Salvador Navarro: “Las editoriales me han defraudado”

El miércoles 19 de diciembre Salvador Navarro se sometió a una doble entrevista. La primera se la hizo un grupo de adolescentes que participa en un taller de periodismo en San Juan de Aznalfarache (Sevilla). La segunda se la concedió a Café José y es la que se presenta aquí. Salvador Navarro fue finalista del XIX Premio de Novela Luis Berenguer con su obra No te supe perder. La adaptación cinematográfica de dicha novela está pendiente de estreno en 2014. Mientras tanto, el escritor e ingeniero sevillano tiene ya otros dos títulos en el horno.

DSC_9400JOSÉ: ¿Si no existieran los libros?

SALVADOR: Sufriría, he nacido con ellos.

J: ¿Y si no existiera la ingeniería?

S: Sobreviviría sin problemas.

J: ¿Te quedas entonces con tu parte literaria más que con la otra?

S: Sí, yo me considero válido para buscarme la vida. La profesión es sólo una forma de ganarse el pan.

J: ¿Prefieres montar un libro o un numerito?

S: Un libro. Soy muy pudoroso para los numeritos. Soy una persona discreta.

J: Siendo una persona discreta, has elegido exponerte al público como escritor. ¿Qué tal llevas las críticas?

S: Lo llevo bien. Y si no lo llevara bien, mis principios me dicen que hay que llevarlo bien, que hay que ser humilde.

J: ¿Qué le falta a Salvador Navarro para romper las listas de ventas?

S: La calidad total que todavía no tengo y alguien que confíe en mí con fuerza.

J: ¿En qué consistiría esa confianza?

S: En que se me dé la oportunidad de darme a conocer. El mundo editorial está muy complicado y no hay paciencia.

J: ¿Qué te parece que algunos de los títulos más vendidos del año los hayan ‘escrito’ personajes como Belén Esteban y Jorge Javier Vázquez?DSC_9359

S: Que es un reflejo de la sociedad en la que vivimos. Yo admito que los lectores de Jorge Javier Vázquez y Belén Esteban no van a ser nunca mis lectores, con lo cual no me preocupo por ellos.

J: ¿Qué tienes pendiente de publicar?

S: Tengo dos novelas: Huyendo de mí, que la escribí con muchas interrupciones y la considero una novela de transición; y El hombre que ya no soy que quiero presentarlo a un concurso. Estoy convencido de que va a ser una gran novela.

J: ¿Se puede superar No te supe perder?

S: Espero que sí. El techo nos lo ponemos nosotros mismos y yo intento siempre superarme.

J: ¿Cuál es el libro de otro autor que a ti te hubiera gustado escribir?

S: Brooklyn Foolies de Paul Auster. Me encanta esa novela. Me gustaría también haber escrito algo de lo que ha escrito el húngaro Sándor Márai. La amaba de Anna Gavalda… tengo muchos libros que me hubiera gustado escribir, porque me siento proyectado en ellos.

J: Si sólo pudieras salvar un libro ¿cuál sería?

S: Sinuhé el egipcio de Mika Waltari

J: ¿Cómo ves lo de los concursos? ¿Los premios son de verdad? ¿Hay fullería?

S: Hay fullería (se ríe), pero en determinados premios conceden finalistas. Yo intento colarme en el finalista, porque he hablado con editores y me han dicho que hay premios amañados. Desde que quitaron el finalista en el Premio Nadal, no me presento. Antes confiaba en ese certamen. Creo que el juego no es del todo limpio, entonces sólo participo en los pocos concursos en los que creo que existe pureza.

J: ¿A quién le darías el Nobel de Literatura en 2014 si estuviera en tu mano?

S: Por supuesto a Paul Auster. Dudaría a Murakami, porque le veo cierta base falsa. Y de los españoles, a Muñoz Molina.

J: ¿Cómo escritor qué es lo más bonito que te han dicho?

S: Lo que más me gusta es que una frase de mis novelas haya llegado al corazón de alguien. A veces recibo algún mensaje, eso es lo más bonito.

J: Dime una frase de otro autor.

S: Lo que distingue a la amistad del amor es la certidumbre. No me digas de quién es, porque voy a decir Marguerite Yourcenar, pero no estoy seguro. (No es literalmente así, pero sí, es de Yourcenar la frase).

J: ¿Cuándo se va a estrenar la película basada en tu novela No te supe perder?

S: Eso quisiera saber yo. Estoy un poco desesperado con el director, porque es tan perfeccionista que no termina nunca el montaje. Si me entregaran un Goya por el mejor guión, que creo que nos lo pueden dar, no haría alabanzas al director (Manuel Benito de Valle).

