No abras el armario

Si estáis buscando una película de miedo, tenéis que ver Mamá. No hay otra más acojonante ahora mismo en la gran pantalla. Presentada por Guillermo del Toro, Mamá es una coproducción hispano-canadiense que ha servido de lanzamiento para el director argentino Andrés Muschietti, quien ya rodó en 2008 un corto homónimo en lengua castellana.mama-cartel1

El reparto principal lo componen Jessica Chastain, Nikolaj Coster-Waldau, las niñas Megan Charpentier e Isabelle Nélisse y el español Javier Botet como Mamá. Botet fue quien nos generó las mayores pesadillas con su interpretación de la niña Medeiros en Rec. En esta ocasión, igual que hicieran Jaume Balagueró y Paco Plaza en Rec, Muschietti se ha valido de la extraña fisionomía de Botet para meter miedo. Asimismo, en el rodaje usaron poleas para producir en las niñas movimientos extraños.

Tensa, oscura, fantástica y, sobre todo, bien acabada, Mamá es la terrorífica historia de unas niñas que son rescatadas del estado de vida salvaje en el que se encuentran desde que su padre las llevó a una casa en el bosque después de matar a sus socios y a su esposa. Lucas (Coster-Waldu), el tío de las niñas se hace con su custodia a pesar del comportamiento antisocial que muestran sus sobrinas. A Anabelle (Jessica Chastain), la novia de Lucas, no le hace mucha gracia compartir su casa con las niñas, ni mucho menos tener que mudarse por ellas, pero finalmente será quien asuma el cuidado de las pequeñas y la primera que se dé cuenta de lo que está pasando.

Con un final hermosamente trágico al mismo tiempo que espeluznante,  Mamá te hará revolverte de miedo en la butaca del cine pero, también, salir con la sensación de que hasta los fantasmas tienen corazón porque “el amor de una madre es para siempre.”

¡Ah! Y sigue el consejo de las niñas: “No mires dentro del armario.”

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Comedia pasajera

La última película de Pedro Almodóvar ha sido muy esperada en España. Lo demuestran los casi dos millones de euros recaudados en su primer fin de semana en la gran pantalla nacional. Volvía a la comedia el director manchego después de una etapa dramática en la que llevaba instalado mucho tiempo.

Los_amantes_pasajeros-885537816-largeLos Amantes Pasajeros es una película que pasa levemente del 5 en una escala del 1 al 10. No es la cagada que hizo con La Mala Educación. Claro que, tampoco es la obra maestra de Todo Sobre Mi Madre. Se trata de una comedia divertida con algún altibajo que puede dar lugar al bostezo y carente de un mensaje trascendente consolidado por mucho que Cecilia Roth dijera que ese avión en el que van es España.

A Almodóvar se le ha ido la pinza. Ha hecho una obra de hora y media en la que ha mostrado y ha dicho lo que quería. Se pasa de absurda y picante, se pasa de alcohol y drogas. Un pasote en toda regla que es gracioso pero poco más. Aunque, en los tiempos que corren, hacer reír no es mérito menor.

Quizás lo mejor de Los Amantes Pasajeros sea el casting. Desde los cameos de Paz Vega, Penélope Cruz, Antonio Banderas y Carmen Machi fuera del avión, a los azafatos Raúl Arévalo, Carlos Areces y Javier Cámara, pasando por el resto de la tripulación compuesta por Hugo Silva, Antonio de La Torre y la Terremoto de Alcorcón y parte del pasaje con la ya nombrada Cecilia Roth, Miguel Ángel Silvestre, Willy Toledo, el mexicano José María Yazpik y una estupenda Lola Dueñas; con toda seguridad, la estrella en la sombra de esta película.

Pequeño homenaje a Chavela Vargas en el morro del avión y velada crítica a los aeropuertos sin aviones de España incluidos, Los Amantes Pasajeros no es una película que trascienda a los altares del cine español pero tampoco hay que condenarla a la hoguera.

