En el tiempo que llevo en Buenos Aires estoy cumpliendo con mi habitual cita con el cine. Hoy he disfrutado de la segunda sesión. La primera fue la semana pasada en el Abasto Shopping y la segunda ha sido en el cine Lorca de la avenida Corrientes. De momento llevo una película argentina y una franco-libanesa. Ambas con buen resultado. Ambas con un toque de comedia, la argenta más que la segunda.

Ni un hombre más es la absurda historia de un plan perfecto que sale mal. La protagoniza Valeria Bertuccelli, a quien en España pudimos ver en Un novio para mi mujer haciendo el papel de ‘la Tana’. Esta nueva comedia argentina me gustó por muchas cosas: las localizaciones en Puerto Iguazú, el creciente enredo que empieza con un secuestro-homicidio involuntario, el toque guaraní de la cinta y el tema del reparto del botín, que, como dirían acá, es todo un tema.

Por otro lado, Y, ahora ¿dónde vamos? (Et maintenant, on va où?), fue una grata sorpresa. Entré a la sala sin saber de qué iba y pensando que vería una película en lengua francesa. Sin embargo, toda la acción transcurre en un pequeño pueblo de Líbano y los diálogos, salvo pequeñas irrupciones del inglés, son en idioma árabe. La película ya rompe la estética habitual del cine en el inicio, cuando vemos a un grupo de mujeres enlutadas bailando camino del cementerio en el que descansan a un lado los cristianos y al otro los musulmanes. Hermosa historia la de Y, ahora ¿dónde vamos?, que en ciertas ocasiones recuerda a la francesa 8 mujeres y que concluye con el mismo recurso estilístico que utilizara en su día la española Y, tú ¿quién eres?. Si no fuese una película excelente, que lo es, bastaría con la escena del hachís para recomendarla.

El cine, bien. En cambio, la lectura me dejó decepcionado hace unos días. Terminar El libro de las ilusiones de Paul Auster se convirtió en un reto y en una agonía al mismo tiempo. El escritor neoyorquino me defraudó por segunda vez, como ya hiciera con Sunset Park, aunque todavía no le pongo en la lista negra. No lo hago porque me parece que Auster tiene grandes historias que contar y que cuando se limita a narrarlas, lo hace muy bien. Pero si no disfruto con sus libros es porque se pierde en detalles que para mí son superfluos y que me aburren. Ahora estoy con Murakami, leyendo Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, un libro de 900 páginas. Difícil me parece que no le sobre ninguna. Y mientras tanto, exploro Los perros románticos de Roberto Bolaño.

Por Auster, en una librería de Corrientes, me dieron 10 pesos.

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Un comentario sobre “El cine, bien

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