María Zaragoza asiste con ilusión a la adaptación cinematográfica de su novela Realidades de humo, la cual corre a cargo del mexicano Jacko Loustaunau. Esta escritora manchega ganó con Dicen que estás muerta el premio de novela Ateneo Joven de Sevilla en 2010 y generó unas expectativas que confirmó con Los alemanes se vuelan la cabeza por amor, vencedora del premio Ateneo Ciudad de Valladolid en 2011. Aunque hay más, mucho más, en su bibliografía (poesía, relatos, cómic…), fueron estas dos premiadas obras las que me llevaron, afortunadamente, hacia ella.

María Zaragoza. Foto: Cynthia Bravo.
María Zaragoza. Foto: Cynthia Bravo.

JOSÉ: Dicen que estás viva. ¿Qué es lo próximo?

MARÍA: ¡Uf! No lo sé. Tengo acabados en este momento dos novelas, dos proyectos de cómic y tres cuentos infantiles. Quizá lo próximo que estoy escribiendo tiene un poco de terror, voy a intentarlo porque nunca he hecho terror ya que soy una persona que tiene mucho miedo a todo.

J: ¿Te da miedo ese reto?

M: No, los retos siempre son excitantes. Sé que no voy a dormir por las noches porque cuando escribo una novela estoy pendiente de la novela las 24 horas del día. Vivir esa obsesión con algo de terror me va a costar el sueño.

J: Viendo la edad que tienes y tu curriculum a mí lo que me da miedo es pensar en todo lo que te queda por hacer.

M: Si sintiéramos que ya lo hemos hecho todo nos pegaríamos un tiro al día siguiente. Cuantas más cosas te propongas mejor te irá en la vida porque siempre tendrás objetivos. Cumplir los 30 me supuso un shock porque vi que muchos de mis amigos sentían que lo que no hubieran hecho antes de esa edad les iba a costar mucho más. Yo creo que cuando decides que no vas a conseguir algo que deseas estás muerto. No te mueres poco a poco por tener una hipoteca, sino cuando dejas de tener objetivos.

J: ¿Cuál es la obra de la que te sientes más satisfecha?

M: La acabo de terminar de corregir. Se llama El amor y las bestias y tiene partes que no me parecía que las hubiera escrito yo cuando, además, reconozco anécdotas reales. Es el libro que quiero publicar bien y que tenga una buena distribución porque me parece que es lo mejor que he hecho hasta ahora. Lo ideal es no escribir nunca el libro que tienes en la cabeza.

J: ¿Joven fenómeno literario es una buena descripción de María Zaragoza?

M: No. Mi primer editor siempre decía que yo nunca he sido joven. Cuando escribí Realidades de humo me llamó un editor y me hablaba todo el tiempo de usted. Me preguntó si podíamos vernos en Madrid un miércoles a las 2 de la tarde y yo le respondí que tenía clase en la Universidad. Entonces me preguntó si impartía clase y yo le dije que recibía clase. Ahí fue cuando me empezó a tutear y me preguntó la edad que tenía, que eran veintitrés. Su respuesta fue un ataque de risa y decir “ahora me gustas mucho más”.

J: ¿Tú crees que te vendes bien de cara al público?

M: Creo que sí. Sé que la literatura es un producto pero a mí no deja de molestarme la cosa de venderse. La imagen cuenta pero no debería ser lo que más contara. La gente se quedó con que fui a recoger un premio con una corbata azul. A mí me parece aterrador cuando compañeros escritores te hablan de tu personaje y, sinceramente, yo no tengo ningún personaje, soy igual las 24 horas del día. Soy manchega, a veces digo barbaridades, me gusta ponerme medias oscuras y corbatas, me gustan los sombreros… y no lo hago para llamar la atención sino porque me visto así desde que empecé a escogerme la ropa.

A mí me haría mucha ilusión que la literatura se pudiera vender por ella sola, no por la persona que sale en la foto. Yo no soy un producto.

J: Transmites una sensación de ser un puro encanto.

M: (Se ríe a carcajadas). No te creas, soy un poco sociópata.

J: Detrás de esa sonrisa, ¿a ti qué te molesta?

M: Lo que más, la mala educación. Y las faltas de respeto a la integridad de una persona y a su trabajo. Por ese orden. Como cuarta cosa; la soberbia. A mí me han dicho varias veces que debería meterme en política y yo digo “¿en qué partido?”. Los partidos tienen un arma de pensamiento dependiente y yo no pienso igual que ningún partido. Y lo que más molesta es la soberbia de los políticos, que hacen declaraciones faltas de humildad como si nos dieran lecciones. Yo suelo confiar en todo el mundo pero cuando veo a los políticos haciendo cierto tipo de declaraciones me doy cuenta de que soy vengativa porque me dan ganas de hacerles daño. No estoy hablando de daño físico, esto es importante, me refiero a herir su orgullo.

