El mundo no es nuestro

De izquierda a derecha: Alberto López, el 'Culebra' y Alfonso Sánchez, el 'Cabesa'.
De izquierda a derecha: Alberto López, el ‘Culebra’ y Alfonso Sánchez, el ‘Cabeza’, creadores de El mundo es nuestro.

Conforme aumenta el número de veces que uno ha visto la película El mundo es nuestro, la apariencia de comedia se va diluyendo para dar paso al impresionante trasfondo social del largometraje del que, por cierto, se ha hablado bastante poco.

Pero esto es algo habitual en el cine español. Pasó en su época con Bienvenido, Mister Marshall (Luis García Berlanga, 1953) y con la obra cumbre de José Luis Cuerda: Amanece, que no es poco (1989).

El público español está acostumbrado a reírse de su propia idiosincrasia pero no a analizar el doble fondo de las comedias patrias.

Fundido en negro, El mundo es nuestro comienza con un lamento esclarecedor: “Aquí se vive muy mal, muy mal, muy mal. Aquí se vive muy malamente, oiga, que estamos viviendo como animales”. Es la voz del tío Juanini, un traficante de droga familia del ‘Culebra’ y el ‘Cabeza’, los protagonistas del film. Ambos se quejan de su “situación precaria” mientras van camino de la calle San Jacinto en Sevilla para cometer un robo en una sucursal bancaria. En este paseo en moto, el ‘Culebra’ y el ‘Cabeza’ desgranan con su jerga cani los ingredientes de la crisis: corrupción, falta de oportunidades, hipotecas a treinta años, niños y perros a los que hay que recoger la mierda mientras tu vida se convierte precisamente en eso.

Es entonces cuando estos dos delincuentes de tres al cuarto llegan al centro de su discurso: “Ante el terrorismo financiero, expropiación bancaria”. ¿Se puede seguir afirmando tras escuchar esta frase que El mundo es nuestro no es más que una comedia quinqui? Imposible. Estamos ante la película española más reivindicativa de la clase trabajadora en la última década. Habría que remontarse a Los lunes al sol  (Fernando Léon de Aranoa, 2002) para encontrarse con algo parecido.

El grueso de la película se desarrolla en una sucursal bancaria adonde el ‘Culebra’ y el ‘Cabeza’ entran confiados en dar un palo sencillo y rápido. La cosa se complica cuando aparece Fermín, un supuesto terrorista que amenaza con hacerse inmolar en el banco si no llaman inmediatamente a la televisión.

Pero a quienes vemos primero en el banco es al director de la oficina y a su cliente número uno, los cuales hablan sin tapujos de la explotación laboral y la justifican sin remilgos. “Despedir a alguien cuesta mucho dinero. A mí como empresario y al país, por eso lo que hay que buscar es gente sin papeles que te trabaje al 200% y cuando te den algún tipo de problemita… al carajo y punto” le dice el cliente al director del banco antes de mostrarle un maletín más negro que los cuadernos de Bárcenas. Cualquiera diría que esa parte del guión la escribió Díaz Ferrán, expresidente de la CEOE.

La película es una enciclopedia ilustrada de la picaresca española del siglo XXI, que no difiere demasiado de aquella que le valía de ganapán al Lazarillo de Tormes. En El mundo es nuestro vemos cláusulas bancarias abusivas, negocios ocultos, economía sumergida, tratos de favor, cobro fraudulento de subsidios, explotación laboral, intrusismo y degradación de la categoría profesional entre otras artimañas de las que se valen miles de españoles cada día para saborear su trozo de un podrido pastel cuyo olor enturbia el aire que respiramos.

El mundo es nuestro es también un canto a la ineptitud de los altos mandos. Sabemos que vivimos en un país en el que hay más jefes que indios y en el que los jefes no siempre están todo lo cualificados que deberían. Ocurre así con los atracadores, que ninguno de los dos sabe quién está al mando ni qué es lo que hay que hacer. Lo mismo pasa en las filas de la Policía; en el banco, donde se produce un escandaloso motín; y entre las corruptas autoridades locales.

El mundo es nuestro, Alfonso Sánchez, 2012.
El mundo es nuestro, Alfonso Sánchez, 2012.

Pero no todo es crítica. Hay tiempo para el elogio. Sobre todo, pasados los primeros cuarenta minutos de metraje, cuando se conocen las verdaderas razones de Fermín para amenazar con la inmolación. Es entonces cuando aparece implícitamente el movimiento 15-M. Quizás estemos hablando de la primera película de ficción en la que se registró el lema “No hay pan pa tanto chorizo”.

El mundo es nuestro se vuelve a partir de ese momento una oda al derecho al pataleo, único derecho que permanece todavía en pie del derrumbado Estado del Bienestar con el que nos habían endulzado la vida hasta que comenzó la crisis.

El ‘Culebra’ y el ‘Cabeza’, cuyo máximo referente es el ‘Dioni’, se transforman de la noche a la mañana en adalides de la justicia social e inician su propia cruzada en contra del ‘mamoneo’ de los bancos y de los políticos.

En medio de la carcajada, las pequeñas reivindicaciones de los personajes implicados en el secuestro ponen los vellos de punta. Porque, no se puede negar que cuando la limpiadora del banco levanta la bayeta a su jefe y le espeta “Que los tiempos de Franco ya pasaron” un escalofrío de emoción, de empatía de clase, recorre fugazmente la piel del currito que asiste al desarrollo de los hechos al otro lado de la pantalla. El mundo es nuestro es tan vergonzosamente sonrojante, que quien juegue en la vida real el papel de antagonista, odiará en su fuero interno esta película, aunque se cuidará mucho de declararlo en público.

Antonio Dechent, caracterizado como el subdelegado del Gobierno, junto a Alfonso Sánchez, director de la película.
Antonio Dechent, caracterizado como el delegado del Gobierno Antonio de la Lastra, junto a Alfonso Sánchez, director de la película.

Finalmente, El mundo es nuestro supone un retrato esperpéntico de la realidad social sevillana. Quizás por eso la película no ha traspasado todas las fronteras que debería. Sin embargo, la verdad es que el lenguaje del largometraje es más universal de lo que se piensa. Podríamos conmutar la Semana Santa de Sevilla por el Mardi Gras de Nueva Orleans o por la peregrinación a La Meca y nada cambiaría. En cualquier lugar del mundo hay costumbres ancestrales que están por encima de las leyes y del sentido común. Lo que el mundo necesita son más personas dispuestas a reírse de sí mismas. Y mucha más comedia-denuncia.

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Gracias, Robin

En un sólo momento se nos han ido la risa y el llanto. Robin Williams murió la noche del lunes en Tiburón, California. Parece que se ha marchado por su propia voluntad. La natural afición de algunos medios de comunicación por la miseria humana destaca sus problemas con el alcohol y las drogas. ¿De verdad merece alguien que nos ha hecho reír y llorar que se hurgue en sus desgracias de una forma tan gratuita?

Aunque la generación de los 80 le reclame como suyo y la de los 90 haga lo mismo, la verdad es que Robin Williams fue la risa del mundo durante más de 30 años desde que interpretase a Popeye en 1980. Su grandeza no se suscribe a una generación, sino a todas las que tuvieron la suerte de ser sus contemporáneas.

Y no sólo risa nos dejó. Robin también nos provocó el llanto. Si no, paraos a ver El indomable Will Hunting (Oscar al Mejor Actor Secundario) El club de los poetas muertos. Pendiente de visionar me queda a mí, por ejemplo, Good morning, Vietnam. Afortunadamente, Robin Williams siempre estará esperándonos en el videoclub.

Creo que hay pocos actores que hayan despertado en mí los mismos sentimientos que Robin Williams. Pienso en algunos nombres: Robert De Niro, Jack Nicholson o Anthony Hopkins. Creo que pocos más pueden estar a la altura de Robin Williams.

