Martinica frente al volcán

El huracán María, que está amenazando ahora Puerto Rico, pasó antes por la isla Martinica, donde se dejó sentir no con tanta fuerza como en su vecina Guadalupe.

Martinica es una isla francesa enclavada en el mar Caribe.

Es la isla donde los indios caribes se subieron a la montaña y desde allí se arrojaron al vacío para no ser esclavizados. Antes se sacaron los ojos para no ver lo que iban a hacer.

Desaparecidos los caribes, se importaron a la isla esclavos africanos. Martinica es hoy una isla de negros tradicionalmente gobernada por hombres blancos y custodiada para Francia por gendarmes blancos. Con un partido nacionalista fuerte, depende económicamente del dinero francés. Es una isla acogedora, pequeña, llena de vida y de ron donde en cada casa se come arroz a diario. Se la conoce como la isla de las flores por motivos evidentes.

María ha dado un pequeño susto a Martinica, la isla que siempre sobrevive. En 1902 el volcán del Monte Pelée (pelado en francés) entró en erupción con tal virulencia y sorpresa que se llevó por delante la vida de 30.000 personas, prácticamente todos los habitantes de Saint-Pierre, que era entonces la capital de la isla. Sobrevivieron tan sólo tres personas. Una de ellas era un hombre negro llamado Louis-Auguste Cyparis, condenado a muerte y que sobrevivió gracias a la ubicación de la mazmorra en la que estaba encerrado. Después de la tragedia, Cyparis fue perdonado y contratado por el circo Barnum que lo exhibió como “el hombre que sobrevivió al juicio final”.

Saint-Pierre conserva hoy las ruinas de aquella catástrofe y vive de ellas. Poco más de 4.000 personas la habitan. La nueva ciudad vive del recuerdo de la agónica muerte de 30.000 martiniqueses que, frente al volcán, no tuvieron tanta suerte como los que la semana pasada se enfrentaron al huracán María.

                   

Anuncios