J: ¿Las chicas son guerreras en tu caso?

M: Vivimos en una sociedad en la que la diferencia se condena. Muchas veces cuando alguien reclama tener personalidad propia la gente lo confunde con tener mal carácter. Sería muy enriquecedor que la gente tuviera capacidad para pensar de forma diferente, ponerse una cresta o un pantalón de cuadros.

Mucha gente sueña con poder comprar cosas cuando, en realidad, lo que uno debería querer es ser mejor persona, tener más cultura, mejoras sus capacidades, querer a su familia… ese tipo de cosas. Todo nos iría muchísimo mejor si intentáramos ser mejores personas. Pero vivimos en el triunfo de lo superficial y lo violento: si este roba, por qué yo no.

J: ¿Qué te dicen conceptos de moda como la talla 36 o los trendig topics?

M: Me he enterado hace bien poco de qué son los trending topics.

Lo de las tallas me molesta. Sobre todo que la talla 40 se pueda considerar a partir de ahora una talla especial, que siempre ha sido una talla M. Yo he tenido en la mano unos pantalones de la talla 32 y eso no se lo puede poner nadie salvo una niña de 6 años. ¿Por qué potenciamos que lo sensual sea tener el cuerpo de una niña de 6 años? Es retorcido. Yo no he hecho una dieta en mi puta vida. ¿Por qué la sociedad presiona para que consigamos un aspecto físico que no es sano o que, como la dieta Dukan, te fastidia el hígado? Entiendo que alguien haga dieta por salud pero no para que se le marquen las caderas por encima del bikini.

Por ejemplo, Natalie Portman es una mujer muy bella pero se le acaba la belleza en el cuello. Yo he visto un vestido de Natalie Portman en una exposición con un maniquí hecho a su medida. Tiene el cuerpo de una niña de ocho años. Cada vez que oigo a un tío decir que Natalie Portman está buenísima, me dan ganas de tirarle un zapato. Su anatomía es esa, ella no tiene la culpa. Es guapa como poca gente pero no puedes querer tener su cuerpo.

J: En un mundo descomunal, ¿cuál es tu fragilidad?

maría zaragoza 2

M: ¡Antonio Vega! Creo que los otros. Soy contradictoria, se me olvida con quién he quedado, no llamo a nadie, pero luego me preocupo excesivamente por los demás. Me pone muy nerviosa que la gente a la que quiero se queje de su vida y no haga nada por cambiarla, entonces me cargo con la responsabilidad de cambiársela yo. Y sufro mucho porque sé que no se puede salvar a quien no quiere ser salvado pero me sigo implicando.

J: ¿Qué te quita el sueño?

M: Lo único que me quita el sueño es la burocracia.

J: ¿Qué te quita la creatividad y cómo te vuelve?

M: Yo creo en ciclos. Empiezo con una voz de un personaje que quiere decir algo. Suelo comenzar a escribir una novela una media de cinco a diez veces hasta que paso de la página 70 y todo fluye mucho más. Luego, como a la mitad, siento un agujero durante unos dos meses o así y, de repente, la inspiración vuelve. La creatividad sólo se me puede fastidiar cuando estoy haciendo algo que no quiero.

J: ¿Te condiciona que el público espere algo de ti?

M: No, yo pienso en lo que yo quiero hacer.  Tienes que cumplir tus propias expectativas porque nunca vas a poder cumplir las de todo el mundo. Tener ansias por publicar es un error. Hay que tener un discurso que puedas mantener y mejorar para que no te arrepientas de haberlo publicado. No debes imitar a nadie.

J: ¿De quién has aprendido más como escritora?

M: De mi madre, aunque no es escritora es la crítica más dura que he conocido jamás. Ella me enseñó algo fundamental que es que los personajes de una novela tienen que ser congruentes con ellos mismos y no contigo. Y jamás tienes que juzgarlos en el papel, que sea el lector el que piense lo que quiera. Arriésgate a que el lector piense mal de ti.

J: ¿Estás enamorada de alguien o de algo?

M: Yo sí. Creo que para escribir hay que estar enamorado. Por lo menos de algo, si no es de alguien. Las pasiones son las que te mueven a sentarte frente a un folio en blanco.

J: ¿Tú te volarías la cabeza por amor?

M: Yo no. No hay nada ni nadie que tenga la capacidad para hacerme perder el gusto por vivir. Lo mejor que puedes hacer si alguien te quita ese gusto es llorarlo, matarlo, enterrarlo y a otra cosa.

