Neferet: “Ahora me dicen que soy yo en el escenario”

neferet (por Rosa de Trazegnis)
Yolanda de Círez, ‘Neferet’. Fotografía de Rosa de Trazegnis en Bruselas, Bélgica.

Yolanda de Círez (Sevilla, 1976) hace ya tiempo que atiende al nombre artístico de Neferet. Con él se ha labrado una carrera profesional a su medida en la danza oriental y la fusión tribal. Licenciada en Relaciones Públicas y Publicidad, atiende a la entrevista con una sonrisa serena y alguna carcajada hasta que habla de su hija, cuando rompe a llorar. A finales de septiembre trae por primera vez a Sevilla a Hossam Ramzy, maestro egipcio de la percusión oriental.

Información sobre Hossam Ramzy en Sevilla del 26 al 28 de septiembre

JOSÉ: No recuerdo gran cosa de la primera vez que te entrevisté (Radio Betis, 2008).

NEFERET: Yo recuerdo que pasé mucho calor en el coche yendo para allá y pensé que tenía que merecer mucho la pena la entrevista para hacer todo ese esfuerzo.

J: ¿Mereció la pena?

N: Hombre, sí. Claro que sí.

J: Te pregunté entonces si habías enamorado a alguien con la danza. ¿Qué me dirías ahora?

N: Con la danza se enamora. Aunque también a veces los hombres se cortan pero eso le da un aire de romanticismo. En realidad he tenido más de una historia bonita con la danza. En la primera entrevista te dije que no y, en realidad, te mentí.

J: ¿Me mentiste por algo en concreto?

N: Porque quise hacerme la interesante (se ríe).

J: He comprobado que sigues siendo una ‘analógica bailarina’. ¿No te han dicho que a los blogs hay que darles de comer?

N: Me lo dijeron pero cuesta mucho trabajo. Las tecnologías evolucionan y ahora utilizo más Facebook… que tampoco. Me resulta complicado mantenerlo todo al día porque tengo otro trabajo.

J: Ese otro trabajo también es creativo. ¿Cuál de los dos te representa mejor?

N: Ambos representan facetas diferentes de mi vida. El trabajo ‘de la nómina’ es diseño multimedia y me gusta, es creativo, pero hay veces que necesito desconectar de tanto ordenador. Mi jefe me conoce muy bien y me ha preguntado si para el próximo proyecto, que es en Rusia, puede contar conmigo o voy a abandonarle por la danza. Le dije que cuente conmigo.

J: ¿La danza no da de comer?

N: Hay que dedicarle muchas horas, tener suerte y arrojo para que te dé de comer. Hay que saber estar en el momento adecuado y el sitio indicado. Yo no tengo tiempo para eso porque siempre me he dedicado también a otras cosas.

J: Te cuesta menos vender a los demás que a ti misma. Ahora traes a Hossam Ramzy a Sevilla a finales de este mes. ¿Cómo va ese proyecto?

N: Cuesta porque, aunque es una experiencia única, tenemos en cuenta que estamos en época de crisis y la gente se lo piensa. Es una inversión, aunque el precio final sale a menos de diez euros la hora.

Yo decidí involucrarme porque me lo comentó mi amiga Serenay. Hossam Ramzy es una estrella de la música oriental, es algo que no hay que perderse. Tenemos el apoyo de la Universidad de Sevilla y eso da mucha alegría porque nos hace ver que no somos las únicas que confiamos en el proyecto.

Hossam Ramzy es un músico reconocido internacionalmente. Le llaman el ‘sultán del swing’ porque en los años 70, cuando llegó a Londres, mezclaba el jazz y el swing con la percusión árabe.

Recomiendo a la gente que vea el vídeo de su actuación con Led Zeppelin y la London Orchestra.

J: Lo haces con el CICUS, ¿te vas a institucionalizar?

N: Ya me gustaría. Son un encanto. Yo no me esperaba que fueran a apoyar algo tan específico.

J: ¿Se va a poder ver a Hossam Ramzy fuera del taller?

N: Sí. Habrá una conferencia con entrada gratuita en el Salón de Grados de la Facultad de Filología el viernes 26 a las 12 de la mañana. Los talleres se extienden entre el viernes y el domingo. El sábado 27 hay una gala de danza oriental a partir de las 9 de la noche en el CICUS, la entrada son 10 euros.

J: ¿Cómo marcha tu proyecto ‘Oriente Urbano’?

N: Mantuve mi sala propia durante dos años. Actualmente doy clases, sobre todo, en la escuela Latidos, donde estoy muy contenta. Por mi parte, ‘Oriente Urbano’ consiste en las clases que doy, las actuaciones que tengo con mis alumnas y los eventos que organizamos. Mi compañera Maytz es una trabajadora nata y organiza muchas actividades de tribal fusión. También nos ayuda a veces Itimad, que ahora va a ser mamá. Para 2015 queremos organizar en Sevilla un festival de tribal con bailarinas internacionales.

J: ¿Por qué el tribal le ha ido ganando terreno a la danza oriental en tu carrera?

N: Tiene que ver con mi personalidad. Yo no soy egipcia ni he ido nunca a Egipto. Me gusta mucho la danza de ese país pero creo que se necesita involucrarse más. Por otra parte, me gusta cambiar y me gusta la fusión. El tribal fusión consiste en conocer las raíces de la danza oriental pero utilizarlas para crear tu propio estilo mezclando otras cosas. A mí me gusta usar elementos teatrales que no se pueden incorporar a la danza oriental.

J: ¿Sigues siendo conocida como la bailarina elegante?

N: No sé cómo me llaman en el tribal. Estoy menos pendiente de lo que dicen de mí. En mi entorno me siguen diciendo que me crezco en el escenario. El tribal es más minoritario y yo estoy más cómoda.

J: ¿Te sientes ahora más auténtica?

N: Mira, sí. Con el oriental decían que ‘la Yoli’ bailaba muy bien. Ahora me dicen que soy yo en el escenario.

Me influyó mucho Bárbara Barretto, que era como una María Jiménez brasileña, y decía que la mujer tiene que bailar con el coño. Es decir, que en el escenario estás tú y lo transmites todo. No hay tapujos.

J: ¿Bárbara ha sido tu principal maestra?

N: Bueno, yo la quiero mucho. Seguimos hablando aunque ella vive ahora en Sao Paolo. Bárbara y yo decíamos que cada una era la coach de la otra. Ella decía que no podía enseñarme nada que yo no supiera pero aprendí mucho de Bárbara después de las clases hablando de la vida, de las mujeres y los hombres. Me aportó una amplitud de miras que yo no tenía antes.

También hubo otra profesora que me influyó mucho: Tatyana Popova, una kazaja que era todo lo contrario de Bárbara; dejaba las emociones fuera, se concentraba mucho en su trabajo. Tatyana Popova me dio la oportunidad de cambiar de registro porque me dio el papel de mala en una coreografía que hicimos juntas para su espectáculo “Las andanzas del capitán Giróvagus”. Me enseñó a reinterpretar el uso del sable. Dimos clases de esgrima juntas.

J: ¿Te has cruzado con alguna alumna a la que no podías enseñarle nada más?

N: Sí, con mucha gente. Se lo he dicho a alguna.

J: ¿Dónde te has sentido tú más incómoda como bailarina?

N: En las discotecas. No es mi sitio. La gente no valora tu trabajo ni te respeta. Se cree que no hay límites y se puede ‘interactuar’ contigo. Hace mucho tiempo que no bailo en sitios así.

J: ¿Has notado alguna vez que se te usaba como un reclamo sexual?

N: Por supuesto. La danza oriental tiene mucho erotismo, aunque no es la única danza que lo tiene. Todo puede tener erotismo.

J: ¿Has notado la excitación del público? ¿Cómo te has sentido con eso?

N: Sí, claro. Puede ser muy frustrante. Nunca me he sentido ‘violada’ o ‘atacada’. Es frustrante porque tú te preparas un vestuario y una coreografía y la gente no ve ese trabajo que hay detrás de la actuación.

Hace poco hablé con un egipcio que me dijo: “A mí mujer no le gusta la danza del vientre porque dice que es denigrante para las mujeres.” Y yo le respondí que los egipcios tienen mucha culpa de eso por exportar la imagen de la bailarina tetona que se contonea y exhibe para los hombres. Es muy triste que Egipto no venda la verdadera esencia de su folclore musical.

J:  ¿Qué le dirías a las niñas de veinte años que van a bailar a una tetería por treinta euros la noche?

N: Que por algún sitio hay que empezar pero que lo realmente importante es formarse. Tienen que aprender de otras bailarinas. Además, le hacen un flaco favor a la danza y a sí mismas tirando el precio por los suelos.

J: ¿Cómo definirías tu trayectoria profesional?

N: (Se ríe y se lo piensa). Suelo decir que soy polifacética. Picoteo de un lado y de otro y evoluciono constantemente. Me dicen que sorprendo. Soy innovadora porque va con mi forma de ser. Soy… cambiante.

J: Nos conocimos en 2008, ¿qué eres ahora que no fueras entonces?

N: Disfruto más. Antes me dedicaba 100% a la danza y eso me generaba estrés. Todo lo que se dijera de mí me afectaba.

J: ¿Cuándo le dijiste a tu madre que querías ser artista?

N: Hace mucho tiempo. Me apoyó porque ella también tiene su vena artística. Sufre con mi estrés. Me dice que valore mi salud. Ella siempre me ha apoyado. Mi padre, no. Nunca me ha visto bailar. Es un personaje.

J: ¿Estás satisfecha con lo logrado?

N: Sí. No he tenido grandes aspiraciones. Para mí la danza es una forma de expresión. No me siento comercial como otras compañeras que han querido proyectarse cada vez más. Yo siempre he hecho lo que he querido.

J: ¿No has pensado nunca en exportarte a ti misma?

N: Lo he pensado muchas veces. Hubo una época en que viajaba para bailar en ferias medievales, sobre todo. Reflexioné y me di cuenta de que eso no estaba hecho para mí. Necesito más estabilidad.

J: ¿Cómo se porta la ‘Zoidociudad’ con la cultura?

N: Tengo relación cero con lo institucional. Terminé hace años cuando impartí talleres en los centros cívicos. Me di cuenta de que les importaba cero. Nos dieron un cubículo enano con un suelo de piedra malísimo para bailar descalza y sin aire acondicionado. Un día vino la concejala de turno a hacerse la foto. Nos cortó la clase para hacerse la foto.

Este tipo de políticos que tenemos ahora simplemente quiere mantener a una élite privilegiada y tener a los demás como sirvientes. No tiene sentido nada. A los políticos y banqueros que roban no les hacen nada. La Infanta… Como hemos cambiado de rey de un día para otro.