J: Tú que te llamas Salvador. Dime una cosa, ¿al Betis hay quien lo salve?

S: Los béticos, porque siempre vamos a estar ahí.

J: ¿Has escrito ya tu obra maestra?

S: Lo mejor está por llegar.

J: ¿Te retirarás después de haber escrito lo mejor?

S: Seguiré.

J: Cuando hayas publicado la mejor, ¿cómo presentarás las siguientes?

S: Creeré que cada novela es mejor que la anterior, aunque no lo sea.

J: ¿A qué escritor no soportas?

S: A Camilo José Cela. Y de los que están vivos; Almudena Grandes. Pienso igual que ella políticamente, pero me resulta empalagosa.

J: ¿Cómo te llevas con la política?

S: Bien, soy muy político. De izquierdas, pero sin partido.

J: ¿Qué piensas sobre la crisis?

S: Es un reflejo de la poca calidad humana de nuestra generación. Hemos sido lobos, todos, yo el primero. La solución está en las leyes. Se ha demostrado a lo largo de la historia que el hombre es un lobo para el hombre y hay que encontrar leyes para tapar esa maldad.

J: ¿Crees que el Gobierno de Rajoy hace una política para perseguir a una clase social en concreto?

S: Son tan torpes que ni siquiera eso. Son torpes y no saben dónde van. Lo que menos les preocupa es el bienestar social de las personas.

J: ¿Quién es Mariángeles y qué representa en tu vida?

S: Es mi mejor amiga y lo doy todo por ella. Es mi alter ego y mi consejera.

J: ¿Tu amor tiene nombre?

S: Tiene nombre pero no lo voy a decir.

J: No te supe perder es una novela negra que por su contenido ha sido muy vinculada al ámbito de la violencia machista, ¿cómo llevas esto?

S: Regular porque no fue escrita con esa intención. Lo que ocurre es que es muy atractivo como motivo de venta.

J: ¿Qué prefieres, un buen contrato editorial o un buen público?

S: Un buen público.

J: Todavía no te has hecho rico con ningún contrato editorial, ¿verdad?

S: Para nada. Estoy muy defraudado con el mundo editorial. Pero no pienso en los contratos, sino en llegar al mayor número de personas. Estoy muy defraudado con las cuatro editoriales con las que he publicado, las cuatro. Lo digo a boca llena.

J: ¿A ti siempre te quedará París? ¿Con quién?

S: Sí, tengo media vida allí. Soy muy crítico con París como lo soy con Sevilla. ¿Con quién? Con la misma persona con la que llevo diez años.

J: ¿Cuál es tu secreto para escribir bien?

S: La constancia, observar mucho al ser humano y, sobre todo, leer mucho.

J: ¿Qué es lo más importante que has aprendido en un taller de escritura?

S: La disciplina. No me pongo horarios porque no quiero crearme más presiones de las que tengo. Soy muy disciplinado y sé que cuando tenga un hueco me voy a poner a escribir.

J: ¿Qué dejarías a día de hoy como legado?

S: Me gustaría que la gente que me conoce se sintiese orgullosa de haberme conocido.

J: ¿Salvador Navarro es un buen escritor, regular o malo?

S: Es un tipo que sabe contar historias.

J: ¿Cuánto pagarías por un libro tuyo?

S: Lo que vale. Hace poco tuve una charla con una muy buena lectora que apoyaba el mundo del e-book y del pirateo. Yo soy partidario de pagar el libro, porque, primero hay que pagar al que escribe y, segundo se disfruta más cuando te gastas el dinero, que tanto cuesta ganarlo, en literatura. Provoca incluso que trates con más cariño el libro.

J: Pero el escritor es el que menos gana al final.

S: A las pruebas me remito. Yo afortunadamente no me gano la vida con esto, pero me jode por la gente que sí quiera o necesite ganarse la vida con la literatura.

J: ¿Prefieres tener sexo o escribir?

S: Las dos cosas.

J: Pero las dos cosas a la vez no se pueden hacer.

S: No (se ríe), cada cosa en su momento.

J: ¿Por qué no se publicó Tres (su primera novela)?

S: Porque no tenía la calidad suficiente.

J: ¿Y qué pasó con ella?

S: La tengo en un cajón y la gente que me quiere la tiene en su cajón. Hay varios ejemplares por ahí rondando.

J: No ha habido ninguna respuesta off the record.

S: (Asiente) ¡Qué graciosa la entrevista!