Yo lo conocí a Robin. Esto es algo que nunca he contado. Aunque no es del todo cierto. Quizás por eso no lo haya confesado hasta ahora. Pero recuerdo un día en que visitó mi instituto un musicólogo que tenía la cara de Robin Williams. Evidentemente, yo sabía que no era él. Hablaba español y se llamaba de otra forma, pero en cuanto empezó su show y nos mostró decenas y decenas de instrumentos de todo el mundo, me hice a la idea de que era él. En parte porque el tipo parecía un profesor chiflado o un científico loco. No podéis ni imaginar cuánto disfruté aquella mañana. Quizás os esté contando una anécdota muy tonta pero creo que así os podéis hacer una idea de la chispa que Robin Williams prendió en mí.

Se nos ha ido y sólo nos queda cantarle. Entonemos nuestro verso.

¡Oh, capitán, mi capitán! Allá donde haya necesidad de una sonrisa o urgencia de una lágrima, llevaremos sus películas. Gracias por haber existido, señor Williams.

Desde aquí podemos asegurarle que el mundo sigue siendo una selva. ¡¡¡JUMANJI!!!

Marcas de por vida

Las marcas están por todas partes. Las llevamos en la ropa, nos las comemos, vemos sus anuncios por toda la ciudad. Algunas nos gustan más que otras y, por supuesto, todos tenemos nuestra lista de favoritas.

Yo, como todos, he tenido la oportunidad de probar muchas marcas. No sé exactamente cuántas han sido pero de entre ese número incalculable, he decidido quedarme con diez. He aquí mi lista de marcas preferidas. No están todas las que son pero sí son todas las que están, ¿me explico?

1. HARIBO

HariboTengo un vicio con las chucherías. Es un problema que me supera. Me gusta tanto el azúcar que sin haber terminado de comerme una gomita ya estoy pensando en coger otra.

Para un experto en chuches como yo, elegir una marca no es nada fácil. Y aunque reconozco el valor de otras casas como Fiesta, Sugus, Chupa-Chups y Pictolín, tengo que decir que Haribo ocupa el más glorioso de los altares de la religión azucarera.

Esta marca alemana nos deleita con ositos rellenos de zumo de frutas, grageas de brillantes colores y fresitas entre otras delicatessen. ¿Seguro que no tienes ganas de ir al kiosco y llenar una bolsa con un euro de gomitas?

2. KELLOGG’S

Kellogg'sSin desmerecer la calidad y el sabor (unidos al precio) de los cereales Hacendado, hay una marca que es fija en el desayuno de millones de niños y no tan niños. Estoy hablando de Kellogg’s, esos cereales que fueron creados para alimentar a toda una familia numerosa según los preceptos de los adventistas de Battle Creek, Michigan.

Llevo toda mi vida comiendo Smacks, Choco Krispies, Miel Pops o Frosties y recuerdo con añoranza los multicolores aros Froot Loops, cuya mascota era un tucán. Para conseguir éstos últimos en España hay que acudir a tiendas especializadas como Taste of America.

3. YOIGO

Quiero dejar claro una cosa: Yoigo es la marca de telefonía móvil en la que más confío. Y también quiero haceros una confesión: soy cliente de Vodafone.

yoigoLas compañías de telefonía móvil son las que más quejas reciben de los consumidores. Una de ellas, Vodafone, está especialmente en boca de todo el mundo por los abusos cometidos contra sus clientes. A mí, de momento, me está tratando bien. Sin embargo, ninguna empresa me ha dado mejor servicio que la hispano-sueca Xfera Móviles (la empresa propietaria de la marca Yoigo).

Imagino que querréis saber por qué no soy cliente de Yoigo si tanto me gusta esta casa (y sus anuncios). Cuestiones de permanencia. Mi anterior teléfono murió y la garantía había llegado a su fin, de modo que necesitaba uno nuevo y Yoigo no me dio una oferta satisfactoria. Entonces fue cuando apareció Vodafone y le entregué con resignación mi número de cuenta por segunda vez en la vida (la primera vez se hacía llamar Airtel).

4. CRUZCAMPO

A nadie le gusta la cerveza la primera vez que la prueba. Eso es tan cierto como que las marcas de cerveza en España son territoriales. Sabiendo estas dos cosas no es de extrañar que tardara cuatro o cinco botellines en cogerle el gusto al zumo de cebada y que mi marca favorita sea Cruzcampo, tan sevillana como yo aunque hace tiempo que la compraran los holandeses de Heineken.

CruzcampoSinceramente, no es la cerveza más sabrosa del mundo pero sí es una de las más fáciles de beber y la que mejor acompaña un platito de aceitunas.

La historia de su Gambrinus es verdaderamente entrañable. Si en los últimos años has notado que ha adelgazado, estás en lo cierto. Cruzcampo decidió darle un aspecto ‘más saludable’ para  evitar el tópico de la barriga cervecera.

5. MOLESKINE

moleskineSi hay una marca que me acompaña día a día ésa es Moleskine. Desde que me dijeron (y yo hice caso) que un escritor debe tener un cuaderno de escritor, Moleskine ha sido mi gran aliado.

Mi novela Bébeme, bésame la escribí completamente a mano en tres cuadernos de esta legendaria marca que se define a sí misma como “un sencillo rectángulo negro de puntas redondeadas con una goma elástica que sujeta las cubiertas y un bolsillo en el interior”.

6. PILOTpilot

Dadme un Pilot VBall y escribiré el mundo. Su tinta líquida escribe sola. Hasta mi maldita letra de médico sale ganando con uno de estos bolígrafos. Suelo usar cuatro diferentes: el negro para los títulos, el azul para las narraciones, el rojo para los diálogos y el verde para… ¿para qué uso el verde? Da igual, el verde mola.

¿Cuántos malos poemas hemos escrito juntos, Pilot?

7. PRIMA

Puede que Prima fuese la primera marca que pedí de forma consciente en mi vida.logoPrima Un buen día le dije a mi madre que no comprase otro ketchup que no fuese de la marca Prima. Y desde entonces hasta hoy no quiero otro por mucho Heinz que se ponga por delante.

Hubo un tiempo en que mi locura por este ketchup fue tal que llegué a ponérselo a las albóndigas. Yo era joven y estaba loco. Me lo están tratando.

8. JOT DOWN MAGAZINE

jot down magazineDe las diez marcas que destaco en este artículo, Jot Down Magazine ha sido la última en llegar a mi vida. ¿Cómo se gana una empresa el fervor de un consumidor con tan poco tiempo de relación? Con unas ediciones cuidadas al milímetro, con grandes firmas del periodismo patrio, entrevistas, relatos y artículos esenciales para conocer el mundo de la cultura y la ciencia actuales y con esas fotografías en blanco y negro que tan bien se encargan de escoger de entre los archivos más selectos.

No es ningún secreto que me gustaría escribir para esta revista.

9. PACO RABANNEultraviolet

No recuerdo cuál era mi fragancia antes de conocer los perfumes de Paco Rabanne pero la verdad es que en la última década no me separo de su Ultraviolet y su Black XS.

Por cierto, que mi chica me dijo el otro día que había olido un perfume que le encantaba. El nombre del perfume es One Million y la marca que lo fabrica se llama… Paco Rabanne, está claro, ¿no?

10. PLAYMOBIL

A ninguna otra marca tengo tanto que agradecerle como a Playmobil. Sería imposible calcular el número de horas que me pegué jugando con los ‘clicks’. Yo tuve el barco pirata y el fuerte. Mi colección superaba la centena de muñecos sin rodillas. Aunque, como siempre he sido un poco creativo, el uso que yo le daba a los ‘clicks’ puede resultar particular. Lo que a mí me gustaba era hacer dos porterías de fútbol recortando una caja de zapatos, plantar una canica en medio de mi cama y poner cuatro Playmobil a cada extremo del colchón acompañados de un muñeco más grande como portero para jugar partidos de cinco minutos cronometrados con mi reloj Casio.

playmobilHace unos años mi hermano pequeño se llevó los Playmobil al campo y parece ser que mi abuelo los acabó tirando a la basura. Cada uno de ellos tenía nombre y hasta conseguí que mi hermano Alberto se los aprendiese y los respetase. Hulk, Pirata, Herrero, Raika, Torpedo, Indio, Luiz… os echo de menos.

