El desarrollo de nuestros días tiene bastante que ver con la forma en que pasamos las noches. Yo he perdido toda la mañana de hoy debido a la noche de ayer. He sido víctima de un insomnio inducido que me llevó a no poder cerrar los ojos hasta las 6 de la mañana. No estuve de fiesta, aunque salí con unos amigos, ni fue mi voluntad permanecer despierto hasta tan tarde a pesar de que estuve viendo un par de series ya entrada la madrugada.

Mi incapacidad para dormir se debió a tres pequeños seres vivos con ganas de molestar. No ha llegado aún el verano a Buenos Aires pero parece ser que los mosquitos tenían prisa por venir hasta el río de La Plata. Hay zancudos por todas partes, sobre todo en mi habitación. Hasta ahora había soportado sus picotazos con resistencia numantina. Más allá de rascarme no había mostrado ninguna debilidad frente a las aladas huestes enemigas. Eso fue hasta la noche de ayer en la que a los picotazos añadieron un arma de destrucción masiva llamada zumbido. Los tres diminutos aviadores se aliaron para impedir mi descanso. Durante horas hicieron turnos para llenarme los oídos de una vibración tan constante como molesta. No me importaba que me picasen, yo sólo quería dormir. Lo logré, tras mucho intentarlo por otros medios, encendiendo la radio del móvil y colándome los cascos. Siguieron picoteando mis pies, manos, orejas, cuello… el culo, incluso, pero ya nada importaba porque por fin había conseguido conciliar el sueño.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s