SAN JUAN DE AZNALFARACHE

miércoles, 19 de diciembre de 2013.

Bar Esquina Cortés, calle Betis, 2.

2 cafés con leche: 2 euros.

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Reyes Aguilar: “Le negaría mi firma a Wert y al rey Juan Carlos”

La mañana del miércoles, una mujer me espera en la Alameda. Sabe que le voy a hacer algunas preguntas, pero no espera que haya algunas tan comprometidas que tenga la opción de elegir si se publican o no sus respuestas. Reyes Aguilar, escritora, es la primera persona que se somete a la entrevista indiscreta de Café José.Reyes (1)

JOSÉ: Reyes, para verte casi que hay que pedir cita por adelantado. ¿Qué te ha traído hoy hasta aquí?

REYES: Tus barbas (carcajada). El aprecio que te tengo y que al fin y al cabo estamos en el mismo barco.

J: ¿Estás preparando otro libro?

R: Sí, el cuarto. El tercero sale ahora en diciembre. Es un ensayo sobre un ilustrador sevillano poco conocido que fue el autor del “Manque pierda”, Martínez de León. Lo que verdaderamente estoy escribiendo con placer es mi cuarta novela. Espero no terminarla nunca, porque eso significará que se me acaba el placer de escribirla.

J: ¿Va a ser tu mejor novela?

R: No, la mejor es la primera, El juego del hombre invisible.

J: Si la primera es la mejor, ¿cómo vendes el resto?

R: Porque el escritor escribe por puro placer y pura satisfacción personal. El tema económico es completamente paralelo a la palabra escritor.

J: ¿Te consideras ya escritora?

R: Pues sí porque cotizo a Hacienda por ello. Ya me meten el cuchillo del 21%. Por eso me lo creo, pero por lo demás no.

J: ¿La cultura debería estar exenta de impuestos?

R: Totalmente. Y, además, que se dieran facilidades para su difusión. La cultura es lo que nos hace libres. Ahí no deberían entrar los recortes, no ha lugar, para nada, en absoluto.

J: ¿Le negarías a alguien tu firma?

R: A Wert, al ministro Wert, por supuesto. Y al rey Juan Carlos.

J: ¿Y a del Nido?

R: No. Bueno, ahora sí, porque está condenado y es un delincuente, pero José María del Nido es el presidente del Sevilla, yo tengo muchos amigos sevillistas y el Sevilla forma parte de esta ciudad. Yo lo conocí, le di la mano y me pareció una persona muy coherente. Pero ya no. Ahora es un delincuente y no le doy ni mi mano ni mi autógrafo.

J: Pero tú eres del Betis. El Betis ahora mismo ¿da para una novela de terror?

R: Da para una novela de terror psicológico de Stephen King. En el Betis está pasando una cosa terrorífica que es que se está acabando con el sentimiento sustituyéndolo por los números y eso en el Betis es imposible. Es como quitar el verde y poner el negro. Eso no puede ser.

J: Pero sigues dentro del Betis.

R: Soy socia del club, miembro de la Peña Bética Rafael Gordillo y formo con otra bética la Asociación Bética Más Betis. Pretendemos unir dos cosas tan compatibles como la cultura y el Betis. Yo lo vivo, porque el Betis es uno de los ejes de mi vida.

J: La filosofía del manque pierda ¿se puede aplicar también a la vida?

R: El fútbol es lo de menos, el manque pierda es una manera de no desfallecer, de ser fiel a ti misma y de conseguir las metas que te propones. A mí el manque pierda me va a llevar a Nueva York y a vivir en el centro. El bético sufre mucho y sabe siempre cómo animar, luchar y salir adelante.

J: José de la Tomasa dijo una vez que el se hizo del Betis para perder, porque para ganar ya estaban los bancos, pero alguna vez estaría bien ganar algo, ¿no crees?

R: El Betis ha ganado la primera Copa de la democracia. Eso no lo ha hecho nadie. La final del 77 estaba preparada para que la ganara el Athletic de Bilbao. Habría sido una bomba que el rey recién nombrado en el cargo le hubiera entregado la primera Copa a los vascos. Para eso el Betis es diferente. Es el trofeo más importante que se ha conseguido en el fútbol nacional, ni UEFA ni Champions ni nada. Ése y la Liga del 35. Date cuenta que el Betis gana la Liga en 1935, la última Liga de la república, y al año siguiente estalla la Guerra Civil.

J: Si hoy se proclamase la Tercera República, ¿el Betis debería dejar de ser ‘Real’?

R: Lo de ‘Real’ es un mero atributo más. El Betis es grande por sí mismo. La monarquía es completamente innecesaria en estos momentos que corren.