El enano

Guillermo Francella asombró al mundo del cine con su interpretación de un jurista alcohólico en la oscarizada El secreto de sus ojos en la que compartió cartel con Ricardo Darín y Soledad Villamil. Brillar en una película en la que te hacen sombra dos monstruos de la talla de Darín y Villamil no es nada fácil, por eso Francella, ampliamente reconocido en Argentina, se ganó el aplauso del público internacional.

Ahora vuelve este experimentado a actor a los cines de España con Corazón de león, la última película de Marcos Carnevale. En ella el registro de Francella es totalmente diferente pues encarna a León Godoy, un afamado arquitecto que es todo lo que espera una mujer como la abogada Ivana Cornejo (Julieta Díaz) salvo por una cosa: mide 136 centímetros de altura. Un ‘pequeño’ detalle que hace que la relación entre Ivana y León se complique desde el principio.

Para colmo, Ivana trabaja en el mismo bufete de abogados que su exmarido, el cual sigue obsesionado con ella. El choque entre León y el exmarido de Ivana no se hará esperar y deparará una de las mejores escenas de humor de la película.

Aunque se la puede clasificar como comedia, Corazón de león tiene también un marcado sentimentalismo sin caer para nada en la lástima. Se trata de una película en la que el protagonista enano se muestra tal y como es y pretende ser aceptado por una sociedad empeñada en señalar al que es diferente. León Godoy supera los 40 centímetros de altura que le faltan con carisma y determinación, con una sonrisa en la que expresa “Este soy yo, si no te valgo, tranquila, sigamos cada uno su camino. Pero si te valgo, recuerda, este soy yo y te va a encantar conocerme”. Es un hombre que ha luchado para conseguir todo lo que tiene pero no es un superhéroe. Carnevale no ha querido vestir a Superman de enano, sino que ha dotado al personaje de Francella de humanidad pura y dura y eso es lo que lo hace real, creíble, a la par que admirado por el espectador.

Corazón de león tiene algunas de las mejores escenas cómicas que se vayan a poder ver este año en la gran pantalla al mismo tiempo que nos recuerda que no vale reírse de todo.

La película también sirve de presentación para Nicolás Francella, el hijo de Guillermo (también su hijo en este film). Habrá que seguir la carrera del joven Nicolás porque apunta maneras.

La ventana indiscreta

Si Hitchcock levantara la cabeza estaría orgulloso de Nacho Vigalondo, pues Open Windows es algo así como La ventana indiscreta del siglo XXI.

El director español regresa a las pantallas con un largometraje en el que pone bajo sus órdenes al siempre eficaz Elijah Wood y a la, ahora actriz, antiguamente diva porno Sasha Grey.

Open Windows es un enrevesado y bien trabajado guión sobre un hacker que ignora a otros hackers mientras maneja como a un títere a un pobre fan del personaje encarnado por Grey.

Destaca la interpretación que Elijah Wood hace de un pardillo webmaster enamorado de una actriz caprichosa a la que la fama se le ha subido totalmente a la cabeza. Por su parte, Sasha Grey demuestra que, si bien el porno ha perdido una estrella, el cine ‘normal’ ha ganado un diamante por pulir. Habrá que esperar a verla en papeles en los que no sea objeto de deseo sexual para comprobar si su adaptación al cine comercial resulta del todo satisfactoria.

En cuanto a la película en sí, vale la pena avisar de que todo el metraje está montado como si lo observásemos desde la pantalla de un ordenador en el que se van abriendo y cerrando diversas ventanas. Esto convierte al espectador en un voyeur a medio camino entre los deseos del hacker y la desesperación del pobre webmaster que nunca en su vida ha pretendido hacerle daño a nadie.

Gestionando el miedo a las nuevas tecnologías y a los avances que éstas procuran a favor del espionaje casero, Vigalondo imprime una tensión exasperante que asfixia al que se sienta con un bol de palomitas en la, aparentemente, cómoda butaca del cine.

Incursión a lo Hitchcock incluida, aunque con más protagonismo del que se daba a sí mismo el director británico, Vigalondo demuestra que la dirección de cine en España pasa por un gran momento. Además, en los primeros minutos de la película se permite la bendita licencia de mostrarnos a Raúl Cimas y Carlos Areces como víctimas de un extraño virus del futuro mientras juegan a los bolos. Como para avisarnos de que Open Windows es la ‘ventana’ de entrada a un mundo de freaks tan loco como peligroso.

Esto fue el Mundial

Alemania bordó en su camiseta la cuarta estrella de su historia. Un gol de Mario Goetze sirvió para que el Mundial de fútbol lo ganase el mejor equipo del mundo.

Este es mi análisis de los 32 equipos que pasaron por Brasil por orden inverso a su clasificación final en la Copa del Mundo del 2014.

32º CAMERÚN

Camerún es una banda de enemigos que no merecía estar en el Mundial. Sin duda, era el peor equipo de los 32 que llegaron a Brasil. Cuesta mucho entender cómo consiguió clasificarse en un continente tan potente como África donde son muchos los candidatos a obtener alguna de las cinco plazas que la FIFA les reserva. El sorteo, además, no fue benévolo con el equipo de Eto’o haciéndole coincidir con Brasil y dos cocos como México y Croacia. Se llevó 7 goles en contra y sólo marcó uno en el último partido.

31º HONDURAS

A Honduras le basta con llegar. La selección centroamericana sólo ha disputado tres mundiales hasta la fecha y era la primera vez que conseguía clasificarse para dos torneos consecutivos. Lo hizo mejor en 2010 aunque el grupo de 2014 era más factible para ellos. Su mejor momento fue en la segunda fecha en la que sólo perdió de uno frente a Ecuador. Francia y Suiza la golearon sin miramientos.

La CONCACAF, confederación a la que pertenece Honduras, tiene entre sus afiliados a tres monstruos del tamaño de Estados Unidos, México y Costa Rica. Parece lejos el momento en el que veamos a un cuarto equipo a la altura de los tres grandes del subcontinente.

30º AUSTRALIA

Nadie en Australia pensaba que su equipo pudiera pasar la primera fase del Mundial. Esta selección asiática de adopción cayó en uno de los grupos más complicados del torneo y se vio superada claramente por Chile y España. Rozó la épica en el segundo partido frente a Holanda cuando llegó a ir ganando por 1 a 2 pero la ‘Oranje’ le dio la vuelta al marcador en los últimos minutos.

29º JAPÓN

Los auténticos amantes del fútbol deseamos ver a nuevos equipos triunfar en la Copa del Mundo, por eso creo que Japón podría calificarse como una de las grandes decepciones del Mundial al margen de los verdaderos favoritos. 11624818La primera vez que Casillas levantó una Copa del Mundo jugaba en la selección sub-20 de España y su equipo acababa de superar a Japón en la final. Muchos de esos subcampeones del mundo son hoy parte de la selección nipona pero nunca han rozado tal éxito en el fútbol de mayores.

Perder el primer partido ante Costa de Marfil tras haber empezado marcando condicionó mucho el camino de Japón en Brasil 2014. Incapaz de ganarle a Grecia en la segunda fecha, fue arrollado por Colombia en el último partido. Paso atrás de Japón en su lenta progresión internacional.

28º IRÁN

Dijo un comentarista en Gol Televisión que si Irán no hubiese perdido contra Argentina y contra Bosnia-Herzegovina podría haber pasado de ronda. Y, añado yo, si mi abuela tuviera barba no sería mi abuela sino mi abuelo.

Lo único que Irán hizo bien en este Mundial fue defenderse. Tanto que Argentina no fue capaz de vencerle hasta el minuto 93 con un gol de Messi. Mucho tiene que mejorar esta selección para la que su mayor hito en un Mundial sigue siendo el haberle ganado un partido intrascendente a Estados Unidos, su rival político, en 1998.

