El amor no tiene límites

Es pronto para decirlo y no he visto mucho cine aún este año, pero se me hace difícil pensar que pueda ser espectador de una película mejor que Amor de Michael Haneke en este 2013.

Anne (Emmanuelle Riva) y Georges (Jean-Lous Trintignant) son un matrimonio de profesores de piano jubilados que mantienen viva a su manera la llama del amor después de una vida juntos. De repente, Anne sufre un grave problema de salud que empieza a mermar sus facultades. Georges decide no abandonarla y promete cuidarla hasta el último momento, pero la situación se complica cada día más por la enfermedad de Anne.

La población de Europa hoy en día es tan vieja como su propia historia, sin embargo, no abundan las películas protagonizadas por gente de la tercera edad. Ese es un primer punto a favor de Amor. La otra gran victoria de este largometraje ganador de la Palma de Oro en Cannes es la forma de abordar el dilema moral que plantea justo al final de sus más de dos horas de duración.

Apenas cuatro piezas de música clásica tocadas a piano sirven de escasa y selecta banda sonora para esta obra maestra que nos lanza la siempre controvertida pregunta “¿qué harías tú en mi lugar?”.

Anuncios

Un hombre mejor

Me da igual lo que dijera Rousseau en su día. El ser humano es malo por naturaleza. Sólo así se entiende que haya gente sin casa y casas sin gente. O que a las puertas de los supermercados se citen pequeños grupos de personas en busca de la comida que tiran a la basura los grandes almacenes de la alimentación.

Pero este hombre malo tiene remordimientos de conciencia. Al menos, eso es lo que podría estar detrás del interés del genetista George Church en resucitar al neandertal. A mí me gusta pensar que es eso, pero yo soy un romántico.

Los neandertales coincidieron en la tierra con nosotros hasta que se extinguieron hace treinta mil años en Gibraltar, cuando el peñón todavía no era británico y los monos no robaban paquetes de patatas fritas. Muy probablemente la extinción del neandertal tuviera relación con la expansión del homo sapiens. Por eso, tal vez, ahora un homo sapiens llamado George Church pretende descubrir la forma de resucitar a nuestros parientes y de llevarla a cabo.

Federico Gambarini
Foto: Federico Gambarini. Museo Neandertal de Mettmann (Alemania).

Que esta posibilidad sea un planteamiento real me parece fascinante. Obviamente hay una cuestión moral que no se puede pasar por alto. Pero que hayamos llegado a un nivel de desarrollo científico en el que sea cercanamente posible resucitar a una especie extinguida dice mucho a nuestro a favor. A favor de ese hombre malo por y para la naturaleza.

No diré, porque no lo tengo del todo claro, si me parece bien o no la resurrección del neandertal. Sólo sé que me gusta saber que existe la posibilidad de hacerlo y que las cosas serían más sencillas si existiera un paralelo mundo hipotético en el que probar las consecuencias de aquellas decisiones que tanto nos cuesta tomar, y así responder a la pregunta, ¿fue el neandertal un hombre bueno? ¿O todos los homos son malos por naturaleza?

Bienvenidos a Sarajevo

Se llama Volver a Nacer pero a veces es un volver a morir. La última aparición de Penélope Cruz en la gran pantalla trae una buena noticia y es que nuestra oscarizada actriz no se parece tanto a ella como de costumbre.

Volver a Nacer es una fábula sobre la vida y la muerte, una película que juega constantemente al despiste. Es un laberinto en el que perderse que permite al espectador pararse a contemplar algunos de los más bellos fotogramas del cine que llevamos visto en este siglo.

volver_a_nacer_15995

Tres viajes a Sarajevo (1984, 1992 y 2008) sirven para contar la historia de Gemma (Penélope Cruz), una periodista italiana que durante años estuvo soñando con ser madre. Y a pesar de situarse entre Sarajevo y Roma, dos ciudades sin mar, la película empieza y termina en agua salada.

Venuto al mondo, que así se llama la película en la versión original, es la adaptación de la novela homónima de Margaret Mazzantini, esposa de Sergio Castellitto, quien dirige este largometraje en el que se asigna el papel de tercer esposo de Gemma. Por si fueran pocos los lazos familiares, Pietro Castellitto, hijo del matrimonio Castellitto-Mazzantini, pone cara la ansiado vástago de Gemma.

La película gira en torno a los ojos azules del joven Pietro y con ellos vamos descubriendo a Gemma, Diego (Emilie Hirsch), Gojco (Adnan Haskovic) y Aska (Saadet Aksoy). Un reparto internacional con actores de Italia, España, Estados Unidos, Bosnia Herzegovina y Turquía que hace soñar con una industria del cine europea que sería un regalo para los cinéfilos del viejo continente. De momento, tendremos que conformarnos con este pequeño tesoro que apunta al Goya para Penélope.

Muy bien Hecho en Buenos Aires

Hecho en Buenos Aires (HBA) es una revista diferente editada por periodistas profesionales y que venden a pie de calle personas en situación de marginalidad.