J: ¿Cómo ves los nuevos movimientos políticos que hay en estos momentos?

N: Estoy muy contenta con lo que está pasando. Convencí a mis padres para que votaran a Equo. Mi padre llevaba años sin ir a votar. Creo que Podemos va a conseguir que mucha gente desencantada con la política vuelva a votar.

Pablo Iglesias es un político con formación. Ana Botella no tiene curriculum. ¿Qué va a poner? ¿Que es una maruja que se casó con ‘Ansar’? Creo que Podemos es necesario ahora aunque es peligroso porque Pablo Iglesias deja a todo el mundo callado en los debates pero también entra en el juego de la provocación. Yo voy a seguir con Equo porque me gusta el trabajo de fondo.

El PP y el PSOE están acojonados. Que llegue Felipe González y diga que el PSOE se tiene que aliar con el PP contra Podemos es muy fuerte.

J: Pero parece que Equo se va aliar con otras formaciones en Ganemos con Rubén Sánchez de Facua y Chamizo, exdefensor del Pueblo Andaluz.

N: Es verdad que necesitamos unirnos entre todos los de la izquierda. La derecha es una piña.

J: Volvamos a la danza. ¿Sientes que te transformas en otra persona sobre el escenario?

N: Es otra faceta. Neferet no es Yolanda. No soy otra persona pero sí muestro otra faceta.

J: ¿Tiene eso algo que ver con que eres muy reservada con tu vida privada?

N: Tiene algo que ver. Mi madre me decía que mostrara mi feminidad porque iba con pantalones anchos y yo no le echaba cuenta. Fíjate, luego acabé enseñándolo todo en el escenario.

J: ¿Hay algo de tu vida privada de lo que no quieras hablar?

N: Me pongo más nerviosa. Hace poco me ocurrió algo muy fuerte. Se me murió mi hija y me hizo mucho bien hablar del tema. En realidad no tengo muchos tapujos. ¿Qué me ibas a preguntar?

J: En realidad iba a eso. A hablar de Leah (su hija).

N: La verdad es que fue muy duro. Iba todo muy bien. Fue un embarazo no buscado. Al principio un shock, después una alegría. A mí me aportó una explosión de sentimientos. Estaba hiperactiva. En el último momento no se sabe qué pasó. Ella decidió que no éste no era su sitio. No llegó a nacer viva. La tuve en mis brazos y la besé. Yo pedí que me durmieran y no enterarme de nada pero las matronas me dijeron: “No, Yolanda, esto es muy duro y tienes que pasar a través del dolor. Si no, te va a quedar la huella para toda la vida. Tienes que verla y despedirte de ella como se merece, como cualquier otra persona que se te vaya”.

Esas palabras fueron un cambio radical. Antonio (su pareja) y yo lo hablamos y estuvimos de acuerdo. Fue muy duro. Me acuerdo cada día de ella y a veces me echo a llorar pero, ¿qué vamos a hacerle? Eso fue así. Yo ahora veo las cosas de otra manera. Pienso que la muerte es una transformación. Mucha gente me dijo que en Oriente se piensa que cuando alguien deja este mundo es porque su misión aquí ya ha terminado. Ella vino a darme muchas cosas. A mí y a mucha gente de mi alrededor. A todo el mundo le aportó algo. La gente lo sufrió conmigo y me lo demostró. Después de todo, ahí sigue.

(Llora y no puede seguir hablando. Hacemos un parón).

J: Yo te vi cambiada a raíz del embarazo, que incluso retomabas la danza, pensé que la estabas abandonando, y volvías con las ideas más claras.

N: Realmente sí. Pensé que ella no querría que yo dejara el baile.

J: Entonces, ¿te veremos el día 27 de septiembre junto a Hossam Ramzy en el escenario?

N: Sí, estoy preparando una coreografía de folclore egipcio con toques de fusión que bailaré con mis alumnas. Me he basado en una canción de Hossam Ramzy, muy bonita, que se llama “Nefertari’s Dream”.

Anuncios

Manuel Machuca: “América Latina es una respuesta”

Manuel Machuca fue el primer novelista de la editorial Anantes con su ópera prima Aquel viernes de julio. Año y medio después regresa a la lista de novedades con su libro El guacamayo rojo, una novela que retrata la historia de tres generaciones de andaluces en Brasil.

JOSÉ: ¿Por qué El guacamayo rojo?

MACHUCA: Se titula así por un libro brasileño que se llamaba igual y en el que participó mi tío-abuelo Miguel que fue emigrante en Brasil. Me pareció que era un título bonito para la novela.

J: ¿Qué querías contar con este libro?

M: Podría decir que son historias de emigrantes andaluces en Brasil pero realmente de lo que trata es de un encuentro. Es el encuentro de un niño que se hizo hombre y que quiso volver a su niñez para encontrar respuestas en su vida. Trata del encuentro de ese niño, de mi encuentro, con la tía Gloria Rossi, que en realidad no se llamaba así. La tía Gloria jugó mucho conmigo cuando vino de visita diez días siendo yo niño, le perdí la pista y luego la volví a ver cuando fui a trabajar a Brasil mucho tiempo después gracias a la tenacidad de Josélia Frade tras cinco años de búsqueda.

J: Tiene aspecto de libro grande, ¿lo es?

M: Yo creo que sí. En todos los sentidos. He puesto todo lo que tenía. Es un libro que de alguna forma habla de mí. Es complejo, con personajes interesantes y es muy autobiográfico aunque sea ficción.

Montaje: José Ibáñez
Montaje: José Ibáñez

J: ¿Sabes cuántos amigos tuyos compraron Aquel viernes de julio?

M: No tengo ni idea. Me interesa mucho más la gente que confió en mí como escritor. Un amigo mío me dijo: “Con Aquel viernes de julio supe que tenía un amigo escritor”.  Pero realmente lo que me interesa es que aparezcan lectores que no me conozcan como amigo ni como farmacéutico.

J: ¿Qué has aprendido desde tu primera novela hasta ésta?

M: He cogido más oficio como escritor. Realmente El guacamayo rojo fue la primera novela que intenté escribir pero la tuve que dejar a un lado porque no era capaz. Pienso que las tramas son ahora más complejas que en Aquel viernes de julio. He jugado también con los tiempos. La novela está escrita en tres tiempos; cuento el pasado desde el presente y también el futuro porque aparece Luis Guzmán, un arquitecto que quiere escribir un libro.

J: ¿Qué tiene América Latina para ti?

M: América Latina a mí me da una energía enorme. Para mí es una respuesta. Me enganchaba pero no entendía por qué. Mis abuelos eran personas muy modestas que pudieron darle carrera con mucho esfuerzo a mi madre. Ellos pensaban que la cultura y la educación eran la base para que la familia saliera de la pobreza. Ese pensamiento lo continuaron conmigo. Yo entré en el colegio sabiendo leer y con ocho años leía a Julio Verne y a Stevenson. Mi abuelo me enseñaba geografía y a la tía Gloria, cuando vino, le hizo gracia que me supiera todas las capitales del mundo como un niño repelente. Para mí la tía Gloria y América Latina han sido el ponerle realidad a esos sueños de países lejanos y de atravesar paisajes inimaginables a través de los libros.

J: Y, ¿qué es Andalucía y qué sería España para ti?

M: Andalucía es mi referente, mi cultura, mi forma de estar en el mundo. Andalucía es mi patria. España es el Estado en el que vivo. No reniego de España en absoluto pero creo que la España real no tiene nada que ver con la que tenemos realmente. Creo que es un país tremendamente diverso y complejo y lo que nos están vendiendo es el reino de Castilla representado en Madrid. A ese diálogo todavía no resuelto entre el reino de Castilla y el de Aragón, que representa las luchas entre Madrid y Barcelona que tanto beneficia a ambas partes, le falta otra pata que es Andalucía.

Andalucía ha sido succionada culturamente desde el Estado y, sin embargo, España se conoce en el exterior por manifestaciones que son netamente andaluzas. Yo me rebelo contra este modelo de España pero eso no quiere decir que defienda la República Andaluza.

J: ¿Sigue vigente eso que pensaba tu abuelo de que la cultura servía para salir de la pobreza?

M: (Se ríe al escuchar la pregunta) Debe estar vigente. No hay futuro sin cultura. Vivimos momentos en los que se da a entender lo contrario pero yo creo que eso nos perjudica a todos. Si algo caracteriza a esta crisis es que están mandando los países menos cultos, por ejemplo Alemania, no los menos preparados, sino los menos cultos. Creo que los grandes momentos de la historia de la humanidad han estado ligados a la cultura mediterránea. Con todas las atrocidades que se hicieron en América, el descubrimiento supuso sacar a Europa de la Edad Media. Y, sin embargo, ¿detrás de las épocas de guerra quiénes han estado? Los vikingos (se ríe).

Estamos viviendo una especie de Eda Media oscura pero el mundo no tiene otro futuro que la cultura y la educación. Si el futuro es explotar los recursos naturales, ya estamos viendo que el cambio climático es una realidad. El modelo Rajoy y el modelo actual del mundo está agotado.

J: Tú te acercaste a Equo, ¿cómo está esa relación?

M: Creo que los cambios se pueden hacer desde la política pero se pueden hacer también desde la literatura, desde el trabajo de investigación; otros aspectos en los que yo me siento más cómodo. Eché en falta una cierta indefinición en Equo sobre el modelo de Estado y otro tipo de cosas que me hacían tener miedo de que se convirtiera en el partido de los cabreados de la izquierda, algo así como la UPyD de la izquierda. Todo esto me hizo ver las cosas desde afuera. A la izquierda le hace falta ponerse de acuerdo y se crean grupúsculos. Equo ha ido demasiado a lo pequeño por querer estar en posesión de la razón. A la derecha, en cambio, es dificilísimo romperla. Pero sí creo que la transformación de la izquierda pasa por el ecologismo.

J: A ti ¿cómo te ha tratado la vida?

M: Fantásticamente. Me considero un privilegiado aunque te puedo decir que no he tenido una vida fácil. Yo soy hijo de farmacéuticos y estábamos económicamente muy bien pero mi padre fue alcohólico y nos la hizo pasar putas a sus tres hijos. Todavía hoy, después de 27 años de su fallecimiento, lo estamos pagando.

Yo he intentado sacar de la vida siempre el aprendizaje, y el alcoholismo de mi padre me enseñó a saber lo que no debía hacer. También lo que hacía mi madre me enseñó a no hacer ciertas cosas.