27º COREA DEL SUR

Que los equipos asiáticos ocupen los últimos lugares de la clasificación final no es casualidad. Ninguno de sus cuatro representantes estuvieron a la altura de la confederación asiática. kim jong unEn defensa de Corea del Sur hay que decir que tenía un grupo complicado. Si bien se puede calificar de excelente el empate a 1 cosechado ante Rusia, clama al cielo la derrota frente a Argelia. Perder contra Bélgica en el último partido era previsible. Quizás se pueda decir que Corea del Sur tuvo una mala tarde en su encuentro con Argelia. Eso le puede pasar a cualquiera, ¿no?

26º INGLATERRA

“Inglaterra es una selección joven que juega muy bien” se dijo antes de que empezara el campeonato. Aunque perdió el primer partido frente a Italia, parecía que Inglaterra podría seguir adelante. No fue así. Uruguay también la derrotó y el triunfo de Costa Rica le hizo llegar al último encuentro sin opciones. Al menos cosechó un punto para no irse de vacío. Fue una decepción menor debido a la entidad de los rivales con los que tuvo que medirse. Pecó de inexperiencia.

25º GHANA

Su gran papel en Sudáfrica 2010 y su potencial físico hacían de Ghana una candidata a revelación del campeonato aunque el grupo en el que cayó no era nada fácil. Eso justifica que se quedara en la primera ronda.11624895

Marcó en todos los partidos y fue la única selección que no perdió frente al campeón del Mundo, estando a punto incluso de ganarle a Alemania en un encuentro que terminó con resultado de 2 a 2. La mala suerte le traicionó frente a Portugal con un gol en propia puerta y un fallo clamoroso de su portero en los últimos minutos.

24º RUSIA

Rusia será el anfitrión en 2018 pero no parece que cuente con opciones de levantar allí su primer título. La selección que tan buenas sensaciones ofreció en la Eurocopa de 2008 no ha tenido continuidad desde entonces. Bélgica fue demasiado para el equipo de Fabio Capello pero también Corea del Sur y Argelia frenaron en seco sus aspiraciones. Todo un chasco.

23º ESPAÑA

La mayor decepción del Mundial la protagonizó España. No es la primera vez que la vigente campeona del mundo queda fuera a las primeras de cambio cuando le toca defender el título. Sin embargo, España hizo el ridículo.

Batman CasillasIr a Brasil con Diego Costa como delantero titular e indiscutible no me parece la mejor opción y pienso que Vicente Del Bosque tiene tanta culpa del fracaso de España en este Mundial como de su éxito en el anterior. La lista no estuvo bien confeccionada y las alineaciones no respondieron a criterios futbolísticos sino más bien a preferencias personales del entrenador y a logros del pasado.

Podía haber sido aceptable una derrota frente a Holanda pero nunca por 5 a 1. Perder con Chile es una licencia que este equipo no debería haberse permitido. Sólo el último día, descargados de presión y con un equipo más acorde a lo que debía haber sido el once tipo, España se sacó los complejos de encima e impuso su superioridad frente a Australia.

Sin regeneración no habrá triunfo para nuestro país en la próxima Eurocopa y eso lo sabe Del Bosque. Esperemos que le hierva la sangre.

22º ITALIA

Si Camerún es una banda, Italia es una mafia. Balotelli rules. Con eso está todo dicho. Un equipo sin orden ni mando que ha acabado dando con los huesos de Cesare Prandelli en Turquía para dirigir al Galatasaray. Y es que el seleccionador ha debido acabar muy harto de sus pupilos.

Italia impresionó en el primer partido para desinflarse después y ser superada por Costa Rica y Uruguay, los dos únicos equipos que supieron de qué iba la cosa en el grupo de la muerte.

21º COSTA DE MARFIL

Cuenta la leyenda que una maldición recae sobre Costa de Marfil. Ésta sería la mejor explicación para entender que el equipo de Drogba nunca haya solventado la primera fase de un Mundial. Parecía tenerlo más fácil que nunca en un grupo donde el cabeza de serie era Colombia pero los marfileños casi no enseñaron los dientes.

Tras vencer a Japón, Costa de Marfil fue derrotada por Colombia y llegó al partido final con todo a su favor para imponerse a Grecia. Un penalti le privó de tal privilegio.

20º BOSNIA-HERZEGOVINA

Sólo un debutante hubo en Brasil 2014 y ése fue Bosnia-Herzegovina, que ya había rozado la clasificación en anteriores ediciones. Previsiblemente debía haber pasado el grupo pero un error arbitral en su enfrentamiento con Nigeria le privó de luchar por ello. Derrotó a Irán en el último partido y se fue con saldo positivo de goles. Habrá que seguir a esta selección en el futuro.

19º CROACIA

Los árbitros también condicionaron el Mundial en perjuicio de Croacia a quien le impusieron un injusto penalti en el partido inaugural. roboEl rival era Brasil y todo parecía orquestado para que se llevase los tres puntos. La verdad es que lo ocurrido en dicho partido originó las críticas y sospechas de la prensa mundial. Se habló de que la FIFA y Brasil habían preparado el campeonato para el triunfo de la canarinha.

Afectada por ese primer encuentro, Croacia fue incapaz de imponerse a México en el momento clave. Dos derrotas con distinto sabor de boca y una abultada goleada a Camerún fueron el pobre bagaje de Croacia en su cuarta participación mundialista. Sigue muy lejos de aquel mítico equipo de Suker, Jarni, Boban y compañía.

18º PORTUGAL

La Portugal de Cristiano Ronaldo… un momento, ¿este hombre ha jugado el Mundial? Lo digo porque no se le ha visto. Al margen del poco brillo de su estrella, Portugal es hoy por hoy un equipo menor muy alejado del nivel que se exige para triunfar en una Copa del Mundo. Además, la goleada con que Alemania la recibió en Brasil hizo que Portugal perdiese el norte y estuviese a punto de caer también ante Estados Unidos y Ghana.

17º ECUADOR

Ecuador fue ‘el mejor de los peores’. Es decir, acabó primero de los dieciséis equipos que no clasificaron para octavos de final. Pero esto no se puede considerar ningún mérito ya que Ecuador debía haberse exigido a sí mismo la clasificación para octavos.

La derrota en el debut ante Suiza le restó opciones. Aunque venció a Honduras y logró empatar con Francia a cero, no remontó la ventaja que los suizos le sacaron durante todo el campeonato.

16º NIGERIA

El campeón de África fue uno de los dos equipos que no dejaron huérfano al continente africano en octavos. Se benefició de un error arbitral para ser mejor que Bosnia-Herzegovina en la primera fase pero también es verdad que hizo un partidazo frente a Argentina aunque acabase perdiendo. En octavos mantuvo la tensión competitiva ante Francia. Digamos que llegó a su techo natural.

15º ESTADOS UNIDOS

Habrá quien piense que Estados Unidos no es campeón del mundo de todo porque no quiere pero esto no es así. El equipo de las barras y las estrellas lleva mucho tiempo intentando crecer en el panorama futbolístico. Sin embargo, los resultados están tardando en llegar. A estas alturas de la película, Estados Unidos debería ser un equipo de cuartos de final. A punto estuvo de alcanzarlos pero se topó con un futuro aspirante un poco mejor: Bélgica.

¿Llegará su momento en Rusia 2018? Tiene morbo pensarlo.

14º ARGELIA

Argelia no entraba en las quinielas. Quien apostara a su clasificación para octavos debió de ganar una fortuna. Merece mis respetos un equipo capaz de imponerse a Rusia y Corea del Sur. Tampoco lo hizo mal frente a Bélgica y Alemania. De hecho, obligó a los alemanes a ir a la prórroga para seguir en su camino hacia la Copa del Mundo.

Parte de su éxito tiene truco: 18 de los 23 seleccionados son nacidos en Francia llamados a filas por el país de sus padres o abuelos.