Desde su fundación en junio del 2000 su directora es Flora Merkin, quien lo mismo te recibe en el pasaje San Lorenzo donde se celebra la Feria del Nuevo Mundo en pleno barrio de San Telmo que en la sede de la revista en la avenida San Juan a un paso de Puerto Madero. Flora está siempre al pie del cañón para coordinar la labor de 3 trabajadores a jornada completa, más de diez colaboradores y entre 180 y 200 vendedores.

2012-12-26 16.43.25

 

HBA pertenece a la Red Internacional de Publicaciones de la Calle y es un proyecto único en la Argentina que toma como modelo el de la revista The Big Issue creada en Londres en 1991.

La intención de Merkin y su equipo va más allá de que el vendedor obtenga un techo para dormir o mejore su situación económica. “Se recupera la figura del trabajo para quien estuvo viviendo en la calle. Se trata de asumir la responsabilidad de ser protagonista del propio futuro de cada uno.”

Es un proyecto que no tiene nada que ver con la publicación española La Farola. “No existe un proyecto como el de HBA en España” dice Merkin.

Precisamente, llegar a España y a cualquier otra parte del mundo es uno de los próximos retos de HBA. La idea de vender la revista a través de internet es algo que se está madurando todavía, pero la experiencia nos dice que HBA suele conseguir lo que se propone.

Y hasta ahora lo que ha conseguido esta publicación de veinte mil ejemplares a la semana es hacerse un nombre y un sitio en la vida social de Buenos Aires. Prueba de su éxito son los 13 años de vida que HBA cumplirá en junio. El primer número de 2013 sale con el titular “Te lo dijimos 150 veces”. Centena y media son las ediciones que llevan Merkin y su equipo reclamando que “Todo somos responsables de la marginalidad. Si uno no hace nada, se convierte en cómplice.” Según la directora de HBA “La pobreza existe porque la sociedad lo tolera”, por eso “Nunca se termina de ayudar”. Afortunadamente, algo del mensaje ha calado en la gente porque “La gente compra la revista por solidaridad una vez. Las siguientes veces la compra porque le gusta el contenido”.

Pero HBA no es sólo una revista. Es una empresa social en la que también se desarrolla una interesantísima actividad cultural y de comercio a pequeña escala. Muestra de ello es la Feria del Nuevo Mundo que se empezó a realizar en diciembre del 2012 en la antigua sede la revista.

2012-12-26 17.29.49

En ella se pueden adquirir durante el fin de semana productos de agricultura ecológica, ropas y algunas de las obras de arte que salen de los talleres que coordina Américo Gapden (de pie en la fotografía junto a uno de los alumnos de artes plásticas).

Los talleres de arte venían funcionando por separado desde la fundación de la revista hasta que Américo Gapden asumió la coordinación de los mismos desde hace unos 4 años. En estos talleres de pintura y escultura (hay otros de  rap y poesía que coordinan otros profesores) desarrollan sus capacidades personas que “Iban a vender la revista y se encontraron con el arte” y con resultados muy buenos. En ellos se busca constantemente “el estado de creación”. Se trata de enseñar poniendo a prueba a los alumnos, a personas que están en situación de marginalidad pero que “si se limitaran a crear desde esa situación estarían haciendo siempre lo mismo”.

Gapden ha conseguido que los alumnos interaccionen entre ellos dándoles nuevos significados a sus propias obras a través de “la interpretación que hacen los otros”. Para él es un logro que acudan mujeres al taller, cosa que no sucedía al principio. “Yo también descubrí” dice Américo Gapden. “Yo descubrí que servía para enseñar, porque hasta empezar acá, yo sólo había sido alumno”.

HBA lleva 150 semanas saliendo a la calle para sacar de la misma calle a un grupo de gente que tiene mucho que contar. 150 semanas informando y entrevistando a personajes de la talla de Luis Alberto Spinetta, Bjork, Víctor Hugo Morales o Paul McCartney.

Futuro

El futuro, ese tiempo que nunca llega pero que siempre está a la vuelta de la esquina, se me presenta como un gran interrogante. En realidad, el futuro siempre es una incógnita, pero en la España del 2013 y a punto de cumplir 29 años la incertidumbre adquiere el tamaño de un gigante.

Parece ser que ganarse la vida como periodista va a ser misión imposible. No por eso voy a arrojar la toalla antes de tiempo. Lo que quiero decir es que habrá que ampliar la búsqueda de trabajo a otros campos. Sin avergonzarse ni mucho menos de optar a ser cajero de supermercado o camarero en bodas, bautizos y comuniones.

Una cosa es ganar dinero para seguir viviendo y otra cosa es hacer algo para mantener la ilusión de mi vida. Yo estudié periodismo por vocación, porque quería garantizar la libre formación de la opinión pública. Y me siento periodista. Aunque no tenga un medio de comunicación en el que expresarme, tengo este blog, tengo las redes sociales y tengo, por supuesto, los bares. En uno de ellos me reuní ayer con tres amigos ex compañeros de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Los cuatro coincidimos en que no queremos dejar de ser periodistas. Los cuatro estamos en paro. Los cuatro tenemos ideas y ganas. De momento sólo puedo decir que estamos preparando un programa de radio en el que reivindicaremos la presencia de nuestra generación (años 80-90) en la vida activa de este país.