Como farmacéutico no he conseguido transformar una profesión que no quiere cambiar.  Eso se podría vivir como un fracaso pero yo pienso que he puesto un granito de arena para otra guerra que se va a ganar y otros vendrán para rematar el trabajo. Llevo a gala que haya gente importante dentro de la profesión farmacéutica que no me vea bien porque eso significa que estoy donde quiero estar.

J: Estamos en una farmacia, estamos hablando de sufrimiento, hay mucha gente que sufre, ¿qué se puede hacer contra eso?

M: (Resopla) Estamos dándole pastillas al sufrimiento personal, medicalizando la soledad. Creo que no hemos crecido de una forma equilibrada. Por ejemplo, con la igualdad. Por culpa del capitalismo, si ahora hay dos sueldos en una casa, las cosas valen el doble. Nos crean la necesidad de tener cosas nuevas. Hay mucho sufrimiento y lo intentamos resolver con pastillas. Ha habido una destrucción absoluta de las redes, por ejemplo en los barrios. Ahora nadie conoce a nadie. Hemos debilitado a la sociedad y la hemos llenado de falsas felicidades como las pastillas o los teléfonos móviles.

J: ¿El mundo del libro necesita algún medicamento?

M: Hace falta tener actitud. No hay respeto por el creador literario. El escritor no tiene la remuneración que le corresponde como hacedor de cultura. Incluso hay gente que escribe que no tiene pudor a decirte que se han bajado un libro de internet. Sin embargo, nadie dice: “Vamos a robar un café en el bar de la esquina”. Eso hace que aumente el precio del libro y la cultura sea menos accesible a las personas. La cultura y la educación son básicas y deben ser accesibles.

J: ¿Qué libro recetarías tú?

M: Muchos libros. Podría recetar perfectamente el tuyo. Desde que escribo, me merece tanto respeto el escritor que no dejo ningún libro a medias por respeto al trabajo del autor. Cien años de soledad es un libro que me ha fascinado este verano y que me era insoportable hace mucho tiempo. ¿Tenía la culpa Gabriel García Márquez o la tenía yo? El 99,9% dirá que la culpa era mía. Creo que cada libro tiene su momento y me es difícil recomendar uno en concreto pero El gran Gatsby me encanta.

J: ¿Estás satisfecho de tu relación con la editorial Anantes?

M: Sí, yo me considero un privilegiado por haber sido el primer novelista de Anantes. Creo que si hubiera sido con otra editorial, no hubiera aprendido tanto al publicar Aquel viernes de julio por esa cercanía que tuvimos. Ahora le pediría a Anantes mucha más ambición. Espero de ellos que sean ambiciosos para que El guacamayo rojo pueda llegar a muchos sitios.

J: ¿Estás preparando algo nuevo? ¿Volverás a publicar con ellos?

M: Me preocupa el día a día, no pienso dónde publicaré todavía. Tengo que ver en mi propia carrera qué es lo más conveniente. Quizás pueda estar en condiciones de concursar para ganar proyección con mi próximo trabajo.

J: ¿Qué autor te ha sorprendido de los que has conocido últimamente?

M: Me han gustado mucho Sara Mesa y Eva Díaz Pérez a las que he conocido personalmente y también la premio Nobel Alice Munro, a la que empecé a leer antes de que le dieran el Nobel. En los últimos años he descubierto a muchos autores de Norteamérica como Munro, John Cheever o Scott Fitzgerald.

J: De todos ellos habrás aprendido algo, ¿qué tienes tú que enseñar?

M: Mi punto fuerte es la creación de tramas y la creación de personajes. Creo que son tramas bien conseguidas, la lectura es ágil porque describo a los personajes a través de lo que hacen y son personajes poliédricos. Pero también tengo fallos. No sé si me lo ibas a preguntar, pero te lo digo ya: tengo que mejorar mi prosa. Esto tiene que ver con que vengo de textos científicos en los que la lectura es menos detenida. Es algo que estoy mejorando.

J: El Betis está para Stephen King, ¿para quién estaría el Sevilla?

M: Es una pena que el Betis esté para Stephen King y el Sevilla estaría en su tónica histórica. Lo malo es pensar que estamos muy bien porque al Betis le va muy mal. Yo defiendo que tienes que ser del equipo de tu ciudad. Me gusta que en esta ciudad haya dos equipos. Debe ser muy aburrido ser de Zaragoza, por ejemplo. Tela, tela de aburrido.

J: ¿Y qué tiene de novela el Sevilla?

M: Mucho menos que el Betis. El Betis siempre ha sido mucho más simpático por cosas en las que históricamente no estoy de acuerdo. El Sevilla siempre que ha sido fuerte se ha asemejado a lo que hoy es el Atlético de Madrid; un equipo incómodo. El esfuerzo y el ser equipo es su seña de identidad. Lo mismo pasa con el escritor, se piensa que el escritor es alguien inspirado, y detrás de un escritor hay un ‘taco’ de trabajo. Hay un trabajo de matemáticas, de ligar las piezas, de estrategia. ¿Qué sería el Atlético de Madrid sin el dibujo táctico de Simeone? El escritor necesita levantarse cuando recibe un penalti injusto. Eso es la verdad de la escritura. Detrás de un escritor hay trabajo, trabajo, trabajo.

Yo me siento mucho más cercano al Sevilla de las dos copas de la UEFA o al Atlético de Madrid de ahora que al Brasil del 70, aunque era una maravilla verlo jugar.

J: ¿Habría que escribir una novela sobre los derbis?

M: Yo creo que sí. Un derbi de Madrid o Barcelona no tiene nada que ver con un derbi de Sevilla. Eso tiene que ver con la cultura. Yo no me imagino un derbi así en otra ciudad de España como no me imagino tampoco la Feria de Sevilla en Pamplona ni la manera de beber nuestra, que no tiene nada que ver con la manera de beber en unos Sanfermines. Nuestra cultura es diferente, aunque ellos pueden estar mejor preparados y tener un nivel de vida más alto. Cuando uno pisa Andalucía está poniendo los pies sobre una tierra que tiene civilización y paz desde hace miles de años, y eso no es gratuito.

J: La gente de dentro de cien años, ¿te recordará?

M: No lo sé ni me preocupa. En este país tan cainita la gente va a tu entierro para asegurarse de que has muerto y luego forma una leyenda con cosas que no dijiste y de las que no puedes defenderte. Lo que quiero es hacer las cosas lo mejor que sé y si eso puede servirle a alguien dentro de cien años, será maravilloso.

María Zaragoza: “La mía es una generación perdida para España”

María Zaragoza asiste con ilusión a la adaptación cinematográfica de su novela Realidades de humo, la cual corre a cargo del mexicano Jacko Loustaunau. Esta escritora manchega ganó con Dicen que estás muerta el premio de novela Ateneo Joven de Sevilla en 2010 y generó unas expectativas que confirmó con Los alemanes se vuelan la cabeza por amor, vencedora del premio Ateneo Ciudad de Valladolid en 2011. Aunque hay más, mucho más, en su bibliografía (poesía, relatos, cómic…), fueron estas dos premiadas obras las que me llevaron, afortunadamente, hacia ella.

María Zaragoza. Foto: Cynthia Bravo.
María Zaragoza. Foto: Cynthia Bravo.

JOSÉ: Dicen que estás viva. ¿Qué es lo próximo?

MARÍA: ¡Uf! No lo sé. Tengo acabados en este momento dos novelas, dos proyectos de cómic y tres cuentos infantiles. Quizá lo próximo que estoy escribiendo tiene un poco de terror, voy a intentarlo porque nunca he hecho terror ya que soy una persona que tiene mucho miedo a todo.

J: ¿Te da miedo ese reto?

M: No, los retos siempre son excitantes. Sé que no voy a dormir por las noches porque cuando escribo una novela estoy pendiente de la novela las 24 horas del día. Vivir esa obsesión con algo de terror me va a costar el sueño.

J: Viendo la edad que tienes y tu curriculum a mí lo que me da miedo es pensar en todo lo que te queda por hacer.

M: Si sintiéramos que ya lo hemos hecho todo nos pegaríamos un tiro al día siguiente. Cuantas más cosas te propongas mejor te irá en la vida porque siempre tendrás objetivos. Cumplir los 30 me supuso un shock porque vi que muchos de mis amigos sentían que lo que no hubieran hecho antes de esa edad les iba a costar mucho más. Yo creo que cuando decides que no vas a conseguir algo que deseas estás muerto. No te mueres poco a poco por tener una hipoteca, sino cuando dejas de tener objetivos.

J: ¿Cuál es la obra de la que te sientes más satisfecha?

M: La acabo de terminar de corregir. Se llama El amor y las bestias y tiene partes que no me parecía que las hubiera escrito yo cuando, además, reconozco anécdotas reales. Es el libro que quiero publicar bien y que tenga una buena distribución porque me parece que es lo mejor que he hecho hasta ahora. Lo ideal es no escribir nunca el libro que tienes en la cabeza.

J: ¿Joven fenómeno literario es una buena descripción de María Zaragoza?

M: No. Mi primer editor siempre decía que yo nunca he sido joven. Cuando escribí Realidades de humo me llamó un editor y me hablaba todo el tiempo de usted. Me preguntó si podíamos vernos en Madrid un miércoles a las 2 de la tarde y yo le respondí que tenía clase en la Universidad. Entonces me preguntó si impartía clase y yo le dije que recibía clase. Ahí fue cuando me empezó a tutear y me preguntó la edad que tenía, que eran veintitrés. Su respuesta fue un ataque de risa y decir “ahora me gustas mucho más”.

J: ¿Tú crees que te vendes bien de cara al público?

M: Creo que sí. Sé que la literatura es un producto pero a mí no deja de molestarme la cosa de venderse. La imagen cuenta pero no debería ser lo que más contara. La gente se quedó con que fui a recoger un premio con una corbata azul. A mí me parece aterrador cuando compañeros escritores te hablan de tu personaje y, sinceramente, yo no tengo ningún personaje, soy igual las 24 horas del día. Soy manchega, a veces digo barbaridades, me gusta ponerme medias oscuras y corbatas, me gustan los sombreros… y no lo hago para llamar la atención sino porque me visto así desde que empecé a escogerme la ropa.

A mí me haría mucha ilusión que la literatura se pudiera vender por ella sola, no por la persona que sale en la foto. Yo no soy un producto.

J: Transmites una sensación de ser un puro encanto.

M: (Se ríe a carcajadas). No te creas, soy un poco sociópata.

J: Detrás de esa sonrisa, ¿a ti qué te molesta?