Entre viñedos y montañas

España es un país de grandes caldos y eso provoca que dejen de llegarnos de forma masiva grandes vinos de otros países que prefieren exportar a naciones no productoras. Es el caso del vino argentino, cuya fama alcanza su mayor cuota en la provincia de Mendoza.

Y es que Mendoza, desierto transformado por la mano del hombre, es una tierra de viñedos y montañas. En ella se aglutinan las mejores uvas Malbec y las grandes montañas de los Andes argentinos, entre las que destaca el Aconcagua, el pico más alto de América con 6.960 metros de altitud.

Viajar a Mendoza es soñar con Chile también, pues Santiago se encuentra a unas pocas horas de viaje, que serán más o menos según se viaje en avión, en ómnibus o en trafic, y según lo tengan a uno más o menos tiempo retenido en el puesto de frontera. DSC_3146En la propia ciudad de Mendoza hay visibles muestras de los lazos de hermandad entre mendozinos y chilenos como la plaza de Chile con el monumento a los libertadores San Martín y O’Higgins. De todos modos, dicen las malas lenguas que en Mendoza hay muchas veces un mal concepto de los chilenos. Típicas rencillas de vecinos.

Pero de Santiago de Chile os hablaré en otra ocasión. Ahora la parada del viajero es en Mendoza, donde, como decía antes, están los mejores vinos de Argentina.  Reza una letra de Sabina “Entre Córdoba y Maipú”, pues bien, en Maipú se encuentran, entre otras, las bodegas de la familia Zuccardi en las que se elaboran los vinos Zeta y Santa Julia con la famosa uva Malbec.

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Las visitas guiadas son muy económicas. Se recomienda ir a una o dos bodegas, no más, porque las visitas difieren muy poco de una empresa a otra. En mi caso, aficionado al vino pero para nada un experto en la materia, fue una tarde muy grata puesto que por primera vez pude sacarle a un vino matices al catarlo. Obviamente, terminé comprando una botella.

Es Mendoza también tierra de montañas, las más altas de Argentina y del megacontinente americano. Los pueblos de precordillera y cordillera andina de la provincia tienen nombres curiosos como Puente del Inca, Tupungato y Uspallata.

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Todo un camino con sabor inca y olor a aire limpio que termina de forma irremediable y maravillosa en el Parque Provincial Aconcagua.

Nunca me cansaré de repetir que la mayor experiencia que se puede vivir en el continente sudamericano es la de entrar en contacto con su naturaleza. En Aconcagua, como en Iguazú o en el río de La Plata, me sentí un diminuto e indefenso hombre de las cavernas.

Finalmente, la ciudad de Mendoza, es un sitio pequeño en el que hay muchos españoles viviendo. Esto se nota en el nombre de algunos de sus comercios. La plaza de España, en el centro de la ciudad, es de inspiración andaluza y recuerda a las obras de Aníbal González. Mendoza, además, tiene su propia Alameda, semejante al aspecto que lucía antiguamente el famoso bulevar sevillano.

Población vecina de la capital es Godoy Cruz a la que se llega en tranvía en apenas unos minutos. Actualmente, su equipo de fútbol juega en la Primera División y es entrenador por el exfutbolista de Boca Juniors, Villarreal, Real Betis y Alavés, Martín Palermo. Otra localidad fronteriza con Mendoza es Guaymallén. Prácticamente en la confluencia entre Mendoza y Guaymallén se encuentra el Núcleo Originario que fuera arrasado por el terremoto del 20 de marzo de 1861. Mendoza, como Buenos Aires, fue fundada dos veces.

No es un anuncio, es una peli

La candidatura de No al Oscar a la Mejor Película en Habla No Inglesa era la primera de su historia para el cine chileno.

No, de Pablo Larraín (hijo de políticos, su madre fue ministra de Vivienda y Urbanismo con Sebastián Piñera), cuenta la campaña de propaganda que llevó a cabo la oposición a la dictadura chilena para derrotar a Pinochet en el plebiscito de 1988 y se centra en la figura de René Saavedra (Gael García Bernal), el publicista al que se le encargó el trabajo.