J: ¿Qué edad tienes?

R: ¿Yo? Cuarenta y cuatro hermosos años. Soy como Benjamin Button, voy para atrás (se ríe descaradamente).

J: Y con cuarenta y cuatro años, ¿te consideras una madurita interesante?

R: Por supuesto. Decía Chavela Vargas que una mujer con pasado y un hombre con futuro es la pareja perfecta. La experiencia es un grado. Yo estoy ahora muchísimo mejor de coco y de todo que cuando tenía 20 años. En mi mejor momento.

J: Porque, ¿tú de dónde vienes?

R: Yo vengo de las nubes. Yo me he llevado toda mi vida en las nubes, viviendo un mundo de fantasía hasta que decidí que había que sacar todo eso. Entonces me dio por escribir.

J: ¿Crees en el amor?

R: (Se lo piensa mucho y responde con la boca pequeña). Pues… sí, pero con muchos matices.

J: ¿Y en el pecado?

R: (De inmediato) Sí, es lo mejor del mundo. El pecado es fundamental para entender el amor (se ríe).

J: ¿Las aventuras son sólo para los libros?

R: Las aventuras son fundamentales para vivir. Son buenas para todo; para el amor, para el trabajo…

En este momento, la entrevista entra en su fase indiscreta. A continuación se muestran sólo las preguntas que Reyes contestó on the reccord. El resto, quedan en el ámbito privado.

J: ¿Has cometido actos impuros?

R: Sí.

J: ¿Te arrepientes de algo?

R: No. Bueno, sí. Me arrepiento de no haber vivido más intensamente durante 20 años.

J: ¿Cuántos hombres se te escaparon y a cuántos escapaste tú?

R: Yo he escapado de muchos pero a mí sólo se me escapó uno. Y me arrepiento porque ya no está entre nosotros.

J: ¿Usarías una novela para vengarte de alguien?

R: Sí, ya lo he hecho. Me vengué de una profesora del colegio en mi primera novela. Ella podría verse reflejada, pero no lo entendería, porque para eso hay que ser inteligente. Pero el mensaje está ahí.

J: ¿Dices muchas palabrotas?

R: Alguna. Suelo decir “me cago en la leche” y cuando estoy súper cabreada digo “me cago en la puta de oro”.

J: Y cuando dices eso, ¿piensas en alguna puta en concreto?

R: No, porque es una expresión que usaba mi tío. A lo mejor era una puta muy famosa de la antigua Grecia.

J: ¿Cuándo tuviste sexo por última vez?

R: Hace dos días.

J: ¿Fue bien la cosa?

R: Estupendo.

J: ¿Por qué te gustan los hombres con barba?

R: Porque son masculinos. Me gusta que los hombres tengan pelos en las piernas y en los brazos y barba. Ahora se llevan los tíos con pendiente, con caras brillantes, con cejas depiladas, con vestidos brillantes… y a mí me parece que no hay nada como un tío en un andamio y un tío lo más masculino posible.

J: ¿Qué te parece la infidelidad?

R: A veces necesaria y a veces peligrosa.

J: ¿Y la culpa de quién es?

R: De nadie. Es la vida. Hay que ser del carpe diem. El sexo y el amor son cosas diferentes. Si tienes sed, bebes agua aunque lo que te guste sea la Casera. El problema es cuando te enamoras de la aventura.

J: En un momento de sed, ¿beberías de una fuente joven?

R: Pues… (se lo piensa) no. La experiencia es un grado para todo.

J: Para que todo vaya, ¿a ti qué te haría falta?

R: On the reccord, tener cierta estabilidad personal y mental. Libertad de pensamiento.

J: ¿A quién resucitarías?

R: A mi amigo Quini, el único hombre que dejé escapar. Hace 21 años que se fue sin decirme adiós.

SEVILLA

Miércoles, 11 de diciembre de 2013.

Café Piola, Alameda de Hércules, 57.

2 tés verde: 3 euros.

Tengo Huntington

Esta noche vi La vuelta a la tortilla, un cortometraje de Paco León en beneficio de la lucha contra el cáncer. Me ha parecido un vídeo de una belleza sublime y quiero compartirlo con vosotros.

Hace tiempo que estoy sensibilizado con el cáncer. Sin ir más lejos, el pasado verano se me murió mi amada amiga Inma Luna. A Inma le detectaron el cáncer en cuarto de carrera y eso la hizo salir de la Facultad de Comunicación un año más tarde que el resto. Esta Navidad, como ya es costumbre, espero reunirme con mis ‘periodistas favoritos’, aquellos compañeros de promoción que nos hemos quedado un trocito de Inma dentro de nosotros.