13º GRECIA

La solidaridad de los pueblos alentó hasta el final a la selección helena. Millones de ciudadanos de otros países oprimidos por el capitalismo salvaje prestaron su voz a Grecia para acompañarla en su camino hasta octavos. Con algo de suerte (un penalti en el minuto 93 del último partido), Grecia superó la fase de grupos y se plantó en las eliminatorias frente a Costa Rica, la gran revelación del torneo. Los penaltis la alejaron de cuartos del mismo modo que la habían llevado hasta octavos.

Con la eliminación de Grecia en Brasil 2014 decimos adiós a una generación magnífica de espartanos que levantó la Eurocopa de 2004 en un hecho sin precedentes en la historia del fútbol heleno. Los niños griegos se van a la cama rezando “Karagounis nuestro que están en los cielos…”

12º URUGUAY

Se ha hablado más del bocado de Luis Suárez que de todo el equipo uruguayo junto. Mal hecho. La celeste fue capaz de mojarle la oreja a Inglaterra e Italia. Tampoco hay que olvidar que Uruguay no se amedrentó después de perder el primer partido a manos de Costa Rica. Y vale la pena recordar que este equipo había sido semifinalista en 2010.

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Sin embargo, la tercera estrella sigue sin ser bordada en la camiseta uruguaya. Esta vez, en octavos, Colombia la apeó del camino antes de tiempo. Probablemente estemos hablando del equipo que se enfrentó a rivales de mayor nivel durante todo el campeonato.

11º SUIZA

A mi parecer, Suiza son Shaqiri y diez más. No le veo demasiado potencial a este equipo que, no obstante, ha alcanzado altas cuotas. Fue mejor y más listo que Ecuador, se sobrepuso a la humillación que le propinó Francia y superó el trámite de Honduras para plantarse en octavos frente a Argentina, donde no desentonó. La subcampeona la apartó del torneo en la prórroga. Probablemente haya sido el mejor Mundial de Suiza en su historia.

10º MÉXICO

Algún día, México será campeón del mundo. Eso es lo que me gusta creer. Lo llevo pensando desde 1998 pero nunca le he visto pasar de octavos. Aún así, mantengo la esperanza. Me parece que México lo hace mejor cada vez. Sin embargo, algo falla. Esta vez fue la concentración, lo único que le impidió borrar a Holanda del mapa y plantarse en cuartos merecidamente. Se le escapó el triunfo en los últimos cinco minutos.dt.common.streams.StreamServer

Para el recuerdo quedará el partidazo de su portero, Ochoa, frente a Brasil. Habría que hacer una gira post-mundial con estos equipos que se van del campeonato mereciendo mucho más.

9º CHILE

Chile le pone huevos. Es la verdad. Además, tienen algunos jugadores de cierta clase. No es uno de los mejores equipos del mundo pero tiene oficio y ganas. Con eso le bastó para derrotar a España y pelearle a Holanda el primer puesto del grupo, aunque no lo obtuvo. Eso le obligó a verse las caras con Brasil en octavos. Con Brasil y con la FIFA. Nuevamente el arbitraje estuvo rodeado de polémica. Chile también se marchó antes de lo que merecía.

8º COSTA RICA

Mucho se ha hablado de Costa Rica aunque poco se ha dicho de la predicción que Joaquí Dholdan hizo en este blog. Resulta difícil añadir algo al hecho de que un país de Centroamérica sea capaz de imponerse en su grupo a tres campeones del mundo (Uruguay, Italia e Inglaterra) y llegar hasta cuartos de final tras cargarse también a Grecia.

Holanda sólo la pudo eliminar en los penaltis. Costa Rica se marchó de su cuarto Mundial sin haber perdido un solo partido. Los integrantes de la selección tica fueron recibidos en San José como héroes nacionales.

7º FRANCIA

Que Francia vuelva a contar es una buena noticia para el fútbol. Dentro de dos años celebran la Eurocopa en su propio país y Michel Platini es presidente de la UEFA por lo que se espera mucho del equipo galo en 2016.

En esta Copa del Mundo le sonrió la suerte en el sorteo premiándole con un grupo de risa. Sólo el último día, relajación mediante, se permitió Francia un empate ante Ecuador. Francia se postuló al título dejando atrás a Nigeria pero falló en el momento clave frente a Alemania. Un tempranero gol de Hummels bastó para sepultar sus aspiraciones.

6º BÉLGICA

Pocas veces pasa que un equipo desaparecido del panorama internacional reaparece con la fuerza con la que lo ha hecho Bélgica en este Mundial de Brasil. La razón del relanzamiento belga está en la calidad individual de sus jóvenes estrellas: Courtois, Van Buyten, Lukaku, Kompany, Witsel, Fellaini, Hazard y Vanden Borre son algunas de ellas. Todos estos jugadores sueñan con conquistar la Copa del Mundo por primera vez para Bélgica. Ya nadie se acuerda de que el país estuvo a punto de partirse en dos hace unos años.

Argentina le cortó el camino en cuartos. Antes habían caído en sus garras equipos como Rusia o Estados Unidos.

5º COLOMBIA

Si no existiera Costa Rica, todo el mundo hablaría de Colombia. Y si Falcao no se hubiese lesionado… Colombia nunca ha soñado con ganar un Mundial. La FIFA tampoco se lo ha consentido esta vez. La prensa colombiana lo tuvo muy claro a la hora de señalar al culpable de su eliminación: el árbitro español Velasco Carballo.

Para el recuerdo queda el título de máximo goleador del torneo con el que ha sido premiado el delantero del Mónaco James Rodríguez. Colombia ha sido uno de los mejores equipos del Mundial. ¿Y si hubiera estado Falcao? ¿Y si?

4º BRASIL

Ridículo. No cabe otro calificativo para resumir la participación de Brasil en este Mundial, su Mundial. Por segunda vez en su historia, Brasil organizó la Copa del Mundo y fracasó en su empeño por conquistarla como local.

Fue el favorito en las apuestas y entre los árbitros durante buena parte del campeonato hasta que Alemania le puso en su sitio. El histórico y sonrojante 7 a 1 con que la selección teutona despachó a Brasil en las semifinales fue el mejor premio de consolación que podían recibir los indignados hinchas de Colombia, Chile y Croacia.

Brasil no demostró en ningún momento ser un equipo a la altura de los mejores ni con Neymar ni mucho menos sin él. Me pregunto si no podían haber puesto a la canarinha en el grupo de España a cambio de Holanda. ¿Quién dice que no habríamos llegado nosotros a semifinales?

3º HOLANDA

El fútbol le debe un Mundial a Holanda. Y se lo va a seguir debiendo durante mucho tiempo, me temo, porque la Holanda que hemos conocido en 2010 y 2014 no volverá a ser la misma en 2018. Robben, Van Persie y Sneijder no llegarán o lo harán en condiciones muy mermadas al Mundial de Rusia y sin ellos Holanda no será el mismo equipo.

La suerte le fue esquiva en los penaltis de semifinales. Antes había coqueteado con ella en cuartos. De todos modos, Alemania asomaba la cabeza de tal forma que asustaba. Quizás sea justo decir que Holanda ocupó el cajón del podio que realmente merecía.

Gracias por haber tratado tan bien al balón, señores de naranja.

2º ARGENTINA

Mi equipo del alma. Lo dimos todo. Es verdad que no se jugó bien en la mayoría de partidos y que Messi no estuvo a la altura que se le presupone pero Argentina fue un EQUIPO. Sabella y Mascherano dirigieron desde la banda y en el campo respectivamente a una albiceleste que se creyó hasta el último momento lo del maracanazo del siglo XXI.

Alemania era mejor y se impuso. Si Higuaín no falla, si Palacio la mete, si Romero se adelanta un poco antes a Goetze… otra vez entramos en el camino de las suposiciones en el que los que perdieron se ven siempre como virtuales campeones.

1º ALEMANIA

Como en 2010, el Mundial lo ganó el mejor equipo del mundo. Alemania ha sufrido en los últimos seis años la tiranía del tiki-taka español. Un poco por venganza, mucho más por admiración Low ha implantado en su equipo el sistema de juego con el que la roja lo castigó durante tanto tiempo.

