Choque de trenes (cuento renovado)

El viaje estaba siendo tranquilo. Pocas eran las personas que se atrevían a usar aquella línea de ferrocarril recuperada varios años después del final de la guerra. Antiguamente eran miles de trabajadores los que viajaban de una ciudad a la otra a diario para ir desde sus casas hasta la oficina, pero ahora las dos ciudades pertenecían a países diferentes y pocos eran los que tenían algo que hacer al otro lado de la frontera.

Marko, en cambio, solía visitar a su vieja tía abuela, el único familiar que le quedaba vivo. Por eso se encontraba aquella mañana en el viejo tren, viajando hacia el pasado.

Cómo ocurrió el accidente es algo que todavía hoy no ha quedado del todo claro. Marko declaró a la Policía que sintió una especie de temblor bajo sus pies antes de salir despedido hacia el pasillo y estrellarse contra el portaequipajes central del vagón. A partir de ese momento y hasta que la chica le tendió la mano entre los restos del accidente, en su memoria se instaló una laguna de incertidumbre.

La Policía quería saber si había visto algo sospechoso, si la chica hablaba su lengua o la del otro lado de la frontera. Los agentes que lo tuvieron retenido durante horas le dijeron que habían analizado sus antecedentes y le mostraron una foto suya tomada durante la guerra. Le dijeron que si no colaboraba presentarían cargos contra él. Marko no perdió la calma durante el largo interrogatorio. Se mostró confiado en todo momento. Él ya sabía lo que iba a pasar. Cuando los agentes se cansaron de su falta de colaboración, lo llevaron al calabozo y allí lo dejaron. Aparentemente se habían olvidado de él, pues nadie visitó su celda hasta el día siguiente. Ni siquiera entonces le ofrecieron algo de comer. Sólo le extendieron un papel. Era una declaración que debía firmar. Si lo hacía, se declararía culpable de atentado terrorista. Se negó a estampar su firma. Inútilmente pidió un abogado. Cuando lo llevaron ante el juez iba pensando en la chica.

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El cuento renovado

No me es nada fácil mantener actualizado el blog. Con facilidad me canso del ordenador y abandono durante etapas más o menos prolongadas mis apariciones en esta ventana de internet que es como mi casa en la red de redes. Consciente de ello he decidido ponerme objetivos. El primero que pretendo cumplir es el de escribir un cuento renovado. Todos los días de junio subiré al blog un cuento; el mismo cuento, que iré modificando cada día y el último día del mes publicaré la versión definitiva (o no) con una nota al pie en la que enlazaré al cuento original para que podáis comparar cómo evolucionó en treinta días. Os animo a que hagáis lo mismo si os apetece y así me acompañéis durante el mes de junio en la tarea de renovar a diario un cuento.