Por otro lado, tengo pendiente la publicación de mi segunda novela. Sigo buscando editorial y no voy a rendirme por muchas respuestas negativas que puedan ir llegando a mi correo electrónico. Asimismo tengo una extensa colección de relatos breves en los que quiero trabajar sin prisa pero sin pausa. Y he vuelto a la poesía. Buenos Aires me dio eso, el alma de poeta que tenía perdida. Así que soy más escritor que nunca.

Del mismo modo me gustaría ampliar mi experiencia con el mundo de la cultura. A partir de la semana que viene formaré parte del equipo que va a realizar la película Tarántula Blues del novel director Joaquín Díaz. Nunca he hecho cine y es un reto que me apasiona. Joaquín tendrá que explicarme muchas cosas pero no me van a faltar las ganas de aprender. Además, otro de los objetivos que tengo para 2013 es escribir mi primer guión para una serie de televisión. Quizás no me salga nada interesante, quizás sea algo que se quede guardado en un cajón, pero quiero probar. Sé que no voy a escribir House, Anatomía de Grey o Mad Men, esas series que tanto me gustan. Pero también sé que quiero escribir una ficción seriada. Y siempre quise conocer el mundo del cine por dentro.

Por último, mantengo mi vinculación con la política. Mis compañeros del equipo de comunicación de Equo me han hablado de una etapa de esfuerzo que recién empieza. Espero poder aportar mi granito de arena para que este proyecto que me devolvió la confianza en la política pueda seguir creciendo.

Así que, ya veis, el futuro seguirá sin llegar nunca, pero los frutos no dejarán de madurar mientras nos esforcemos en cuidar el árbol.

Año nuevo en tierra antigua

Vuelvo a pisar suelo patrio. Llegué a Sevilla poco antes de las dos de la tarde del 31 de diciembre tras casi dos días de viaje en los que me dio tiempo de visitar Roma por primera vez y de cagarme de frío en Barcelona.

He dejado muchas cosas pendientes en Buenos Aires. Muchas cosas y a mucha gente. Pero eso es bueno, porque significa una excusa para regresar cualquier día. No le quepa duda a nadie de que volveré a Sudamérica en cuanto pueda. Quizás vaya como viajero o quizás como aventurero, pero me volveréis a leer desde allá.

Este Buenos Aires del 2012 ha sido para mí una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. En Boedo he vuelto a sentir la pasión del futbolista fracasado que soy que se conforma con meter un gol en una pachanga de entre semana. En Belgrano ha crecido mi yo escritor que es como decir mi yo entero. En ese barrio me he recuperado para la poesía. Y todo lo que sucedía durante dos horas a la semana en la cafetería Manhattan tenía su prolongación a lo largo de la semana en otros barrios porteños. En Barracas encontré una casa siempre abierta habitada por argentinos con corazón andaluz (¿O tal vez era al contrario?). En Almagro tuve mi casa gracias a mi casero y compañero de piso y a la vecina de arriba, que fue la primera persona en recibirme (amiga del amigo de un amigo…). En Chacarita me nació el interés por el guión de cine y fui testigo de la lucha de las televisoras comunitarias por su legalización frente a una sociedad que sólo está pendiente del enfrentamiento entre Gobierno y grupo Clarín. En el Microcentro todo fueron libros; la mayoría argentinos pero dejando sitio a una novela hecha en Sevilla por un amigo mío. En Palermo tuve todo el tiempo del mundo para pasear y para amar la lluvia. En el barrio Chino creé un pasaje para mi próxima novela. En La Boca sacié una resaca con choripán recién hecho.

En Puerto Madero de noche sentí una enorme nostalgia de la que vino a salvarme un SMS que me provocó las únicas lágrimas de esta aventura. En San Telmo descubrí la labor social de la revista Hecho en Buenos Aires, de la que hablaré aquí próximamente. Pero en San Telmo lo más importante fue que lo viví todo con alguien que me construye, me derriba y vuelve a edificarme.  En el Once tuve la primera despedida (la más importante). Buenos Aires se ha metido en mí a través de cada uno de sus barrios.

Y ahora estoy en Sevilla. Otra vez en casa. Extrañando Argentina. Otra vez indignado con la situación de España. No sé qué me deparará el 2013, sólo sé que el 2012 fue un año de cambios en el que perdí muchas cosas (pareja, trabajo, independencia familiar) pero en el que gané otras muchas (literatura, conocimiento, acción política, ganas de vivir). Sólo quiero que dentro de un año pueda mirarme y decirme, como ahora, que estoy haciendo lo que quería hacer aunque el destino siga sin ser demasiado nítido.