M: Lo que más, la mala educación. Y las faltas de respeto a la integridad de una persona y a su trabajo. Por ese orden. Como cuarta cosa; la soberbia. A mí me han dicho varias veces que debería meterme en política y yo digo “¿en qué partido?”. Los partidos tienen un arma de pensamiento dependiente y yo no pienso igual que ningún partido. Y lo que más molesta es la soberbia de los políticos, que hacen declaraciones faltas de humildad como si nos dieran lecciones. Yo suelo confiar en todo el mundo pero cuando veo a los políticos haciendo cierto tipo de declaraciones me doy cuenta de que soy vengativa porque me dan ganas de hacerles daño. No estoy hablando de daño físico, esto es importante, me refiero a herir su orgullo.

J: ¿Las chicas son guerreras en tu caso?

M: Vivimos en una sociedad en la que la diferencia se condena. Muchas veces cuando alguien reclama tener personalidad propia la gente lo confunde con tener mal carácter. Sería muy enriquecedor que la gente tuviera capacidad para pensar de forma diferente, ponerse una cresta o un pantalón de cuadros.

Mucha gente sueña con poder comprar cosas cuando, en realidad, lo que uno debería querer es ser mejor persona, tener más cultura, mejoras sus capacidades, querer a su familia… ese tipo de cosas. Todo nos iría muchísimo mejor si intentáramos ser mejores personas. Pero vivimos en el triunfo de lo superficial y lo violento: si este roba, por qué yo no.

J: ¿Qué te dicen conceptos de moda como la talla 36 o los trendig topics?

M: Me he enterado hace bien poco de qué son los trending topics.

Lo de las tallas me molesta. Sobre todo que la talla 40 se pueda considerar a partir de ahora una talla especial, que siempre ha sido una talla M. Yo he tenido en la mano unos pantalones de la talla 32 y eso no se lo puede poner nadie salvo una niña de 6 años. ¿Por qué potenciamos que lo sensual sea tener el cuerpo de una niña de 6 años? Es retorcido. Yo no he hecho una dieta en mi puta vida. ¿Por qué la sociedad presiona para que consigamos un aspecto físico que no es sano o que, como la dieta Dukan, te fastidia el hígado? Entiendo que alguien haga dieta por salud pero no para que se le marquen las caderas por encima del bikini.

Por ejemplo, Natalie Portman es una mujer muy bella pero se le acaba la belleza en el cuello. Yo he visto un vestido de Natalie Portman en una exposición con un maniquí hecho a su medida. Tiene el cuerpo de una niña de ocho años. Cada vez que oigo a un tío decir que Natalie Portman está buenísima, me dan ganas de tirarle un zapato. Su anatomía es esa, ella no tiene la culpa. Es guapa como poca gente pero no puedes querer tener su cuerpo.

J: En un mundo descomunal, ¿cuál es tu fragilidad?

maría zaragoza 2

M: ¡Antonio Vega! Creo que los otros. Soy contradictoria, se me olvida con quién he quedado, no llamo a nadie, pero luego me preocupo excesivamente por los demás. Me pone muy nerviosa que la gente a la que quiero se queje de su vida y no haga nada por cambiarla, entonces me cargo con la responsabilidad de cambiársela yo. Y sufro mucho porque sé que no se puede salvar a quien no quiere ser salvado pero me sigo implicando.

J: ¿Qué te quita el sueño?

M: Lo único que me quita el sueño es la burocracia.

J: ¿Qué te quita la creatividad y cómo te vuelve?

M: Yo creo en ciclos. Empiezo con una voz de un personaje que quiere decir algo. Suelo comenzar a escribir una novela una media de cinco a diez veces hasta que paso de la página 70 y todo fluye mucho más. Luego, como a la mitad, siento un agujero durante unos dos meses o así y, de repente, la inspiración vuelve. La creatividad sólo se me puede fastidiar cuando estoy haciendo algo que no quiero.

J: ¿Te condiciona que el público espere algo de ti?

M: No, yo pienso en lo que yo quiero hacer.  Tienes que cumplir tus propias expectativas porque nunca vas a poder cumplir las de todo el mundo. Tener ansias por publicar es un error. Hay que tener un discurso que puedas mantener y mejorar para que no te arrepientas de haberlo publicado. No debes imitar a nadie.

J: ¿De quién has aprendido más como escritora?

M: De mi madre, aunque no es escritora es la crítica más dura que he conocido jamás. Ella me enseñó algo fundamental que es que los personajes de una novela tienen que ser congruentes con ellos mismos y no contigo. Y jamás tienes que juzgarlos en el papel, que sea el lector el que piense lo que quiera. Arriésgate a que el lector piense mal de ti.

J: ¿Estás enamorada de alguien o de algo?

M: Yo sí. Creo que para escribir hay que estar enamorado. Por lo menos de algo, si no es de alguien. Las pasiones son las que te mueven a sentarte frente a un folio en blanco.

J: ¿Tú te volarías la cabeza por amor?

M: Yo no. No hay nada ni nadie que tenga la capacidad para hacerme perder el gusto por vivir. Lo mejor que puedes hacer si alguien te quita ese gusto es llorarlo, matarlo, enterrarlo y a otra cosa.

J: ¿Qué es más negro, tus novelas o la vida misma?

M: La vida es como cada uno la quiera hacer aunque hay cosas que escapan a nuestro control. Por la serie Médium me enteré de que todas las personas que sobrevivieron a haber saltado del Empire State, aproximadamente cuando caían por el piso décimo o noveno, concluyeron que todos los problemas que les habían llevado a saltar tenían solución salvo el hecho de haber saltado del Empire State. Es verdad que estamos viviendo una época muy negra en la que hay cosas que escapan a nuestro control pero creo que hay que tener una actitud positiva. La vida en sí es negra pero hay que tener una actitud que minimice esa oscuridad.

J: ¿Cuándo has estado más cerca de la felicidad?

M: Ahora mismo. Siempre hay que pensar que es ahora. No es un buen momento para decirlo pero hago lo que me gusta, estoy con quien me gusta, tengo un techo, dos gatos y una familia estupenda aunque ahora mismo no tenga un duro.

J: ¿Tiene remedio España?

maría zaragoza

M: Todo tiene remedio menos la muerte pero no están siguiendo los caminos para solucionar los problemas de España. La macroeconomía se va a resolver antes que la economía de la gente. Esta es una crisis muy agresiva porque vivíamos mucho mejor que en anteriores crisis. Los políticos deberían resolver los problemas de la gente pero son esclavos de los mercados. Se puede fastidiar todo por un rumor. La gente debería ver las dos películas de Wall Street (las de Oliver Stone) para que se dé cuenta de que estamos manejados por gentuza.

J: ¿Existen las generaciones perdidas?

M: Claro que no. Es una cosa que se dice para puntualizar que una serie de personas lo va a tener más difícil que los que han nacido antes o después. Lo que creo que se está transmitiendo es que mi generación no va a aprovechar todas las oportunidades que ha tenido. Los grandes genios de mi generación no se van a quedar aquí, es una generación perdida para España.

J: ¿Llevas la cuenta de lo que has ganado con tus libros?

M: No. No es tan difícil porque está por escrito. No es mucho, los escritores ganamos una mierda.

J: ¿Qué es para ti la bohemia?

M: El problema es vender la precariedad como si fuera algo romántico. El decir qué bonito es vivir en un piso con goteras y sólo tener dinero para escribir tus libros y beber café. Es el mismo discurso de la gente que dice que la cultura debería ser gratis. ¿Por qué pagas porque te arreglen una cañería y no quieres pagar por un libro? Detrás de un libro está quien lo escribe, unos correctores, una editorial, una distribuidora, un almacén, los libreros… Si quieres profesionales de la cultura tienes que pagar por ello. La cultura hay que cuidarla porque la cultura y la educación son la base de un pueblo. Alemania se está llevando a nuestros médicos y nosotros nos vamos a tener que convertir en un país de importación. Importaremos la cultura, las medicinas… la cura para el cáncer que haya encontrado un español en Alemania. Seremos borregos y ellos vivirán de puta madre y vendrán a nuestro país a que les sirvamos sangría.

J: ¿Hay algún libro que te haya gustado mucho pero dices “le cambiaría el final”?

M: Todos los de Murakami. Murakami escribe unas historias fantásticas que desarrolla estupendamente pero, de repente, se mete en un jardín del que no sabe salir. Me cabrea.

J: ¿Has conseguido algo por tu cara bonita?

M: Algo pequeño. Las cosas más importantes (los concursos) han sido con gente que no podía verme la cara. Pero no, porque para los cánones burgueses yo estoy gorda.

J: Pero tú tienes un no sé qué, ¿sabes lo que es?

M: Sí, sé perfectamente lo que es. Es que me da exactamente igual lo que vayan a pensar de mí. Antonio Gala me decía que todos los escritores tienen que tener un personaje y me dijo: “tú vas a triunfar porque no lo necesitas, ya eres un personaje.” Yo soy tal como me muestro. Si no sé algo, lo pregunto.  En octavo de EGB se corrió la voz de que yo era lesbiana y algunas niñas de mi edad, en esa época, pensaban que eso era algo que se contagiaba y no se me acercaban ni locas. Pues, qué le vas a hacer, ya madurarían y se darían cuenta de que ser lesbiana no es nada malo. Yo jamás digo con quién estoy porque no quiero que se me reconozca por con quién me acuesto, sino por lo que hago. Yo creo que genero mucha desorientación y la gente no sabe si me gustan las mujeres o si me gustan los hombres pero me da igual. Para qué voy a confirmar o desmentir nada. En el momento en el que las cosas se etiquetan se estropean y yo no me quiero estropear.

Joaquín Dholdan: “Ganarle otra vez a Brasil en Maracaná rompería el mito”

Joaquín Dholdan nació en Uruguay y, aunque lleva 15 años erradicado en Sevilla, se nota. Tiene una clínica dental en la calle Feria y su última novela, Estuario, fue publicada por Anantes a finales de 2013. No sólo escribe, sino que también actúa. Podemos verle encarnando al rey san Fernando en la webserie Capitán Nazareno inspirada en el cómic de Agustín Israel Barrera. Autor prolífico y bloguero empedernido, guarda buena relación con mucha gente, a pesar de eso, en esta entrevista, no se convidó a un mate. Será que no había desayunado todavía.

José Ibáñez y Joaquín Dholdan en un encuentro literario. Foto: Ismael Rojas.
José Ibáñez y Joaquín Dholdan en un encuentro literario. Foto: Ismael Rojas.

JOSÉ: Yo no sabía que san Fernando era uruguayo.

JOAQUÍN DHOLDAN: Ni yo lo sabía, eso fue idea de Jesús el de Un Gato en Bicicleta que me conocía y se le ocurrió que yo hiciera el personaje.