Mi camarada Luna no dejó de luchar nunca. Se marchó dando lecciones de vida. A mí Inma me enseñó mucho. Mientras se moría, me enseñó a vivir. Si coqueteo con el abandono, si pienso en rendirme, me acuerdo de ella y lucho.

Inma tenía cáncer y lo afrontó como la chica de La vuelta a la tortilla, y se lo dijo a todo el mundo. Le dijo al universo que no se iba a rendir.

Hoy quiero confesaros algo. Tengo que hacerlo tras ver este cortometraje. Yo tengo Huntington. Aunque no sé si ésa va a ser la causa de mi muerte. Pero podría serlo.

El Huntington es una enfermedad degenerativa y hereditaria de la que oí hablar por primera vez en mi serie favorita; House M. D. En la cuarta temporada, los seguidores de la serie nos enteramos de que la doctora Trece (Dr. Thirteen en el original) tenía una enfermedad degenerativa de transmisión genética llamada corea de Huntington. Corea en medicina, para los que no sepan griego, no hace referencia a un país de Asia, sino que quiere decir danza. Vulgarmente, la enfermedad ha sido conocida durante siglos como el baile de san Vito puesto que en la Edad Media, los enfermos, con sus característicos espasmos, iban a la capilla de san Vito en Ulm (Alemania) para pedirle al santo que los curara.

Los principales síntomas del Huntington son los movimientos espasmódicos involuntarios, comportamientos antisociales, paranoia, desorientación, pérdida de la memoria, dificultad en el lenguaje. Hay un considerable índice de suicidios.

Según una nota del Servicio Andaluz de Salud, “la Corea de Huntington es una enfermedad genética que afecta al sistema neuronal en tanto es el resultado de una degeneración genética programada de las neuronas en unas áreas concretas del cerebro. Esta degeneración provoca movimientos incontrolados, pérdida de las facultades intelectuales y problemas emocionales.”

Tengo Huntington, pero no tengo ningún miedo. Sí, incertidumbre, porque los médicos no saben decirme si voy a desarrollar o no la enfermedad. Mi análisis genético dio un resultado de 38 repeticiones en un alelo. Los doctores me dijeron que estaba en el límite, que personas con el mismo resultado que yo han desarrollado la enfermedad y otras no la han desarrollado. Y me ofrecieron participar en un estudio clínico. De modo que una vez cada año o año y medio voy a pasar por el área de Neurología del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla para que me analicen. Cuantas más personas afectadas por el Huntington se sometan a este tipo de estudios, más se sabrá sobre la enfermedad y menos incertidumbres habrá en torno a los exámenes genéticos.

Los médicos también me explicaron que voy a tener una juventud y una madurez tranquilas, que el Huntington si ha de preocuparme alguna vez ha de ser en la vejez. Me garantizan muchos años de vida sana. Pero también me advirtieron de algo. Soy transmisor de la enfermedad, mis hijos están prácticamente condenados a sufrir un Huntington mucho más severo que el que pueda afectarme a mí si no tomo una decisión.

La decisión consiste en PLANIFICAR. Ésa fue la palabra que usaron en la consulta. Si quiero ser padre, debo planificarlo. El término médico es diagnóstico genético preimplantacional (DGP) y Andalucía es la única comunidad autónoma de España que garantiza este servicio a sus ciudadanos a través de su sanidad pública.

Yo, en realidad, sólo pretendía una cosa con esta confesión. No quiero que nadie se apiade de mí o me compadezca. Lo único que quiero es recalcar la importancia de la investigación médica. La medicina es una ciencia que necesita avanzar cada día. Hoy el Huntington no tiene remedio y no lo espero, no pongo mis ilusiones en ello, aunque ojalá encuentren la cura lo más pronto posible. Pero hoy yo puedo no transmitirle el Huntington a mis hijos. Y eso es gracias a la investigación médica. Pero eso al Gobierno no le interesa. Por eso mismo abrazo el cortometraje de Paco León en beneficio de la lucha contra el cáncer como si fuese en beneficio de la lucha contra el Huntington, porque las personas que sufren cualquier enfermedad merecen que sus gobiernos doten a los servicios de salud del presupuesto suficiente para que se investigue una cura; cuanto menos un paliativo.

Quizás muera de Huntington, pero no voy a morir de miedo, ni mucho menos de vergüenza. Los que recortan en investigación médica, puede que sí se sonrojen un poco al leer artículos como éste.