Por la mañana, después del desayuno y la ducha, pasé un rato probándome pantalones cortos. Mario, mi compañero de piso, me había dejado que escogiera los que más me gustasen de su placard. Elegí tres y ya me había vestido con intención de salir a la calle cuando por la ventana de mi habitación vi que el cielo había ennegrecido. Ayer el calor era insoportable y hoy la lluvia parecía inminente. De hecho, lo era.

A pesar de la posibilidad real de que las nubes empezasen a descargar gran parte de su contenido líquido, mantuve mi idea de salir a la calle. Me dirigí por Gorriti hacia Palermo. Mi objetivo estaba a unos veinticinco minutos a pie desde Almagro. Pretendía llegar a la plaza Cortázar o plazita Serrano antes de que la lluvia hiciese acto de presencia. Era muy importante llegar hasta allí porque es en esa plaza en donde comienza el libro que estoy escribiendo. Llevaba papel, bolígrafos y la cámara de fotos con los dos objetivos. Pensé que si llegaba a la plaza y, una vez allí, se ponía a llover, no me sería difícil refugiarme en alguno de los bares del Palermo Viejo.

Como la lluvia me sorprendió mucho antes de que alcanzase mi destino final y la tormenta arreció durante horas, os dejo una fotografía que hice en agosto de 2011 de la placa conmemorativa que hay en la plaza Cortázar, pero prometo que volveré pronto y subiré más fotos de este pequeño sitio que me gustó tanto.

Al final la lluvia se vino con todo, como dirían acá. Clarín habló de diluvio. Hubo problemas en algunos barrios, sobre todo porque hace unos días se convocó una huelga de recogida de basura y esto ha aumentando los efectos del agua que cayó hoy.

Ya me avisaron antes de venir de que el tiempo era muy cambiante. En Buenos Aires llueve durante todo el año y aunque estemos en verano, no es de extrañar que el cielo se cierre de repente y empiece a descargar con furia como lo hizo hoy al mediodía. Yo salí con un impermeable, pero parece que a muchos les cogió por sorpresa el cambio del tiempo, si no, fijaos en esta foto.

En 24 horas las temperaturas han descendido 13 grados. Si uno se asoma al balcón o sale a la calle lo nota bastante. Probablemente hoy vaya a ser la primera noche que duerma con las ventanas de la habitación cerradas. Lo bueno es que no me molestarán los mosquitos, lo malo es que había asado previsto para dentro de media hora y hemos tenido que cambiar de planes.

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