Mi canción del verano

Llega el verano y toda Sevilla disfruta de las vacaciones en un paraíso más o menos idílico según las posibilidades de cada uno. ¿Toda Sevilla? No, un irreductible número de tiesos aguanta con resignación la cuarentena de grados a los pies de La Giralda. Entre ellos me hayo, canino durante todo el 2009, sólo ahora me preocupa.

Pero el sevillano sabe que el verano es para sufrirlo, ya sea en la cola del supermercado o en un atasco camino de Matalascañas. Por eso, ante la eterna pregunta que se hicieron un día Los Chanclas -¿Me corto las venas o me las dejo largas?– yo he decidido dejarlas crecer y coger moreno de piscina, que, al fin y al cabo, no se diferencia mucho del moreno de playa.

Todo hijo de San Fernando sabe gracias a Silvio lo que el rey se preguntó cuando conquistó Sevilla. Y también sabe por obra de Silvio que a Dios se le jodió el negocio cuando inventó “la caló”, un fenómeno meteorológico que sólo se da en Córdoba y Granada al margen de Sevilla.

En Fantasía Occidental, el que dicen los expertos que es el mejor disco del rockero sevillano, Silvio dejó un tema llamado Sureños en el que en nombre de Dios perdona a sus paisanos del pecado original debido a “la caló” que sufrimos cada verano en nuestras propias “cannes”. Es decir, que durante el verano Dios no pasa el recibo del sudor de la frente a la hora de cobrarse el pan de los sevillanos.

Este verano Sureños se ha convertido en mi himno oficial. Puede que muchos no se lo crean, pero yo lo prefiero al aire acondicionado.

Buen provecho.

 

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