Alemania abrió el Mundial goleando sin piedad a Portugal y lo continuó con dudas empatando sobre la bocina con Ghana para volver a poner las cosas en su sitio derrotando a Estados Unidos.  Luego siguieron pasando Argelia y Francia hasta que llegó Brasil y el mundo se rindió a la evidencia: Alemania era más rodillo que nunca. 7 a 1. Siete. Un gol detrás de otro para humillar a Brasil y esperar a ver quién tenía valor para presentarse en la última ronda. Argentina fue un más que digno rival pero Alemania supo imponerse.

Felicidades a todos los alemanes menos a una.

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Crear y creer

Una copa para cada una.
Una copa para cada una.

El Sevilla Fútbol Club tiene ya tres títulos europeos. Eso es algo que no se consigue por casualidad o por suerte. Poco importa que se clasificara de rebote. Como Dinamarca en 1992, el Sevilla ha creído en lo que nadie creyó; que podía ganar la copa. Creyendo en sí mismos, los jugadores rojiblancos han superados todas las fases previas, la liguilla y las eliminatorias finales. Entre ellas, la remontada en campo del Betis y el gol milagroso de M’Bia en el minuto 94 frente al Valencia. Y, también, el acierto en la tanda de penaltis de la final.

El Real Betis Balompié, en cambio, ha sumado esta temporada un nuevo descenso a Segunda División. Ya es el club que más veces ha perdido la primera categoría del fútbol español. Es un equipo ascensor, tal y como lo definió su histórico estandarte Rafael Gordillo.

Hasta hace siete años, el palmarés de los dos clubes sevillanos no era tan diferente. El Sevilla había jugado más temporadas en Primera División y tenía un título más de Copa (3 por 2 del Betis) y las mismas ligas que su máximo rival (1). Una ligera ventaja a favor de los de Nervión. Los béticos sabíamos que, históricamente, éramos segundos en la ciudad aunque por poco. Nos consolábamos pensando que teníamos un origen humilde, que éramos una afición más fiel que la sevillista y que habíamos tenido que luchar contra fuerzas ajenas para levantarnos una y mil veces.

Desde ent0nces, el Sevilla ha ganado tres títulos europeos y el Betis ha descendido dos veces a Segunda División.

Yo soy bético y lo voy a seguir siendo por muy mal que le vaya a mi equipo. No sabría defender otros colores. Siento que ser bético define buena parte de mi personalidad y que es el mejor club al que yo podría animar. Pero ya estoy harto de ver cómo las finales las juegan otros. Tenemos más de cien años de historia y no hemos sido nunca grandes salvo en momentos puntuales. Al Betis le toca cambiar su destino. Una afición tan numerosa no merece otra cosa.

La próxima temporada jugaremos en el infierno, la Segunda División. Se me antoja que será una campaña difícil y que el Betis deambulará por la mitad de la tabla. Llámenme pesimista si quieren pero en agosto de 2013, en plena euforia verdiblanca, pronostiqué que bajaríamos y no me he equivocado.

El Betis es un club sin rumbo en estos momentos. Nadie tiene claro quién manda, quién es el dueño. El destino de esta institución centenaria se perfila en los juzgados desde hace cuatro años y a la jueza Alaya no parece entrarle la prisa por dictar sentencia.

Quienes salimos a manifestarnos el 15 de junio de 2009 para exigir la marcha de Manuel Ruiz de Lopera, acogimos de buen agrado las primeras medidas judiciales que anularon la venta del club al empresario de dudoso honor Luis Oliver. La nueva directiva que se gestó en 2010, llevó al club de regreso a Primera División y a Europa de la mano de un entrenador que siente los colores del Betis: Pepe Mel. Todo se rompió en la primera vuelta de esta ruinosa campaña 2013-2014. Un estúpido error en el último minuto del defensa Jordi Figueras (quedará desvinculado gracias al descenso) evitó que el Betis ganase en casa al Rayo Vallecano y supuso la destitución de Mel, que se marchó llorando.

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Stephen Andersen, no para ni los taxis.

A partir de entonces, el esperpento se apoderó de nuevo de las trece barras del escudo verdiblanco. Despedir a Mel significaba echarle las culpas al entrenador y validar la labor de Vlada Stosic, el director deportivo que había confeccionado un equipo nuevo con fichajes que no satisfacían los deseos de Mel ni de la afición bética. Llegó al banquillo Juan Carlos Garrido, cuya última experiencia en España había dado con los huesos del Villarreal en Segunda División. Salió Garrido tras cinco partidos en los que sólo obtuvo un punto. Ya antes había dimitido Stosic y la directiva había cesado a José Antonio Bosch, puesto por la jueza Alaya para gestionar las cuentas del club. A Bosch, que no es hombre de fútbol ni tampoco bético, se le subió la gloria a la cabeza y se fue creyendo el nuevo dios del Betis. Todo se lo había consentido el presidente Miguel Guillén, quien también dimitió más tarde cuando ya se había contratado al tercer entrenador de la temporada, Gabriel Humberto Calderón, que no tuvo suerte ni supo cambiar el destino del equipo aunque nos permitió soñar levemente durante algunos partidos (fin del sueño: Betis 1-2 Málaga, jornada 31). En medio de todas estas dimisiones y cambios de entrenador, salieron también algunos de los jugadores que fueron fichados por Stosic en verano. Es decir; la planificación había sido un desastre y el Betis descendía a Segunda División por méritos propios, aunque a mayor velocidad de la prevista gracias a los errores arbitrales en su contra.

Ésta es la crónica de la temporada 2013-2014 pero puede ser muy parecida a la de otros descensos. Los béticos hemos visto a nuestro equipo bajar a Segunda teniendo en la plantilla a futbolistas de la talla de Gordillo, Esnaola, Pepe Mel, Alfonso, Finidi, Jarni o Rubén Castro. No importa. Hay algo en el Betis que le hace volver a caer cuando uno menos se lo espera (o no, que ya nos conocemos).

Entonces, ¿se puede hacer algo para revertir esta cíclica historia de ascensos y descensos? Yo pienso que sí. Creo que un club con un millón de seguidores en todo el mundo y que (normalmente) genera simpatías en otras aficiones, debe ser un equipo que aspire a conseguir cuotas más altas que las logradas por el Real Betis en la última década. Se necesitan tan  sólo dos cosas: crear un proyecto y creer en las posibilidades de éste.

Crear y creer son, por tanto, los verbos que deben conjugar el Betis para ponerse a la altura de su afición. Una afición que tiene que exigir más. No vale permanecer eternamente en el ‘manque pierda’. Éste sólo debe ser un lema circunstancial que usemos cuando un mal árbitro o la mala suerte se crucen en nuestro camino. Nunca se debe entonar el ‘manque pierda’ cuando lo que nos impida crecer sea un mal gobernante o un mal futbolista.

El Betis debe crear un equipo y creer que puede ser el mejor equipo de esta ciudad, el mejor equipo de Andalucía y de Europa cuando se tercie jugar competición continental. Porque eso es lo que ha hecho el Sevilla y lo que le ha llevado a conquistar tres veces el viejo continente.

La temporada pasada, el Betis logró en el campo su clasificación para la Europa League. El Sevilla la obtuvo gracias a los despachos (sin tener culpa de ello) por la negativa de la UEFA a que Málaga y Rayo Vallecano (clasificados por encima del Sevilla) pudieran disputar competición europea. Unos llegamos por méritos propios y los otros entraron de rebote. ¿Qué más da eso? La cuestión es que para el Betis era un premio jugar la Europa League mientras que para el Sevilla el único premio posible era llevarse el trofeo, porque no existe la derrota en el corazón de los valientes y el Sevilla es un equipo valiente. Mientras tanto, el Betis… ¡Valiente, Betis!

Manuel Machuca: “América Latina es una respuesta”

Manuel Machuca fue el primer novelista de la editorial Anantes con su ópera prima Aquel viernes de julio. Año y medio después regresa a la lista de novedades con su libro El guacamayo rojo, una novela que retrata la historia de tres generaciones de andaluces en Brasil.

