelstiltskin, un avaro sin escrúpulos cuyos contratos son temidos por su letra pequeña. A pesar de ésta y otras nuevas incorporaciones, la cuarta parte de Shrek no deja ningún personaje para el recuerdo más allá de los que ya conocíamos. El mayor logro de esta película es el haber reinventado al Gato con Botas, que aparece como un felino consentido gordo de felicidad (literalmente gordo).

En general, estamos ante la película más floja de la saga. También es la que menos se adapta al público infantil. Por otro lado,  se echa de menos a personajes de otras entregas como Harold, el rey rana o el loco mago Merlín. Hay algunos momentos de carcajada, pero se cuentan con los dedos de una mano. Eso sí, el susto que se dan Asno y Gato a sí mismos merece quedar en la memoria de los espectadores. Esa escena y muchas más están pensadas para el 3D, por lo que puede ser mejor optar por ponerse las gafas verdes y rojas para ver esta película.

A pesar del bajo nivel de la cinta y de que la música tampoco hace honor a las anteriores bandas sonoras (ni siquiera hay un número musical con todos los personajes acompañando a los créditos), merece la pena ir al cine a ver este film, aunque sólo sea por despedirse del ogro y quedar verdes y felices para siempre.

Ficha técnica:

Shrek. Felices para siempre. Mike Mitchell. 2010

País: Estados Unidos.

Título original: Shrek. Forever After.

Duración:93 minutos.

Intérpretes (voces originales): Mike Myers (Shrek), Cameron Diaz (Fiona), Antonio Banderas (Gato con Botas), Eddie Murphy (Asno) y Walt Dohrn (Rumpelstitskin).

Guión: Tim Sullivan y Josh Klausner

Producción: Teresa Cheng y Gina Shay.

Música: Harry Gregson-Williams.

Fotografía: Yong Duk Jhun.

Montaje: Nick Fletcher.

Dirección artística: Peter Zaslav y Max Boas.

Calificación: ** Se deja ver.

Buen provecho.