J:¿Qué es Uruguay, en qué se diferencia de Argentina y por qué existe?

JD: En una perspectiva mundial Uruguay y Argentina son la misma cosa. No debe haber dos países tan parecidos. No hay un motivo geográfico. Debería ser la misma región pero somos hijos del imperialismo. El imperialismo decidió en algún momento que ese puerto natural no fuera de nadie y fomentó la posible formación de una república independiente. Eso, con el paso del tiempo y las corrientes migratorias hizo que adquiriera una personalidad propia que podríamos llamar la república Oriental del Uruguay.

J:¿Qué le debe España a Uruguay?

JD: Haber sido el refugio, en un momento muy importante, de una cuna intelectual y política exquisita que forman los anarquistas que escaparon de la dictadura en España. Para suerte nuestra, esa gente cuajó allí y creó un país con unas características muy particulares con dos momentos cumbre. El primero se dio en la década de los 50 con leyes ultramodernas en ese tiempo como ley de divorcio, voto femenino, leyes laborales, que Uruguay fue de los primeros países que las tuvo, y el doble Campeonato del Mundo de Fútbol, que para nosotros es muy importante. Y el segundo es ahora: la legalización del aborto, de la marihuana, el matrimonio igualitario, el plan CEIBAL que logró una conexión con la educación en zonas muy muy marginales. Es uno de los países con más bajo índice de analfabetismo del mundo. Haber protegido a esa intelectualidad española repercutió en todo eso y en la misma España.

J: Tal y como está la situación en España y tal y como está en Uruguay con el gobierno de Pepe Mujica, ¿te dan ganas de volver?

JD: Sí, todas las noches. Eto’o dijo una frase preciosa que yo siempre se la robo… ¡Eto’o, eh!… dijo “Yo vivo en Europa pero duermo en África”. Yo, en cierto modo vivo en Sevilla y duermo en Montevideo. Me nombraste a Pepe (Mujica)… Hace como 3 años cuando Pepe recién estaba en el primer año de presidencia, hicieron Callejeros en Montevideo y se le encontraron en una esquina y le preguntaron por España. Entonces Pepe dijo: “España está cometiendo el error de estar más pendiente de Europa que de nosotros cuando nosotros somos realmente sus hermanos”. Yo creo que a España y a Portugal les iría mejor si hicieran alianza con el Mercosur.

J: ¿Qué te parece la situación actual de España?

JD: El imperialismo es esto. Los grandes capitales no tienen patria. Hay víctimas de guerra o de hambre. Acá el Santander te niega un préstamo pero en Uruguay te lo dan sin intereses… lo mismo que hacían acá hace 10 años. Yo a mis amigos los aviso pero es muy difícil no creer que tu vida pasa por tener el último iPad.

J: ¿Hay algún libro mejor que Las venas abiertas de América Latina de Galeano para entender la situación de esa parte del mundo?

JD: No sé si mejor pero hay varios muy buenos. Me gustaría que se escuchara más la opinión de los artistas. Jesús Vigorra le preguntaba en El Público Lee a los escritores latinoamericanos si América Latina tenía arreglo, Galeano dijo que sí. Yo tenía preparada mi respuesta si me hubieran llamado para ir al programa. Hubiera dicho que sí, que lo que no tiene arreglo es Europa. Y no había crisis.

Galeano también escribió Patas arriba. La escuela del mundo al revés, también está Prohibido pensar de Sandino Núñez. De todas formas, yo creo que la perspectiva debe ser occidental y no europea o latinoamericana.

J: ¿Dónde te sitúas con respecto al libro electrónico?

JD: Me va a gustar siempre el papel pero estamos en transición. No este, sino otro libro electrónico que todavía no se ha inventado será el libro del futuro. A mí me gusta el libro hasta cuando lo fotocopian. Los libros son caros. Tenemos que combatir la piratería pero también el precio. Los músicos y los cineastas ya entendieron que se les había ido de la mano el precio. Lo importante es que el libro llegue a la gente, no importa cómo.

J: ¿Distingues de alguna forma entre lo que publicas en papel o lo que ofreces en internet?

JD: No. Manuel Vilas dice que tiene un blog porque es gratis. Hernán Casciari ofrece su revista gratis y si te gusta la puedes comprar después de haberla leído. Creo que tenemos que aprender de este tipo de experiencias. Yo tengo ciertas cosas publicadas en mi blog que son mejores que otras que publiqué en papel.

J: ¿Quién es más conocido mundialmente Benedetti o Forlán?

JD: Lamentablemente, Forlán, que ahora se va a jugar a Japón donde quizás no conozcan a Benedetti. A mí me gustaría que la gente conociera a Benedetti pero más a Onetti o a Felisberto Hernández. Pero el fútbol tiene una penetración bestial, un Mundial es uno de los pocos momentos en que todos los países del mundo estamos de acuerdo en cuáles son las reglas del juego.

J: ¿Cómo se ganan dos copas del Mundo con sólo 3 millones de habitantes?

JD: Uno de los grandes misterios. Es un fenómeno cultural. En Uruguay, al nacer, tu primer regalo es un balón. También tiene que ver con la migración, con la cultura inglesa. La gente entiende la vida a través del fútbol, desde los intelectuales hasta las clases más populares que descargan su furia gritando en una cancha. En el último clásico Peñarol-Nacional hubo una gran pelea en la cancha y el juez condenó a los jugadores por las agresiones y por el mal ejemplo para la sociedad.

J: ¿Qué hará España en el Mundial de Brasil y qué hará Uruguay?

JD: España el Mundial lo va a perder y está bien eso. Debe aprender que no importa y recuperar la humildad perdida por culpa de los periodistas deportivos no por culpa del seleccionador o de los jugadores que, a veces, parecen más listos que los periodistas deportivos, debe ser el único lugar del mundo en el que eso pasa.

Uruguay tiene el reto de sobrevivir en el primer grupo de la historia en el que juegan tres campeones del mundo: Italia, Inglaterra y nosotros más Costa Rica que no te extrañe que sea la que pase. Si sobrevive, llegará lejos, pero será milagroso salir campeón. Soñamos con otra final en Maracaná contra Brasil pero rompería el mito del maracanazo.

J: ¿Cuántas veces hay que probar el mate para que te guste?

JD: El mate tiene un componente social que no tiene la cerveza; se puede conversar y tomar al mismo tiempo. Hay truco. Se puede empezar por el mate dulce pero al mate amargo hay que tenerle paciencia, inclusive para los tomadores de mate los primeros dos o tres son demasiado amargos.

J: ¿Qué tienen en común Montevideo y Sevilla?

JD: Tienen muchas similitudes. Montevideo es más grande pero tiene la misma población que Sevilla. La personalidad de la gente es parecida y a nivel cultural tienen mucha semejanza, ambas son ciudades del sur del país y capitales. A nosotros nos pasa que al ser capital del Uruguay tenemos una cierta actitud con respecto al resto del país que no puede ser demasiada porque tenemos Buenos Aires al lado. Yo creo que a Sevilla le pasa eso también. Es la capital de Andalucía pero tiene en Madrid y Barcelona a sus hermanos mayores.

J: Palabras prohibidas a uno y otro lado del Atlántico

JD: En Uruguay no se puede decir coger ni las señoras se pueden llamar Concha. No es buena idea decir en Uruguay que una mujer es pija. Mi mujer me dijo al llegar acá: “Trabajo en una tienda de pijas” y yo dudé de que fuera buena idea. Hay un palo flamenco que se llama cachucha, eso en Uruguay se utiliza para referirse al coño. Por el otro lado, un uruguayo no debería decir en España “correte a un lado”.

J: ¿Hay mucha guasa con la marihuana?

JD: Hay drogadictos de todo el mundo queriendo irse a vivir al Uruguay ahora (se ríe).  Es un tema de evolución, no es obligatorio fumar marihuana, simplemente está permitido.

J: ¿Cómo tiene los dientes un odontólogo?

JD: Tristemente depende de la cuna de la que uno venga. En Uruguay uno puede conocer la clase social de la persona por la boca y en España va a empezar a pasar lo mismo. Yo sufrí una boca peor porque venía de un barrio humilde y tuve que hacer la carrera para arreglármela.

J: ¿Por qué saliste de la Facultad de Odontología de Sevilla?

JD: Yo viene a Sevilla gracias a la Facultad pero llegó un momento en que tuve que elegir porque tenía tres profesiones: mi consulta, las clases en la Facultad y escribir. El ambiente universitario es muy competitivo con unos valores que no son exactamente los que a mí me gustan. En Uruguay la Universidad es pública, es laica, gratuita, cogobernada, autónoma, se dan debates, la presencia estudiantil es muy importante… Yo propuse una serie de cambios que no se iban a dar con una serie de talleres, fundé una ONG que hoy se mantiene pero me tuve que salir de la Facultad.

J: ¿Cómo resumimos tu biografía?

JD: Mi prioridad es escribir. Con diez años dije en mi casa que quería escribir y entonces mi familia me respondió que me iba a morir de hambre porque en Uruguay ya había dos o tres escritores de éxito que lo iban a seguir siendo hasta que se murieran. Me dijeron que eligiera una profesión con la que vivir y con la que me identificara. Tuve un momento en que pensé que me había equivocado, que me tenía que haber dedicado solo a escribir pero he podido compatibilizar ambas cosas, aunque tengo cierto estigma de que entre los escritores soy el dentista y entre los dentistas soy el escritor.

J: ¿Con qué personajes te identificas?

JD: Me gustan mucho las obras de Manuel Vilas. Me identifico también con los personajes y con la obra de Sara Mesa. En Uruguay me gusta mucho Henry Trujillo por el suspenso y Mario Delgado Aparaín que tiene un libro que se llama La balada de Johnny Sosa que es un negro sin dientes que canta blues en prostíbulos. El negro tiene una prótesis dental. Me identifico con él como paciente.

J: ¿Qué le debes a otros escritores?

JD: Todo. Ojalá le dieran el nobel a Stephen King, un escritor popular que tiene cosas excepcionales y que me dio el mejor consejo para un escritor: escribir mucho y leer mucho. Luego hay otros autores a los que les debo mucho como Quiroga, Alejandro Dolina, Manuel Vilas, Vila-Matas, Fernando Mansilla… seguramente a vos.

J: ¿Te han dado las gracias por escribir alguna vez?

JD: Sí. Yo escribía cuando estudiaba en la revista Prisma de la Asociación Odontológica de Uruguay. Hacía una página de humor en una revista que llegaba a todo el país a dos mil odontólogos y recibía la repercusión de forma inmediata en la Facultad. Recientemente sacaron un cuento mío en una separata.