JOSÉ: ¿Por qué El guacamayo rojo?

MACHUCA: Se titula así por un libro brasileño que se llamaba igual y en el que participó mi tío-abuelo Miguel que fue emigrante en Brasil. Me pareció que era un título bonito para la novela.

J: ¿Qué querías contar con este libro?

M: Podría decir que son historias de emigrantes andaluces en Brasil pero realmente de lo que trata es de un encuentro. Es el encuentro de un niño que se hizo hombre y que quiso volver a su niñez para encontrar respuestas en su vida. Trata del encuentro de ese niño, de mi encuentro, con la tía Gloria Rossi, que en realidad no se llamaba así. La tía Gloria jugó mucho conmigo cuando vino de visita diez días siendo yo niño, le perdí la pista y luego la volví a ver cuando fui a trabajar a Brasil mucho tiempo después gracias a la tenacidad de Josélia Frade tras cinco años de búsqueda.

J: Tiene aspecto de libro grande, ¿lo es?

M: Yo creo que sí. En todos los sentidos. He puesto todo lo que tenía. Es un libro que de alguna forma habla de mí. Es complejo, con personajes interesantes y es muy autobiográfico aunque sea ficción.

Montaje: José Ibáñez
Montaje: José Ibáñez

J: ¿Sabes cuántos amigos tuyos compraron Aquel viernes de julio?

M: No tengo ni idea. Me interesa mucho más la gente que confió en mí como escritor. Un amigo mío me dijo: “Con Aquel viernes de julio supe que tenía un amigo escritor”.  Pero realmente lo que me interesa es que aparezcan lectores que no me conozcan como amigo ni como farmacéutico.

J: ¿Qué has aprendido desde tu primera novela hasta ésta?

M: He cogido más oficio como escritor. Realmente El guacamayo rojo fue la primera novela que intenté escribir pero la tuve que dejar a un lado porque no era capaz. Pienso que las tramas son ahora más complejas que en Aquel viernes de julio. He jugado también con los tiempos. La novela está escrita en tres tiempos; cuento el pasado desde el presente y también el futuro porque aparece Luis Guzmán, un arquitecto que quiere escribir un libro.

J: ¿Qué tiene América Latina para ti?

M: América Latina a mí me da una energía enorme. Para mí es una respuesta. Me enganchaba pero no entendía por qué. Mis abuelos eran personas muy modestas que pudieron darle carrera con mucho esfuerzo a mi madre. Ellos pensaban que la cultura y la educación eran la base para que la familia saliera de la pobreza. Ese pensamiento lo continuaron conmigo. Yo entré en el colegio sabiendo leer y con ocho años leía a Julio Verne y a Stevenson. Mi abuelo me enseñaba geografía y a la tía Gloria, cuando vino, le hizo gracia que me supiera todas las capitales del mundo como un niño repelente. Para mí la tía Gloria y América Latina han sido el ponerle realidad a esos sueños de países lejanos y de atravesar paisajes inimaginables a través de los libros.

J: Y, ¿qué es Andalucía y qué sería España para ti?

M: Andalucía es mi referente, mi cultura, mi forma de estar en el mundo. Andalucía es mi patria. España es el Estado en el que vivo. No reniego de España en absoluto pero creo que la España real no tiene nada que ver con la que tenemos realmente. Creo que es un país tremendamente diverso y complejo y lo que nos están vendiendo es el reino de Castilla representado en Madrid. A ese diálogo todavía no resuelto entre el reino de Castilla y el de Aragón, que representa las luchas entre Madrid y Barcelona que tanto beneficia a ambas partes, le falta otra pata que es Andalucía.

Andalucía ha sido succionada culturamente desde el Estado y, sin embargo, España se conoce en el exterior por manifestaciones que son netamente andaluzas. Yo me rebelo contra este modelo de España pero eso no quiere decir que defienda la República Andaluza.

J: ¿Sigue vigente eso que pensaba tu abuelo de que la cultura servía para salir de la pobreza?

M: (Se ríe al escuchar la pregunta) Debe estar vigente. No hay futuro sin cultura. Vivimos momentos en los que se da a entender lo contrario pero yo creo que eso nos perjudica a todos. Si algo caracteriza a esta crisis es que están mandando los países menos cultos, por ejemplo Alemania, no los menos preparados, sino los menos cultos. Creo que los grandes momentos de la historia de la humanidad han estado ligados a la cultura mediterránea. Con todas las atrocidades que se hicieron en América, el descubrimiento supuso sacar a Europa de la Edad Media. Y, sin embargo, ¿detrás de las épocas de guerra quiénes han estado? Los vikingos (se ríe).

Estamos viviendo una especie de Eda Media oscura pero el mundo no tiene otro futuro que la cultura y la educación. Si el futuro es explotar los recursos naturales, ya estamos viendo que el cambio climático es una realidad. El modelo Rajoy y el modelo actual del mundo está agotado.

J: Tú te acercaste a Equo, ¿cómo está esa relación?

M: Creo que los cambios se pueden hacer desde la política pero se pueden hacer también desde la literatura, desde el trabajo de investigación; otros aspectos en los que yo me siento más cómodo. Eché en falta una cierta indefinición en Equo sobre el modelo de Estado y otro tipo de cosas que me hacían tener miedo de que se convirtiera en el partido de los cabreados de la izquierda, algo así como la UPyD de la izquierda. Todo esto me hizo ver las cosas desde afuera. A la izquierda le hace falta ponerse de acuerdo y se crean grupúsculos. Equo ha ido demasiado a lo pequeño por querer estar en posesión de la razón. A la derecha, en cambio, es dificilísimo romperla. Pero sí creo que la transformación de la izquierda pasa por el ecologismo.

J: A ti ¿cómo te ha tratado la vida?

M: Fantásticamente. Me considero un privilegiado aunque te puedo decir que no he tenido una vida fácil. Yo soy hijo de farmacéuticos y estábamos económicamente muy bien pero mi padre fue alcohólico y nos la hizo pasar putas a sus tres hijos. Todavía hoy, después de 27 años de su fallecimiento, lo estamos pagando.

Yo he intentado sacar de la vida siempre el aprendizaje, y el alcoholismo de mi padre me enseñó a saber lo que no debía hacer. También lo que hacía mi madre me enseñó a no hacer ciertas cosas.

Como farmacéutico no he conseguido transformar una profesión que no quiere cambiar.  Eso se podría vivir como un fracaso pero yo pienso que he puesto un granito de arena para otra guerra que se va a ganar y otros vendrán para rematar el trabajo. Llevo a gala que haya gente importante dentro de la profesión farmacéutica que no me vea bien porque eso significa que estoy donde quiero estar.

J: Estamos en una farmacia, estamos hablando de sufrimiento, hay mucha gente que sufre, ¿qué se puede hacer contra eso?

M: (Resopla) Estamos dándole pastillas al sufrimiento personal, medicalizando la soledad. Creo que no hemos crecido de una forma equilibrada. Por ejemplo, con la igualdad. Por culpa del capitalismo, si ahora hay dos sueldos en una casa, las cosas valen el doble. Nos crean la necesidad de tener cosas nuevas. Hay mucho sufrimiento y lo intentamos resolver con pastillas. Ha habido una destrucción absoluta de las redes, por ejemplo en los barrios. Ahora nadie conoce a nadie. Hemos debilitado a la sociedad y la hemos llenado de falsas felicidades como las pastillas o los teléfonos móviles.

J: ¿El mundo del libro necesita algún medicamento?

M: Hace falta tener actitud. No hay respeto por el creador literario. El escritor no tiene la remuneración que le corresponde como hacedor de cultura. Incluso hay gente que escribe que no tiene pudor a decirte que se han bajado un libro de internet. Sin embargo, nadie dice: “Vamos a robar un café en el bar de la esquina”. Eso hace que aumente el precio del libro y la cultura sea menos accesible a las personas. La cultura y la educación son básicas y deben ser accesibles.

J: ¿Qué libro recetarías tú?