Construida como un anuncio que vende la democracia con el simpatiquísimo y pegadizo tema “Chile, la alegría ya viene”, No es más propaganda que película. La ciudad de Santiago, donde transcurre la acción, brilla por su ausencia. La mayor parte de los decorados son interiores (platós de grabación, casas, ministerios, salas de reunión política) y muchas de las tomas son grabaciones de televisión o de cámaras antiguas.

Bien acompañado por Alfredo Castro, Luis Gnecco y una desesperante Antonia Zegers, sin duda, lo mejor de No es la interpretación de Gael García Bernal, quien borda el acento chileno a pesar de ser mexicano. Sus paseos en monopatín recuerdan a Regreso al Futuro. De hecho, la estética ochentera es lo que está mejor conseguido en este film. No así la tensión que se presupone vivieron quienes trabajaron por el triunfo del NO ni tampoco parece muy creíble el estado con el que la dictadura afronta la situación durante la campaña.

En resumen, buena película que reivindica el peso del cine lationamericano en el panorama internacional pero que no puede colocarse a la altura de títulos como Amores Perros, por poner otra cinta en la que Bernal es protagonista.

La mujer mundial

Hoy es el día. Es hoy y no otro. El día Internacional de la Mujer Trabajadora es el 8 de marzo y esto lo escribo en el mismo momento en el que mi madre sale de casa para ir a su lugar de trabajo. Y lo escribo yo que soy hombre y estoy desempleado (que no parado). Es hoy y hay que celebrarlo. O no. Porque mañana no será el día pero las mujeres seguirán saliendo a trabajar y ayer también lo hicieron.

No hay nada que celebrar cuando se celebra un día. Las fechas internacionales están para recordarnos las injusticias del mundo en el que vivimos. Y hay tantas que hay días casi a diario, porque en este mundo sufren lesiones de derechos las mujeres, los homosexuales, las personas dependientes, las víctimas del terrorismo, los exiliados, los refugiados… Tantos colectivos, tantas personas sufriendo, que casi no quedan días para reivindicar que queremos un mundo más justo.

No es hoy cuando hay que acordarse de las mujeres. Es hoy y mañana y también lo fue ayer. Os dejo una canción de Andrés Calamaro para que la escuchéis siempre que queráis y os acordéis de la mujer, cualquiera que sea la que a cada uno le guste pensar.

La ‘D’ es muda

Una vez más Tarantino ha mezclado la sangre con la ironía para crear una excelente película.

Django Unchained nació como homenaje a un western de 1966 que no he visto. Espero que nadie me crucifique por eso.

Como curiosidad, el Django original, Franco Nero, hace un cameo en esta renovada y negra versión en la que Jamie Foxx y Cristoph Waltz se salen.

Especial mención merece el actor austriaco, cuyo papel de Schultz le ha valido su segundo Oscar como Mejor Actor de Reparto después del que ya consiguiera en 2009 con Malditos Bastardos. En ambos casos, el premio ha sido justo.

Igualmente justo fue que Quentin Tarantino se hiciera con el Oscar al Mejor Guión Original. La película tuvo otras tres nominaciones, entre ellas la de Mejor Película, aunque por ahí no tuvo tanta suerte.

Django son más de dos horas y media de espectáculo. 165 minutos en los que el espectador se ríe varias veces de la muerte de mucha gente. No es crueldad, es un estilo de cine alucinante con el que Tarantino lleva muchos años deleitándonos.

La banda sonora es extraordinaria, sobre todo el tema Black Coffins (Ataúdes Negros) utilizado para el tiroteo en Candyland. También hay temas de Ennio Morricone y James Brown.

A pesar de los precios que se manejan últimamente en el cine, merece la pena rascarse el bolsillo para ver esta historia de esclavismo, cazarrecompensas, venganza y amor. Seguramente, Django Unchained estará entre las diez mejores películas de 2013.