J: ¿Qué te gustaría que le pasara a Estuario?

Estuario, Joaquín Dholdan. Anantes Gestoría Cultural, Sevilla, 2013.
Estuario, Joaquín Dholdan. Anantes Gestoría Cultural, Sevilla, 2013.

JD: Que lo leyera mucha gente, que fuera de mano en mano y trascendiera. También quisiera que la gente fuera a otras lecturas a través de Estuario y que la gente se acercara a la duda, a las dudas que planteo en la novela. La duda acerca. No le hagas caso a las cosas de las que estoy seguro porque te puedo alejar si no estás de acuerdo, en cambio si te planteo una duda nos hacemos compañeros de duda.

J: ¿Cuál es el sol de tu bandera?

JD: Mi familia. Yo dudo mucho de poner agradecimientos en mis libros porque siempre se queda fuera mucha gente pero me cuesta obviarlo porque yo tengo un espacio y un tiempo para escribir gracias a mi esposa y mi hijo. Hace muchos años que tengo resuelto con quién duermo cada noche y eso me hace ganar tiempo para ponerme a escribir.

Génesis Lence: “Quiero fotografiar la luna”

Génesis Lence nació en Vigo en 1984 pero para nada pertenece a una generación perdida. Su trabajo como fotógrafa la ha llevado a conocer y explorar lugares como Rumanía, Macedonia y el continente helado de la Antártida. Ya lleva varios años afincada en Sevilla, donde tiene su estudio fotográfico y prepara su primer cortometraje de nombre Sordas. También participa en otros proyectos como el largometraje Tarántula Blues.

Génesis Lence en la Antártida. Foto: Julio Casta.
Génesis Lence en la Antártida. Foto: Julio Casta.

JOSÉ: ¿Qué es la gente real?

GÉNESIS: Todos somos gente real. Cuando yo me refiero a que me gusta fotografiar gente real, lo que quiero decir es que la fotografía que a mí me gusta es sin aderezo, sin maquillajes, sin pretensiones. Yo quiero que a mí me acepten con mis defectos, del mismo modo en que acepto los defectos del que tengo enfrente, por esos mis retratos son cristalinos.

J: ¿Photoshop es el demonio?

G: No, para nada. Es una herramienta. Toda imagen tiene que ser procesada igual que todavía lo hago yo en ampliadora. No me gustan los montajes, por ejemplo, pero no desprecio el trabajo de otros. Yo disfruto la preproducción, pero el procesado es totalmente necesario y Photoshop es una herramienta más.

J: ¿Qué prefieres, la fotografía en estudio o en la calle?

G: Son completamente diferentes. El estudio sirve para que tú y la otra personas os desnudéis. En el estudio puedo crear la realidad que yo quiera pero en la calle veo la vida pasar, soy una espectadora que puede captar la realidad.

J: ¿Te gusta estar delante de la cámara?

G: Sí y no. Sí, porque me conozco y sé lo que quiero pero soy muy celosa con la gente que no conozco. No me abro con cualquiera. He sido fotografiada por personas a las que admiro pero aquel al que no admiro no me interesa que me fotografíe.

J: Dime una hora del día y una fecha del año para fotografiar en Sevilla.

G: (Se lo piensa) Enero a las 2 de la tarde porque el sol cae más oblicuo y te da una sombra proyectada que da mucho volumen.

J: ¿Qué no fotografiarías nunca de Sevilla?

G: Un váter ni tampoco la Semana Santa, que es algo que no me llega ni emociona, pero no la odio. A mí no me emociona.

J: ¿Cómo te sientes en Sevilla?

G: Yo siempre me siento de paso. En cualquier sitio en el que he estado me he sentido de paso. Considero que nada es eterno. Pero me siento bien en Sevilla, esta ciudad me ha acogido y me siento a gusto. He crecido aquí.

J: ¿Qué tal en la Antártida?

Foto: Génesis Lence.
Foto: Génesis Lence.

G: Es lo mejor que me ha pasado en la vida, llegar allí y saber que has llegado después de pelear mucho para conseguir estar en un proyecto tan grande. La Antártida es algo que al principio no asimilas, pasan muchos días hasta que te das cuenta de dónde estás. Fue un proyecto bellísimo a pesar de las dificultades y las restricciones. Ese proyecto no hubiera sido posible sin mi compañero Julio Castaño. Luego hicimos la exposición en Sevilla, en el Foro de la Biodiversidad del CSIC, donde se registraron 6.300 visitas en tres meses… La Antártida está en mí, no he vuelto a ser la misma. Ya no veo la vida igual.

J: ¿Se puede salir a la aventura para hacer fotos o hay que ir con un plan establecido siempre?

G: Yo nunca he podido estar sola. Es imposible, improbable y peligroso. Hay que tenerlo todo controlado. Ni en la Antártida estuve sola. A veces te ponen restricciones y hay que entablar pequeñas luchas que se ganan con unas risas, un paquete de tabaco… y, otras veces, son más difíciles de ganar.

J: ¿Qué sitio te queda por fotografiar?

G: La Luna. Yo quiero llegar a la luna. Pero, bueno, un objetivo más cercano es, por ejemplo, Kirguizistán, donde tengo a una amiga, un país muy pequeño al norte de China con unas condiciones morfológicas y religiosas que lo hacen muy interesante. Todo es cambiante y todo se puede volver a fotografiar.

J: ¿Cuál es el mejor momento que has fotografiado?

G: Todavía no ha llegado ese momento.

J: ¿La gente aprecia el valor de la fotografía?

G: Quiero creer que sí.

J: Eso de que cualquiera pueda convertirse en fotógrafo por un momento utilizando tan sólo un teléfono móvil, ¿cómo lo llevas?

G: La fotografía es súper natural en el ser humano. Todos queremos fotografiar el mundo que vemos. La tecnología hace salir a la luz a mucha gente con aspiraciones. Lo difícil no es usar la técnica, sino emocionar. En ese camino estamos todos; yo también.

J: ¿Prefieres la fotografía digital o la analógica?

G: El digital es un avance, permite hacer en medio día lo que antes hacías en dos, pero yo he disfrutado el revelado y la incertidumbre y eso es una pequeña droga. Eso te hace ser más concreto, controlar más cada disparo. Yo creo que todos los fotógrafos deberían primero pasar por carrete. Yo veo una diferencia entre los que han pasado por carrete y los que no.

J: ¿Vives la fotografía las 24 horas de cada día?

G: Sí. Si en un sitio no me gusta la luz que hay, la cambio.

J: Háblame de Sordas.

G: Es un proyecto mucho más ambicioso de lo que yo hubiera podido imaginar. Al principio era solamente un corto entre dos personas sordas y ahora es parte de mi vida. Trabajamos con ACISO, una asociación con la que estoy aprendiendo lenguaje de signos. Sordas es un corto que cuenta la historia de una madre y una hija sordas que tienen los típicos problemas que una madre puede tener con una hija: la protección, la lucha por la independencia y el mostrarle a tu madre que ella también tiene que aprender algo de ti. Son dos personajes que están solos y que son las mayores amigas y enemigas la una de la otra. Yo quiero que un sordo vea el corto y se pregunte si la actriz protagonista, Irene Pozo, es sorda, que no lo es.

J: ¿Qué otros proyectos tienes ahora?

G: Tengo otro corto sobre Macedonia, otro país en el que estuve viviendo. Trata de un niño que se da cuenta de que hay otro mundo fuera del suyo.

J: ¿Qué sientes cuando fotografías?

G: El sentimiento más especial es cuando encuentras la fotografía que estabas buscando, es como cuando te corres, se te nubla la vista.

J: ¿Cuál es tu luz?

G: Mi luz soy yo. Me costó muchos años darme cuenta de que mi barco estaba donde estuviera yo.

J: A ti, ¿qué te desenfoca el ánimo?

G: La desidia, la dejadez, la no-lucha.

Foto: Génesis Lence.
Foto: Génesis Lence.

J: ¿Hay alguna ventaja en ser gallega para ser fotógrafa?

G: (Se ríe y piensa la respuesta) La ventaja es al revés. A mí la fotografía me ha ayudado a ver Galicia de otra manera. La fotografía me ha ayudado a apreciar todos los momentos cotidianos. Por ejemplo, no como carne, pero me siento a ver la matanza y hacer fotos. Es verdaderamente alucinante volver a un momento como ese y verlo con otra información.

J: Te recordarán mucho o poco, ¿por qué?

G: Por no dejar de luchar. De mí pueden decir que tengo los cojones muy bien puestos.

J: Si sólo pudieras tener una cámara, ¿cuál sería?

G: La que no tengo dentro de la cabeza.

J: ¿Llevas alguna foto en la cartera?

G: Acabo de cambiar, pero suelo llevar a mi sobrina porque la amo y me hace ver el mundo nuevo otra vez.

J: ¿Tú cómo sales en la foto del DNI?

G: Mira… (saca su carné). Normal, ¿no?

J: ¿Hay fotos que te guardas para ti?

G: Si la gente fuera más abierta y menos estúpida, le enseñaría tantas cosas.  Lo he comprobado. La gente se vuelve gilipollas cuando hay algo que le supone un conflicto moral. Por favor, si llevamos viendo desnudos toda la vida de Dios.

J: ¿Dónde te gustaría ver una foto tuya?

G: En mi casa. Me cuesta mucho trabajo poner una foto mía en mi casa. Cuando ponga una, creceré.

Foto: Génesis Lence.
Foto: Génesis Lence.

J: En una situación de emergencia, ¿echarías una mano o harías la foto?

G: No puedo responder ahora. Todo es un instante. A veces te puede dar más por lo humano y a veces, no. Si te da tiempo a hacer la foto y ayudar… Yo he tenido que salir corriendo para que no me destrozaran la cámara.

J: ¿Algo que añadir?

G: Te falta algo que yo le preguntaría a otro fotógrafo.

J: Pregúntatelo y lo respondes.

G: Alguien a quién admiras y por qué. ¿Alguien a quien admiro? Un fotógrafo que cambió la historia del mundo. Se llama Lewis Hine, es de principios del XIX, e iba con una excusa a las fábricas diciendo que quería fotografiar los avances tecnológicos, cuando en realidad estaba documentando la explotación infantil. Su trabajo se publicó en The New York Times y ayudó a que se firmara la Declaración de los Derechos del Niño. Él utilizó verdaderamente la fotografía para cambiar el mundo.