J: ¿Qué es más negro, tus novelas o la vida misma?

M: La vida es como cada uno la quiera hacer aunque hay cosas que escapan a nuestro control. Por la serie Médium me enteré de que todas las personas que sobrevivieron a haber saltado del Empire State, aproximadamente cuando caían por el piso décimo o noveno, concluyeron que todos los problemas que les habían llevado a saltar tenían solución salvo el hecho de haber saltado del Empire State. Es verdad que estamos viviendo una época muy negra en la que hay cosas que escapan a nuestro control pero creo que hay que tener una actitud positiva. La vida en sí es negra pero hay que tener una actitud que minimice esa oscuridad.

J: ¿Cuándo has estado más cerca de la felicidad?

M: Ahora mismo. Siempre hay que pensar que es ahora. No es un buen momento para decirlo pero hago lo que me gusta, estoy con quien me gusta, tengo un techo, dos gatos y una familia estupenda aunque ahora mismo no tenga un duro.

J: ¿Tiene remedio España?

maría zaragoza

M: Todo tiene remedio menos la muerte pero no están siguiendo los caminos para solucionar los problemas de España. La macroeconomía se va a resolver antes que la economía de la gente. Esta es una crisis muy agresiva porque vivíamos mucho mejor que en anteriores crisis. Los políticos deberían resolver los problemas de la gente pero son esclavos de los mercados. Se puede fastidiar todo por un rumor. La gente debería ver las dos películas de Wall Street (las de Oliver Stone) para que se dé cuenta de que estamos manejados por gentuza.

J: ¿Existen las generaciones perdidas?

M: Claro que no. Es una cosa que se dice para puntualizar que una serie de personas lo va a tener más difícil que los que han nacido antes o después. Lo que creo que se está transmitiendo es que mi generación no va a aprovechar todas las oportunidades que ha tenido. Los grandes genios de mi generación no se van a quedar aquí, es una generación perdida para España.

J: ¿Llevas la cuenta de lo que has ganado con tus libros?

M: No. No es tan difícil porque está por escrito. No es mucho, los escritores ganamos una mierda.

J: ¿Qué es para ti la bohemia?

M: El problema es vender la precariedad como si fuera algo romántico. El decir qué bonito es vivir en un piso con goteras y sólo tener dinero para escribir tus libros y beber café. Es el mismo discurso de la gente que dice que la cultura debería ser gratis. ¿Por qué pagas porque te arreglen una cañería y no quieres pagar por un libro? Detrás de un libro está quien lo escribe, unos correctores, una editorial, una distribuidora, un almacén, los libreros… Si quieres profesionales de la cultura tienes que pagar por ello. La cultura hay que cuidarla porque la cultura y la educación son la base de un pueblo. Alemania se está llevando a nuestros médicos y nosotros nos vamos a tener que convertir en un país de importación. Importaremos la cultura, las medicinas… la cura para el cáncer que haya encontrado un español en Alemania. Seremos borregos y ellos vivirán de puta madre y vendrán a nuestro país a que les sirvamos sangría.

J: ¿Hay algún libro que te haya gustado mucho pero dices “le cambiaría el final”?

M: Todos los de Murakami. Murakami escribe unas historias fantásticas que desarrolla estupendamente pero, de repente, se mete en un jardín del que no sabe salir. Me cabrea.

J: ¿Has conseguido algo por tu cara bonita?

M: Algo pequeño. Las cosas más importantes (los concursos) han sido con gente que no podía verme la cara. Pero no, porque para los cánones burgueses yo estoy gorda.

J: Pero tú tienes un no sé qué, ¿sabes lo que es?

M: Sí, sé perfectamente lo que es. Es que me da exactamente igual lo que vayan a pensar de mí. Antonio Gala me decía que todos los escritores tienen que tener un personaje y me dijo: “tú vas a triunfar porque no lo necesitas, ya eres un personaje.” Yo soy tal como me muestro. Si no sé algo, lo pregunto.  En octavo de EGB se corrió la voz de que yo era lesbiana y algunas niñas de mi edad, en esa época, pensaban que eso era algo que se contagiaba y no se me acercaban ni locas. Pues, qué le vas a hacer, ya madurarían y se darían cuenta de que ser lesbiana no es nada malo. Yo jamás digo con quién estoy porque no quiero que se me reconozca por con quién me acuesto, sino por lo que hago. Yo creo que genero mucha desorientación y la gente no sabe si me gustan las mujeres o si me gustan los hombres pero me da igual. Para qué voy a confirmar o desmentir nada. En el momento en el que las cosas se etiquetan se estropean y yo no me quiero estropear.

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