M: Muchos libros. Podría recetar perfectamente el tuyo. Desde que escribo, me merece tanto respeto el escritor que no dejo ningún libro a medias por respeto al trabajo del autor. Cien años de soledad es un libro que me ha fascinado este verano y que me era insoportable hace mucho tiempo. ¿Tenía la culpa Gabriel García Márquez o la tenía yo? El 99,9% dirá que la culpa era mía. Creo que cada libro tiene su momento y me es difícil recomendar uno en concreto pero El gran Gatsby me encanta.

J: ¿Estás satisfecho de tu relación con la editorial Anantes?

M: Sí, yo me considero un privilegiado por haber sido el primer novelista de Anantes. Creo que si hubiera sido con otra editorial, no hubiera aprendido tanto al publicar Aquel viernes de julio por esa cercanía que tuvimos. Ahora le pediría a Anantes mucha más ambición. Espero de ellos que sean ambiciosos para que El guacamayo rojo pueda llegar a muchos sitios.

J: ¿Estás preparando algo nuevo? ¿Volverás a publicar con ellos?

M: Me preocupa el día a día, no pienso dónde publicaré todavía. Tengo que ver en mi propia carrera qué es lo más conveniente. Quizás pueda estar en condiciones de concursar para ganar proyección con mi próximo trabajo.

J: ¿Qué autor te ha sorprendido de los que has conocido últimamente?

M: Me han gustado mucho Sara Mesa y Eva Díaz Pérez a las que he conocido personalmente y también la premio Nobel Alice Munro, a la que empecé a leer antes de que le dieran el Nobel. En los últimos años he descubierto a muchos autores de Norteamérica como Munro, John Cheever o Scott Fitzgerald.

J: De todos ellos habrás aprendido algo, ¿qué tienes tú que enseñar?

M: Mi punto fuerte es la creación de tramas y la creación de personajes. Creo que son tramas bien conseguidas, la lectura es ágil porque describo a los personajes a través de lo que hacen y son personajes poliédricos. Pero también tengo fallos. No sé si me lo ibas a preguntar, pero te lo digo ya: tengo que mejorar mi prosa. Esto tiene que ver con que vengo de textos científicos en los que la lectura es menos detenida. Es algo que estoy mejorando.

J: El Betis está para Stephen King, ¿para quién estaría el Sevilla?

M: Es una pena que el Betis esté para Stephen King y el Sevilla estaría en su tónica histórica. Lo malo es pensar que estamos muy bien porque al Betis le va muy mal. Yo defiendo que tienes que ser del equipo de tu ciudad. Me gusta que en esta ciudad haya dos equipos. Debe ser muy aburrido ser de Zaragoza, por ejemplo. Tela, tela de aburrido.

J: ¿Y qué tiene de novela el Sevilla?

M: Mucho menos que el Betis. El Betis siempre ha sido mucho más simpático por cosas en las que históricamente no estoy de acuerdo. El Sevilla siempre que ha sido fuerte se ha asemejado a lo que hoy es el Atlético de Madrid; un equipo incómodo. El esfuerzo y el ser equipo es su seña de identidad. Lo mismo pasa con el escritor, se piensa que el escritor es alguien inspirado, y detrás de un escritor hay un ‘taco’ de trabajo. Hay un trabajo de matemáticas, de ligar las piezas, de estrategia. ¿Qué sería el Atlético de Madrid sin el dibujo táctico de Simeone? El escritor necesita levantarse cuando recibe un penalti injusto. Eso es la verdad de la escritura. Detrás de un escritor hay trabajo, trabajo, trabajo.

Yo me siento mucho más cercano al Sevilla de las dos copas de la UEFA o al Atlético de Madrid de ahora que al Brasil del 70, aunque era una maravilla verlo jugar.

J: ¿Habría que escribir una novela sobre los derbis?

M: Yo creo que sí. Un derbi de Madrid o Barcelona no tiene nada que ver con un derbi de Sevilla. Eso tiene que ver con la cultura. Yo no me imagino un derbi así en otra ciudad de España como no me imagino tampoco la Feria de Sevilla en Pamplona ni la manera de beber nuestra, que no tiene nada que ver con la manera de beber en unos Sanfermines. Nuestra cultura es diferente, aunque ellos pueden estar mejor preparados y tener un nivel de vida más alto. Cuando uno pisa Andalucía está poniendo los pies sobre una tierra que tiene civilización y paz desde hace miles de años, y eso no es gratuito.

J: La gente de dentro de cien años, ¿te recordará?

M: No lo sé ni me preocupa. En este país tan cainita la gente va a tu entierro para asegurarse de que has muerto y luego forma una leyenda con cosas que no dijiste y de las que no puedes defenderte. Lo que quiero es hacer las cosas lo mejor que sé y si eso puede servirle a alguien dentro de cien años, será maravilloso.

Uve

Conocí a Uve como el novio de la amiga de mi novia. El caso es que nos hemos seguido viendo más allá de aquellas relaciones de novios que terminaron ya hace tiempo.
Desde el primer momento Uve me mostró su rostro triste. Tenía aspecto de haber nacido perdiendo. Creo que a Uve la realidad le había estropeado los sueños.
Pronto noté que me apreciaba y que tiraba de mí. Me consideró su amigo mucho antes de que yo pudiese decir lo mismo -qué reservado soy a veces-.
Uve tenía barba de tres días, el pelo despeinado, una leve mancha en una paleta, un lunar sucio en la cara, ojos hermosos y tristes. Todo en él se mostraba como una ruina arqueológica: bello pero hundido.
Iba siempre con su cigarrillo de liar, con sus ilusiones rotas, con todo su pasado a cuestas, tratando de creerse que la felicidad estaba a la vuelta de la esquina. Pero Uve no sabía darle la vuelta a la esquina. Él era incapaz de olvidar y arrastraba sobre su espalda todas las experiencias negativas de su vida y cuando hablaba de las cosas bellas que le habían ocurrido, aunque hubiesen acontecido unas horas antes, él siempre las mandaba a la prehistoria de sus recuerdos.
Uve quiso ser feliz pero no supo cómo. Me llamó muchas veces, me escribió y yo no siempre le respondí. Creo que fui sincero con él en todo momento. Y creo que él sabía que yo podía imaginar lo que iba a hacer. Uve se quitó la vida hace unos días, no sé exactamente cuándo. Tampoco sé dónde descansa. Al fin descansas, Uve, al fin. Nunca te voy a olvidar, amigo maldito.

Tragicomedia de altura

Kamikaze-729300330-largeEclipsada por el éxito de Ocho apellidos vascos aparece en la cartelera otro título español en el que también participa Carmen Machi. Estoy hablando de Kamikaze, una tragicomedia candidata desde ya a los Goya, sobre todo al de Mejor Actor para Álex García que está impecable haciendo de terrorista de Karadjistán, una región imaginaria que quiere desprenderse de Rusia.

Rodada entre un avión y un hotel de montaña y bajo el manto blanco de la nieve moscovita, Kamikaze es un pelotazo que, me temo, va a pasar desapercibido. Ojalá me equivoque porque Álex Pina, su director, ha logrado rodar una historia memorable. Este es el primer largometraje de Pina, conocido por haber puesto orden en algunas de las series más recordadas de los últimos años en la televisión en España: Los SerranoLos hombres de PacoEl barco, entre otras.

Los diferentes trailers que se han podido ver antes del estreno venden una comedia que no lo es tanto. Tiene puntos muy divertidos, sobre todo los protagonizados por el argentino Eduardo Blanco, un viejo roquero de la risa, pero no es sólo humor esta película. De hecho, es mucho más melodrama que comedia.

Kamikaze emociona y divierte, pone la piel de gallina por amor y por miedo. En definitiva, es un cóctel explosivo que sacude corazones y conciencias. Además, merece la pena dejarse enamorar por una torpe suicida encarnada por Verónica Echegui y echarle un vistazo de nostalgia al cada vez más mito, cada vez más leyenda, Héctor Alterio.

Vayan a verla antes de que otras ‘bombas’ de mayor presupuesto la hagan volar de la cartelera.