Salvador Navarro: “Las editoriales me han defraudado”

El miércoles 19 de diciembre Salvador Navarro se sometió a una doble entrevista. La primera se la hizo un grupo de adolescentes que participa en un taller de periodismo en San Juan de Aznalfarache (Sevilla). La segunda se la concedió a Café José y es la que se presenta aquí. Salvador Navarro fue finalista del XIX Premio de Novela Luis Berenguer con su obra No te supe perder. La adaptación cinematográfica de dicha novela está pendiente de estreno en 2014. Mientras tanto, el escritor e ingeniero sevillano tiene ya otros dos títulos en el horno.

DSC_9400JOSÉ: ¿Si no existieran los libros?

SALVADOR: Sufriría, he nacido con ellos.

J: ¿Y si no existiera la ingeniería?

S: Sobreviviría sin problemas.

J: ¿Te quedas entonces con tu parte literaria más que con la otra?

S: Sí, yo me considero válido para buscarme la vida. La profesión es sólo una forma de ganarse el pan.

J: ¿Prefieres montar un libro o un numerito?

S: Un libro. Soy muy pudoroso para los numeritos. Soy una persona discreta.

J: Siendo una persona discreta, has elegido exponerte al público como escritor. ¿Qué tal llevas las críticas?

S: Lo llevo bien. Y si no lo llevara bien, mis principios me dicen que hay que llevarlo bien, que hay que ser humilde.

J: ¿Qué le falta a Salvador Navarro para romper las listas de ventas?

S: La calidad total que todavía no tengo y alguien que confíe en mí con fuerza.

J: ¿En qué consistiría esa confianza?

S: En que se me dé la oportunidad de darme a conocer. El mundo editorial está muy complicado y no hay paciencia.

J: ¿Qué te parece que algunos de los títulos más vendidos del año los hayan ‘escrito’ personajes como Belén Esteban y Jorge Javier Vázquez?DSC_9359

S: Que es un reflejo de la sociedad en la que vivimos. Yo admito que los lectores de Jorge Javier Vázquez y Belén Esteban no van a ser nunca mis lectores, con lo cual no me preocupo por ellos.

J: ¿Qué tienes pendiente de publicar?

S: Tengo dos novelas: Huyendo de mí, que la escribí con muchas interrupciones y la considero una novela de transición; y El hombre que ya no soy que quiero presentarlo a un concurso. Estoy convencido de que va a ser una gran novela.

J: ¿Se puede superar No te supe perder?

S: Espero que sí. El techo nos lo ponemos nosotros mismos y yo intento siempre superarme.

J: ¿Cuál es el libro de otro autor que a ti te hubiera gustado escribir?

S: Brooklyn Foolies de Paul Auster. Me encanta esa novela. Me gustaría también haber escrito algo de lo que ha escrito el húngaro Sándor Márai. La amaba de Anna Gavalda… tengo muchos libros que me hubiera gustado escribir, porque me siento proyectado en ellos.

J: Si sólo pudieras salvar un libro ¿cuál sería?

S: Sinuhé el egipcio de Mika Waltari

J: ¿Cómo ves lo de los concursos? ¿Los premios son de verdad? ¿Hay fullería?

S: Hay fullería (se ríe), pero en determinados premios conceden finalistas. Yo intento colarme en el finalista, porque he hablado con editores y me han dicho que hay premios amañados. Desde que quitaron el finalista en el Premio Nadal, no me presento. Antes confiaba en ese certamen. Creo que el juego no es del todo limpio, entonces sólo participo en los pocos concursos en los que creo que existe pureza.

J: ¿A quién le darías el Nobel de Literatura en 2014 si estuviera en tu mano?

S: Por supuesto a Paul Auster. Dudaría a Murakami, porque le veo cierta base falsa. Y de los españoles, a Muñoz Molina.

J: ¿Cómo escritor qué es lo más bonito que te han dicho?

S: Lo que más me gusta es que una frase de mis novelas haya llegado al corazón de alguien. A veces recibo algún mensaje, eso es lo más bonito.

J: Dime una frase de otro autor.

S: Lo que distingue a la amistad del amor es la certidumbre. No me digas de quién es, porque voy a decir Marguerite Yourcenar, pero no estoy seguro. (No es literalmente así, pero sí, es de Yourcenar la frase).

J: ¿Cuándo se va a estrenar la película basada en tu novela No te supe perder?

S: Eso quisiera saber yo. Estoy un poco desesperado con el director, porque es tan perfeccionista que no termina nunca el montaje. Si me entregaran un Goya por el mejor guión, que creo que nos lo pueden dar, no haría alabanzas al director (Manuel Benito de Valle).

J: Tú que te llamas Salvador. Dime una cosa, ¿al Betis hay quien lo salve?

S: Los béticos, porque siempre vamos a estar ahí.

J: ¿Has escrito ya tu obra maestra?

S: Lo mejor está por llegar.

J: ¿Te retirarás después de haber escrito lo mejor?

S: Seguiré.

J: Cuando hayas publicado la mejor, ¿cómo presentarás las siguientes?

S: Creeré que cada novela es mejor que la anterior, aunque no lo sea.

J: ¿A qué escritor no soportas?

S: A Camilo José Cela. Y de los que están vivos; Almudena Grandes. Pienso igual que ella políticamente, pero me resulta empalagosa.

J: ¿Cómo te llevas con la política?

S: Bien, soy muy político. De izquierdas, pero sin partido.

J: ¿Qué piensas sobre la crisis?

S: Es un reflejo de la poca calidad humana de nuestra generación. Hemos sido lobos, todos, yo el primero. La solución está en las leyes. Se ha demostrado a lo largo de la historia que el hombre es un lobo para el hombre y hay que encontrar leyes para tapar esa maldad.

J: ¿Crees que el Gobierno de Rajoy hace una política para perseguir a una clase social en concreto?

S: Son tan torpes que ni siquiera eso. Son torpes y no saben dónde van. Lo que menos les preocupa es el bienestar social de las personas.

J: ¿Quién es Mariángeles y qué representa en tu vida?

S: Es mi mejor amiga y lo doy todo por ella. Es mi alter ego y mi consejera.

J: ¿Tu amor tiene nombre?

S: Tiene nombre pero no lo voy a decir.

J: No te supe perder es una novela negra que por su contenido ha sido muy vinculada al ámbito de la violencia machista, ¿cómo llevas esto?

S: Regular porque no fue escrita con esa intención. Lo que ocurre es que es muy atractivo como motivo de venta.

J: ¿Qué prefieres, un buen contrato editorial o un buen público?

S: Un buen público.

J: Todavía no te has hecho rico con ningún contrato editorial, ¿verdad?

S: Para nada. Estoy muy defraudado con el mundo editorial. Pero no pienso en los contratos, sino en llegar al mayor número de personas. Estoy muy defraudado con las cuatro editoriales con las que he publicado, las cuatro. Lo digo a boca llena.

J: ¿A ti siempre te quedará París? ¿Con quién?

S: Sí, tengo media vida allí. Soy muy crítico con París como lo soy con Sevilla. ¿Con quién? Con la misma persona con la que llevo diez años.

J: ¿Cuál es tu secreto para escribir bien?

S: La constancia, observar mucho al ser humano y, sobre todo, leer mucho.

J: ¿Qué es lo más importante que has aprendido en un taller de escritura?

S: La disciplina. No me pongo horarios porque no quiero crearme más presiones de las que tengo. Soy muy disciplinado y sé que cuando tenga un hueco me voy a poner a escribir.

J: ¿Qué dejarías a día de hoy como legado?

S: Me gustaría que la gente que me conoce se sintiese orgullosa de haberme conocido.

J: ¿Salvador Navarro es un buen escritor, regular o malo?

S: Es un tipo que sabe contar historias.

J: ¿Cuánto pagarías por un libro tuyo?

S: Lo que vale. Hace poco tuve una charla con una muy buena lectora que apoyaba el mundo del e-book y del pirateo. Yo soy partidario de pagar el libro, porque, primero hay que pagar al que escribe y, segundo se disfruta más cuando te gastas el dinero, que tanto cuesta ganarlo, en literatura. Provoca incluso que trates con más cariño el libro.

J: Pero el escritor es el que menos gana al final.

S: A las pruebas me remito. Yo afortunadamente no me gano la vida con esto, pero me jode por la gente que sí quiera o necesite ganarse la vida con la literatura.

J: ¿Prefieres tener sexo o escribir?

S: Las dos cosas.

J: Pero las dos cosas a la vez no se pueden hacer.

S: No (se ríe), cada cosa en su momento.

J: ¿Por qué no se publicó Tres (su primera novela)?

S: Porque no tenía la calidad suficiente.

J: ¿Y qué pasó con ella?

S: La tengo en un cajón y la gente que me quiere la tiene en su cajón. Hay varios ejemplares por ahí rondando.

J: No ha habido ninguna respuesta off the record.

S: (Asiente) ¡Qué graciosa la entrevista!

SAN JUAN DE AZNALFARACHE

miércoles, 19 de diciembre de 2013.

Bar Esquina Cortés, calle Betis, 2.

2 cafés con leche: 2 euros.

Reyes Aguilar: “Le negaría mi firma a Wert y al rey Juan Carlos”

La mañana del miércoles, una mujer me espera en la Alameda. Sabe que le voy a hacer algunas preguntas, pero no espera que haya algunas tan comprometidas que tenga la opción de elegir si se publican o no sus respuestas. Reyes Aguilar, escritora, es la primera persona que se somete a la entrevista indiscreta de Café José.Reyes (1)

JOSÉ: Reyes, para verte casi que hay que pedir cita por adelantado. ¿Qué te ha traído hoy hasta aquí?

REYES: Tus barbas (carcajada). El aprecio que te tengo y que al fin y al cabo estamos en el mismo barco.

J: ¿Estás preparando otro libro?

R: Sí, el cuarto. El tercero sale ahora en diciembre. Es un ensayo sobre un ilustrador sevillano poco conocido que fue el autor del “Manque pierda”, Martínez de León. Lo que verdaderamente estoy escribiendo con placer es mi cuarta novela. Espero no terminarla nunca, porque eso significará que se me acaba el placer de escribirla.

J: ¿Va a ser tu mejor novela?

R: No, la mejor es la primera, El juego del hombre invisible.

J: Si la primera es la mejor, ¿cómo vendes el resto?

R: Porque el escritor escribe por puro placer y pura satisfacción personal. El tema económico es completamente paralelo a la palabra escritor.

J: ¿Te consideras ya escritora?

R: Pues sí porque cotizo a Hacienda por ello. Ya me meten el cuchillo del 21%. Por eso me lo creo, pero por lo demás no.

J: ¿La cultura debería estar exenta de impuestos?

R: Totalmente. Y, además, que se dieran facilidades para su difusión. La cultura es lo que nos hace libres. Ahí no deberían entrar los recortes, no ha lugar, para nada, en absoluto.

J: ¿Le negarías a alguien tu firma?

R: A Wert, al ministro Wert, por supuesto. Y al rey Juan Carlos.

J: ¿Y a del Nido?

R: No. Bueno, ahora sí, porque está condenado y es un delincuente, pero José María del Nido es el presidente del Sevilla, yo tengo muchos amigos sevillistas y el Sevilla forma parte de esta ciudad. Yo lo conocí, le di la mano y me pareció una persona muy coherente. Pero ya no. Ahora es un delincuente y no le doy ni mi mano ni mi autógrafo.

J: Pero tú eres del Betis. El Betis ahora mismo ¿da para una novela de terror?

R: Da para una novela de terror psicológico de Stephen King. En el Betis está pasando una cosa terrorífica que es que se está acabando con el sentimiento sustituyéndolo por los números y eso en el Betis es imposible. Es como quitar el verde y poner el negro. Eso no puede ser.

J: Pero sigues dentro del Betis.

R: Soy socia del club, miembro de la Peña Bética Rafael Gordillo y formo con otra bética la Asociación Bética Más Betis. Pretendemos unir dos cosas tan compatibles como la cultura y el Betis. Yo lo vivo, porque el Betis es uno de los ejes de mi vida.

J: La filosofía del manque pierda ¿se puede aplicar también a la vida?

R: El fútbol es lo de menos, el manque pierda es una manera de no desfallecer, de ser fiel a ti misma y de conseguir las metas que te propones. A mí el manque pierda me va a llevar a Nueva York y a vivir en el centro. El bético sufre mucho y sabe siempre cómo animar, luchar y salir adelante.

J: José de la Tomasa dijo una vez que el se hizo del Betis para perder, porque para ganar ya estaban los bancos, pero alguna vez estaría bien ganar algo, ¿no crees?

R: El Betis ha ganado la primera Copa de la democracia. Eso no lo ha hecho nadie. La final del 77 estaba preparada para que la ganara el Athletic de Bilbao. Habría sido una bomba que el rey recién nombrado en el cargo le hubiera entregado la primera Copa a los vascos. Para eso el Betis es diferente. Es el trofeo más importante que se ha conseguido en el fútbol nacional, ni UEFA ni Champions ni nada. Ése y la Liga del 35. Date cuenta que el Betis gana la Liga en 1935, la última Liga de la república, y al año siguiente estalla la Guerra Civil.

J: Si hoy se proclamase la Tercera República, ¿el Betis debería dejar de ser ‘Real’?

R: Lo de ‘Real’ es un mero atributo más. El Betis es grande por sí mismo. La monarquía es completamente innecesaria en estos momentos que corren.

J: ¿Qué edad tienes?

R: ¿Yo? Cuarenta y cuatro hermosos años. Soy como Benjamin Button, voy para atrás (se ríe descaradamente).

J: Y con cuarenta y cuatro años, ¿te consideras una madurita interesante?

R: Por supuesto. Decía Chavela Vargas que una mujer con pasado y un hombre con futuro es la pareja perfecta. La experiencia es un grado. Yo estoy ahora muchísimo mejor de coco y de todo que cuando tenía 20 años. En mi mejor momento.

J: Porque, ¿tú de dónde vienes?

R: Yo vengo de las nubes. Yo me he llevado toda mi vida en las nubes, viviendo un mundo de fantasía hasta que decidí que había que sacar todo eso. Entonces me dio por escribir.

J: ¿Crees en el amor?

R: (Se lo piensa mucho y responde con la boca pequeña). Pues… sí, pero con muchos matices.

J: ¿Y en el pecado?

R: (De inmediato) Sí, es lo mejor del mundo. El pecado es fundamental para entender el amor (se ríe).

J: ¿Las aventuras son sólo para los libros?

R: Las aventuras son fundamentales para vivir. Son buenas para todo; para el amor, para el trabajo…

En este momento, la entrevista entra en su fase indiscreta. A continuación se muestran sólo las preguntas que Reyes contestó on the reccord. El resto, quedan en el ámbito privado.

J: ¿Has cometido actos impuros?

R: Sí.

J: ¿Te arrepientes de algo?

R: No. Bueno, sí. Me arrepiento de no haber vivido más intensamente durante 20 años.

J: ¿Cuántos hombres se te escaparon y a cuántos escapaste tú?

R: Yo he escapado de muchos pero a mí sólo se me escapó uno. Y me arrepiento porque ya no está entre nosotros.

J: ¿Usarías una novela para vengarte de alguien?

R: Sí, ya lo he hecho. Me vengué de una profesora del colegio en mi primera novela. Ella podría verse reflejada, pero no lo entendería, porque para eso hay que ser inteligente. Pero el mensaje está ahí.

J: ¿Dices muchas palabrotas?

R: Alguna. Suelo decir “me cago en la leche” y cuando estoy súper cabreada digo “me cago en la puta de oro”.

J: Y cuando dices eso, ¿piensas en alguna puta en concreto?

R: No, porque es una expresión que usaba mi tío. A lo mejor era una puta muy famosa de la antigua Grecia.

J: ¿Cuándo tuviste sexo por última vez?

R: Hace dos días.

J: ¿Fue bien la cosa?

R: Estupendo.

J: ¿Por qué te gustan los hombres con barba?

R: Porque son masculinos. Me gusta que los hombres tengan pelos en las piernas y en los brazos y barba. Ahora se llevan los tíos con pendiente, con caras brillantes, con cejas depiladas, con vestidos brillantes… y a mí me parece que no hay nada como un tío en un andamio y un tío lo más masculino posible.

J: ¿Qué te parece la infidelidad?

R: A veces necesaria y a veces peligrosa.

J: ¿Y la culpa de quién es?

R: De nadie. Es la vida. Hay que ser del carpe diem. El sexo y el amor son cosas diferentes. Si tienes sed, bebes agua aunque lo que te guste sea la Casera. El problema es cuando te enamoras de la aventura.

J: En un momento de sed, ¿beberías de una fuente joven?

R: Pues… (se lo piensa) no. La experiencia es un grado para todo.

J: Para que todo vaya, ¿a ti qué te haría falta?

R: On the reccord, tener cierta estabilidad personal y mental. Libertad de pensamiento.

J: ¿A quién resucitarías?

R: A mi amigo Quini, el único hombre que dejé escapar. Hace 21 años que se fue sin decirme adiós.

SEVILLA

Miércoles, 11 de diciembre de 2013.

Café Piola, Alameda de Hércules, 57.

2 tés verde: 3 euros.

Muy bien Hecho en Buenos Aires

Hecho en Buenos Aires (HBA) es una revista diferente editada por periodistas profesionales y que venden a pie de calle personas en situación de marginalidad.

Desde su fundación en junio del 2000 su directora es Flora Merkin, quien lo mismo te recibe en el pasaje San Lorenzo donde se celebra la Feria del Nuevo Mundo en pleno barrio de San Telmo que en la sede de la revista en la avenida San Juan a un paso de Puerto Madero. Flora está siempre al pie del cañón para coordinar la labor de 3 trabajadores a jornada completa, más de diez colaboradores y entre 180 y 200 vendedores.

2012-12-26 16.43.25

 

HBA pertenece a la Red Internacional de Publicaciones de la Calle y es un proyecto único en la Argentina que toma como modelo el de la revista The Big Issue creada en Londres en 1991.

La intención de Merkin y su equipo va más allá de que el vendedor obtenga un techo para dormir o mejore su situación económica. “Se recupera la figura del trabajo para quien estuvo viviendo en la calle. Se trata de asumir la responsabilidad de ser protagonista del propio futuro de cada uno.”

Es un proyecto que no tiene nada que ver con la publicación española La Farola. “No existe un proyecto como el de HBA en España” dice Merkin.

Precisamente, llegar a España y a cualquier otra parte del mundo es uno de los próximos retos de HBA. La idea de vender la revista a través de internet es algo que se está madurando todavía, pero la experiencia nos dice que HBA suele conseguir lo que se propone.

Y hasta ahora lo que ha conseguido esta publicación de veinte mil ejemplares a la semana es hacerse un nombre y un sitio en la vida social de Buenos Aires. Prueba de su éxito son los 13 años de vida que HBA cumplirá en junio. El primer número de 2013 sale con el titular “Te lo dijimos 150 veces”. Centena y media son las ediciones que llevan Merkin y su equipo reclamando que “Todo somos responsables de la marginalidad. Si uno no hace nada, se convierte en cómplice.” Según la directora de HBA “La pobreza existe porque la sociedad lo tolera”, por eso “Nunca se termina de ayudar”. Afortunadamente, algo del mensaje ha calado en la gente porque “La gente compra la revista por solidaridad una vez. Las siguientes veces la compra porque le gusta el contenido”.

Pero HBA no es sólo una revista. Es una empresa social en la que también se desarrolla una interesantísima actividad cultural y de comercio a pequeña escala. Muestra de ello es la Feria del Nuevo Mundo que se empezó a realizar en diciembre del 2012 en la antigua sede la revista.

2012-12-26 17.29.49

En ella se pueden adquirir durante el fin de semana productos de agricultura ecológica, ropas y algunas de las obras de arte que salen de los talleres que coordina Américo Gapden (de pie en la fotografía junto a uno de los alumnos de artes plásticas).

Los talleres de arte venían funcionando por separado desde la fundación de la revista hasta que Américo Gapden asumió la coordinación de los mismos desde hace unos 4 años. En estos talleres de pintura y escultura (hay otros de  rap y poesía que coordinan otros profesores) desarrollan sus capacidades personas que “Iban a vender la revista y se encontraron con el arte” y con resultados muy buenos. En ellos se busca constantemente “el estado de creación”. Se trata de enseñar poniendo a prueba a los alumnos, a personas que están en situación de marginalidad pero que “si se limitaran a crear desde esa situación estarían haciendo siempre lo mismo”.

Gapden ha conseguido que los alumnos interaccionen entre ellos dándoles nuevos significados a sus propias obras a través de “la interpretación que hacen los otros”. Para él es un logro que acudan mujeres al taller, cosa que no sucedía al principio. “Yo también descubrí” dice Américo Gapden. “Yo descubrí que servía para enseñar, porque hasta empezar acá, yo sólo había sido alumno”.

HBA lleva 150 semanas saliendo a la calle para sacar de la misma calle a un grupo de gente que tiene mucho que contar. 150 semanas informando y entrevistando a personajes de la talla de Luis Alberto Spinetta, Bjork, Víctor Hugo Morales o Paul McCartney.